—¡AH, EL AMOR, EL AMOR, EL AMOR!—

En el tráfico citadino

por casualidad escuché,

hablarle un hombre a su cariño,

por el celular, lo que palpé.

Era un hombre de comunidad,

menor del que les habla,

pero con qué amorosidad

los sentimientos enlazaba.

A su amada le decía:

—“Que era la joya más divina,

el sol que alumbra su día

y su estrella matutina”.

Y me quedé muy sorprendido,

que un hombre del campo,

recio, y por el sol curtido,

usara adjetivos tantos

para flechar como Cupido.

En la ciudad se ha olvidado

ese romance tan natural;

mucho hemos descuidado

hacerle al amor un pedestal.

Ese hombre de comunidad,

acentuó que el amor es universal,

con diferentes palabras, quizá,

para el corazón conquistar.

¿Cómo se enamora en lo actual?,

¿por verso, canción, carta o postal?;

pues, cada quien, según su meditar,

pero hagamos del amor, virtuosidad.

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Si la pluma fuera de oro,

y el manguillo de cristal,

con la sangre de mis venas,

les dedico esta postal. (ANÓNIMO).

El Autor:

Profr. José Domínguez Martínez.

San Andrés Tuxtla, Ver., a 25 de junio del 2011.