Expediente

El paraíso de Duarte

Era, sería, uno de los paraísos terrenales de Javier Duarte y Karime Macías, la mujer que “merecía abundancia”.
Estaba predestinado como una de sus mansiones de retiro.

6 hectáreas de extensión.

El día y la noche, en paz y tranquilidad.

La naturaleza. Los árboles. Las plantas. Un río. Una laguna. Los animales de la selva refundidos como un zoológico personal.

Los dos caballos para la amazonas del siglo XXI como era la esposa de Duarte.
Pero…, bueno, el viejito del pueblo dice que “Dios dispone y viene” aquel…, y ahora, “El faunito”, el paraíso de Fortín (quince recámaras, alberca, salones, capilla, cava para más de mil botellas de vino y licor, casa alterna de visitas, cancha de fútbol totalmente iluminada, cancha de paddle y tenis, área para la meditación y la reflexión filosófica, el río Metlac en la parte baja como en el paraíso de Adán y Eva) han quedado en manos del CONACYT, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y el INECOL, Instituto de Ecología.

El gobernador los embargó o expropió y los ha entregado a tales institutos para el servicio público.
Del paraíso que era o sería para el político preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, condenado solo, apenas, apenitas, apenititas a nueve años de cárcel, convertido “El faunito” en un centro de investigaciones sobre biodiversidad, ecología y café.

Y parque público.

Parque público para que los habitantes de Veracruz interesados en conocer la vida de un político excéntrico, ambicioso sin límites, codicioso, que soñó con el paraíso en la tierra y con recursos pública según la fama social compró la naturaleza para él y su familia.

Ahora, Duarte, preso, y su esposa, Karime Macías, exiliada en Londres, una de las ciudades más caras del mundo, y contra la que el gobernador Yunes insiste, tozudo, tenaz, terco, persistente, para que la secretaría de Relaciones Exteriores acelere su extradición antes, mucho antes de que el periodo constitucional de Miguel Ángel Yunes Linares termine en seis semanas y medio y todo pudiera, digamos, venirse abajo.

 

MUSEO REGIONAL DE LA CORRUPCIÓN

 

Huérfano a los 8 años de edad, vendedor de pan de pueblo en pueblo en la ruta Omealca a Tezonapa, todo soñó Duarte tenerlo.

Una lancha italiana para navegar solito en el Golfo de México y en el río Papaloapan.

Ranchos como “El faunito” y “Las mesas” en el Valle de México, hasta con alberca y hospital para los caballos de Karime.

Más de cuarenta mansiones, edificios, departamentos y terrenos que ni siquiera, vaya, las ocho vidas de un gato le alcanzarían para disfrutar.

Cuentas bancarias en Veracruz, la Ciudad de México, Estados Unidos y España.
Prestanombres que a su servicio crearon más de cuatrocientas empresas fantasmas.

Ganó la gubernatura, y luego luego soñó con la gloria y de inmediato con la inmortalidad y después con su ingreso a la historia.

Ahora, está preso en el Reclusorio Norte.

Pero se le atravesó Miguel Ángel Yunes Linares y luego de demostrar con pruebas y hechos y documentar las tropelías y excesos, poco a poco ha ido incautando los bienes a Duarte y Karime.

Con los bienes rescatados bien podría el Instituto Veracruzano de Cultura y la secretaría de Turismo levantar el Museo Regional de la Corrupción en un periplo que iniciaría, digamos, en Córdoba, pasaría a Fortín, brincaría a Xalapa, seguiría en el puerto jarocho y desembocaría en Tlacotalpan, donde otra mansión le fue embargada.

 

UN RÍO PARA ÉL SOLITO…

 

Una parte del río Metlac, caray, para uso familiar que soñaban Duarte y los suyos.

La naturaleza en su riqueza biológica, para él solito.

Tan es así que el proyecto yunista es que “El faunito” sea trasfigurado en un jardín botánico (igual lo alentó Rafael Hernández Ochoa) “en el que se puedan preservar y exhibir las especies endémicas representativas del bosque mesófilo de montaña, como orquídeas y bromelias, y se creará una plantación demostrativa de cafetal de sombra.

Y, al mismo tiempo, será un espacio de contemplación y apreciación de la naturaleza, y de sano esparcimiento para la población”.

El paraíso que soñó Duarte para sí.

“No pudo haber mejor destino para “El faunito”, dijo el gobernador cuando lo entregó esta semana al INECOL y CONACYT.

Barandal

Cuatro tristes tigres

  • Diputados del PRI
  • Demostrar el puño

ESCALERAS: En La LXV Legislatura de Veracruz, de cincuenta diputados apenas, apenitas, apenititas, cuatro serán del PRI.

Juan Carlos Molina Palacios, Érika Ayala, Jorge Moreno Puga y Andrea Yunes Yunes, quien nominado por el PVEM su ADN es priista.

Los cuatro, además, por la vía pluri, pues los candidatos rojos fueron derrotados en las urnas por MORENA y el PAN.

Nunca antes, el partido tricolor en el peor tiempo de su vida.

