¿Usted qué Opina?, Por: Alfredo Tress Jiménez

¿Y LA SOBERANÍA FAMILIAR?

Estoy realmente sorprendido cómo los representantes de todos los grupos legislativos, tanto en la Cámara de Diputados Federal como de Senadores, se rasgan las vestiduras defendiendo la soberanía nacional en cuanto al ingreso de 2000 armas de fuego en el operativo gringo denominado “Rápido y Furioso”, que en teoría estuvo dirigido a combatir a la delincuencia organizada en nuestro país, inclusive el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados argumentó que lo realizado por los gringos sería el equivalente a que toda la droga decomisada por el gobierno mexicano se distribuyera en territorio norteamericano no importando el daño que se pudiera provocar.

Hoy la introducción a nuestro país de 2000 armas de fuego y la reforma económica presentada por el Senador Manlio Fabio Beltrones, ocupan todos los noticieros nacionales.

A mi juicio, los dos temas son relevantes, aunque mediáticos, tanto el respeto a nuestro soberanía, que en esta oportunidad en un tema muy sentido por ser el combate a la inseguridad pública y el otro, el económico, igual o más importante que el anterior.

A esto debemos sumar las declaraciones del exgobernador de Veracruz Miguel Alemán, quién en una entrevista “banquetera” donde se premió al escritor Carlos Fuentes, apuntó “…yo como empresario considero que si en nuestro país se garantizara el empleo y la educación no existieran problemas de delincuencia”.

Un pensamiento muy profundo, deberíamos preguntarle a este distinguido empresario y político ¿qué hizo por su Estado cuando tuvo el alto honor de gobernarlo?, además de dejarle una deuda de 3500 millones de pesos y alrededor de 4 millones de pobres en un estado con una población de 6.5 millones de habitantes, cuando él fue gobernador.

Lo anterior viene a colación porque los representantes populares federales defienden con uñas y dientes el tema de la soberanía nacional, que desde luego no está mal; sin embargo, es parte de sus obligaciones Constitucionales, se lo aplaudimos, pero debemos preguntarles a estos nobles representantes populares, ¿por qué no con la misma pasión defienden la soberanía familiar de los mexicanos?, ¿por qué no garantizan que los mandatos Constitucionales se cumplan como la educación gratuita y de calidad para todos los mexicanos?; por qué no defienden con determinación el mandato Constitucional de garantizar la salud, vivienda, empleo y seguridad pública para todos los mexicanos?

En un país de poco más de 112 millones de habitantes, de los cuales 40 millones viven en extrema pobreza, quiénes no cuentan con la defensa de sus derechos Constitucionales de la obligatoriedad del estado de garantizar a su pueblo educación, salud, vivienda, empleo y seguridad pública, ¿quiénes defienden su soberanía nobles legisladores?.

Todos los días escuchamos en las tribunas, tanto estatales como federal, como los legisladores proponen soluciones mágicas; sin embargo, todo queda en el intento, actualmente en nuestro país, en los tres niveles de gobierno existe desesperanza ciudadana en contra de las políticas públicas planteadas desde el poder legislativo y mal aplicadas por los poderes ejecutivos, cada mes existen más incremento en todo, lo mismo en los servicios que se deben brindar con calidad y eficacia, como en la nula regulación y poner un tope a lo caro de los alimentos, medicamentos, telefonía, televisión por cable, agua potable, limpia pública, entre otros, y nuestros nobles representantes populares, tanto en el legislativo como en el ejecutivo; debaten situaciones estériles sin importarles el día a día en que viven millones de mexicanos.

Pero eso sí, cuando existe un tema donde se le debe echar la culpa a los demás, se pintan solos para inundar los medios de comunicación de declaraciones inútiles, que solo les sirve para saciar su ego. El actuar como candil de la calle y obscuridad de su casa, habla mal de nuestros nobles representantes populares.

Así es que se les sugiere que la soberanía nacional se continúe defendiendo porque esa es su obligación; sin embargo, también es su obligación defender la soberanía familiar. Aspiraríamos a observar la defensa de todos los legisladores federales en detener a toda costa el incremento en un solo tema, los energéticos que tanto lastima en las alzas de toda la cadena productiva, es un tema donde han existido múltiples expresiones y manifestaciones sociales, deben entender nuestros nobles legisladores que ese tema atenta contra la soberanía familiar, el incremento permanente en los energéticos afecta los incrementos en los insumos para producir alimentos y con ello evitar garantizar la soberanía alimenticia, entre muchas otras cascadas de incrementos que se derivan por esta alza con matiz neoliberal, dicen que el petróleo es nuestro, debemos preguntarnos, ¿nuestro o de unos cuantos?.

El pueblo exige servicios de buena calidad; exige el cumplimiento a sus derechos Constitucionales; exige que los funcionarios públicos defiendan con determinación la soberanía de todas las familias mexicanas.