¡Viven y ganan sin hacer nada; con el erario del pueblo!

¿SE LE A VISTO A ESTE SEÑOR POR LOS TUXTLAS? (Foto:Archivo)

El Gran Kayman, Catemaco, Ver.—Sin organismos a quien consultar, víctima de su corrupción, el sindicalismo bueno ya casi no existe, es la realidad lo que hoy vive como consecuencia directa de lo que ha venido ocurriendo desde que líderes banales, renegocian con los patrones de manera entreguista, sin temor de caer en exageración, el sindicalismo con el paso de los años ha sido impotente para oponer la menor resistencia su marginación porque han perdido su vieja fuerza que los caracterizaba y en ocasiones por corruptos y malos dirigentes.

Solos se han nulificado con un movimiento popular minimizado por la rigidez en la aplicación de las leyes laborales y el peso de la crisis que por otra parte los ha despojado de sus viejos privilegios salariales.

Claro ejemplo el Sindicato de Empleados Municipales al Servicio del H. Ayuntamiento Constitucional de Catemaco, donde sus agremiados poco trato tienen con su líder estatal sindical, un tal Taurino Roa, al que —eso sí—, deben enviarle mensualmente la cuota de recuperación un promedio de 50 empleados por municipio y por otro lado, al trabajador sindicalizado lo hacen trizas en cada trienio sus nuevos patrones municipales.

Ya que víctimas de su impreparación, solo sirve de office-boy, traidor, tráeme un refresco, tráeme una torta, tráeme,  esto, que el otro… Su sindicato y ellos mismos no se esfuerzan por superarse, aunado a ello, son de escasa escolaridad; los mas que los menos en Catemaco dicho sindicato resulta un bluff, ya que en la actualidad en dependencias municipales como Obras Públicas, Secretaría, Comude, Ganadería, Catastro, entre otros más, dan lustro calentando sillas y asientos sin desarrollar labor alguna empleados sindicalizados.

Ahí mismo en la Casa del Pueblo, el palacio municipal se les ve puliendo los pasillos, ya suben y bajan; otros en horas de labores se van a su casa al, baño y a comer; lo grave que de esa manera desquitan un salario que no devengan dañando así la raquítica economía del erario municipal, cuyos dineros vienen del jodido pueblo catemaqueño; en sí en esas oficinas municipales están demás algunos empleados sindicalizados y que solo estorban al que sí trabaja y siguen ahí porque dicen gozar de influyentismo.

Diríase falso influyentismo, porque quien no sirve para servir de nada sirve. Algo deben hacer las autoridades municipales al respecto y ubicar a tanto flojonazo que existe en la casa del pueblo que cobra por hacer nada, ninguna labor positiva entre los que destacan también algunos confianzudos empleados de cuyo cargo laboral transitorio han hecho su pequeño feudo.

“Ya no hay cama para tanta gente flojonaza…”

Las autoridades municipales tienen la palabra.

Claro ejemplo resulta de lo sucedido en la colonial Santiago Tuxtla, nada pudieron hacer huelguistas que tenían tomada la casa del pueblo; imperó la prudencia y capacidad de dialogo del alcalde municipal Lic. Raúl Sosa González, quien cuenta con el apoyo popular…

Señores,.. Cuando el pueblo dice que son las 12 de la noche, así sean las doce del día, es mejor encender las farolas, pues la voz del pueblo es la voz de Dios.