Aquel tiempo histórico del partido único, el triunfalismo en su máxima dimensión, ha quedado atrás.
Incluso, y como ha vislumbrado Porfirio Muñoz Ledo, exlíder nacional del PRI en el siglo pasado, ahora en la cancha de MORENA, con tendencia a la desaparición y que, claro, ya se verá, pues hasta los muertos resucitan.

Pero, bueno, el cuarteto de legisladores locales del PRI llegarán sin experiencia pues nunca antes se han sentado en una curul.

Y sin formación legislativa, aun cuando, digamos, tengan o pudieran tener sensibilidad social, digamos, como Sebastián Reyes, Eva Felícitas Cadena y Judith González Sheridan, quienes entrando a la LXIV Legislatura por MORENA, lograron su reality show y terminaron, vaya, en la derecha con el PAN.

PASAMANOS: El cuarteto tampoco posee, digamos, un conocimiento profundo en la materia política, pues su incorporación en la vida pública data de apenas uno o dos sexenios, incluso, en el caso de Andrea Yunes, del bienio azul que está por terminar.
Jorge Moreno Puga, por ejemplo, ingresó a la política desde hace varios sexenios priistas, pero la mayor parte del tiempo ha pasado en la Renata, es decir, en la Reserva Nacional del Talento, y aun cuando habría operado atrás de las candilejas para el diputado federal, Héctor Yunes Landa, nunca será igual.
Del cuarteto, Molina Palacios tiene representatividad partidista como presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y aun cuando soñó con la candidatura al Senado y fue destapado para la presidencia del CDE del PRI por su “uña y carne” el líder de la CTM en Orizaba, quedó en la recta final.
En el Duartazgo fue muy activo y trascendió por los grandes mítines que hacía con más de veinte mil, treinta mil y hasta cuarenta mil campesinos, pero, bueno, aquellos tiempos quedaron en la nostalgia.

En el Congreso local, otras son las cualidades y capacidades para ser y estar.

Y más, cuando como en el caso de los cincuenta diputados locales solo cuatro rojos, ni siquiera, vaya, para levantar el dedo.

 

CORREDORES: Por ahí se estarán yendo.

Por ejemplo, si MORENA tiene 29 diputados locales… más los cuatro del PRI, bien podrían tener la mayoría absoluta deseada para varias iniciativas legislativas e inquietudes.

Y, claro, bien podrán cotizarse en el carril legislativo, pero también de los negocios.

Y si así conviniera a sus intereses, entonces, los cuatro priistas bien podrían irse con el PAN para lograr el contrapeso, pues tampoco les daría a los azules para la mayoría.

El olfato social, el cálculo político, la capacidad fría y zorruna, el termómetro político en la mano, la sensibilidad, la información actualizada, entre otras cositas, les permitirían jugar bien con las circunstancias.

Pero en el otro lado de la cancha hay buenos jugadores, expertos, y, bueno, ya se verá por donde corre la iguana.

RODAPIÉ: Del cuarteto, el bonachón por excelencia es el presidente de la Liga de Comunidades Agrarias, además de que deja lejos, demasiado lejos, a los tres compañeros de curul priista dada su capacidad económica.
Estaría, entonces, llamado a coordinar, digamos, a la bancada tricolor en el Congreso local y si bien los catorce Senadores del PRI caben en una combi manejada por Miguel Ángel Osorio Chong, los cuatro diputados locales del PRI cabrán en un volchito y todavía sobraría espacio para un jefe de prensa, un vocero, un director de comunicación social, y hasta de un fotógrafo en la parte trasera.

Pero…, resulta que Molinas Palacios tiene las pilas bajas o en cero con el legislador federal, Héctor Yunes Landa, jefe máximo de dos los cuatro diputados locales, a saber, Andrea Yunes Yunes, su hija, y Jorge Moreno, su cuaderno.

Así, antes, mucho antes de que llegue el 4 de noviembre, en que tomarán posesión, habrían, quizá, de suscribir el pacto de Acatempan, pues de lo contrario arderá Troya.

Más si con todos los vientos desfavorables, Yunes Landa sueña con la candidatura tricolor a gobernador en el año 2024.

 

BALAUSTRES: Molina y Yunes rompieron en el año 2016 cuando Héctor perdió la gubernatura y Juan Carlos le dijo frase bíblica: “Ni modo, compadrito, perdimos, pero a ti te fue muy bien”.

Entonces, Molina reapareció en la cancha de Pepe Yunes Zorrilla de cara a la candidatura a jefe del

Poder Ejecutivo Estatal el primero de julio y también perdieron.

En los días posteriores y conforme Héctor se miraba como diputado federal por la vía pluri y miraba a Juan Carlos como diputado local por la vía pluri, Yunes Landa también acuñaría frase bíblica: “En un ratito me arreglo con Molina”.

Quizá ya lo estarán. Acaso, estarán tendiendo puentes, vasos comunicantes. El caso es que si llegan con rozones al 4 de noviembre o en días posteriores sería difícil una negociación.

A menos, claro, que ambos cumplan “al pie de la letra”, con la profecía de José López Portillo de que los políticos se volverían unos cínicos y/o con la prédica de la república amorosa de perdonarse los unos a los otros.