COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

Ama siempre para que el mundo cambie

 

Tan importante como dejarse seducir,

es obrar en conciencia con lo que soy;

un ser en camino dispuesto a no ser

nada más que un sentimiento de paso,

un pasaje bíblico del verso de Dios,

una actitud en perenne movimiento,

en permanente búsqueda de sí mismo,

gentil a perdonarse, donarse, quererse.

Me apedrea esta atmósfera mundana,

que amortaja vidas sin piedad alguna,

que cubre de oscuridades el amanecer,

que encubre engaños y oculta certezas,

que ahuyenta y no aproxima corazones,

que aísla, repele, y tampoco hace piña,

que se encumbra para sí, y se endiosa.

Siempre se repite la misma historia,

nos creemos dueños y somos siervos,

nos pensamos grandes y somos nada,

nos forjamos héroes y somos cobardes,

nos imaginamos luz y somos sombra,

nos soñamos y somos viva realidad,

una realidad que nos remite al Creador,

y un sueño que nos invita a ser poetas.

La conmoción me dice que soy amor,

y  que venerar es un deseo innato,

que me transforma y me trasciende,

en ese mirarse en los demás,

y en ese verse juntos haciendo poesía,

tejiendo sueños, trenzando ideas,

pues cuanto más se ama, mejor

se está; y, cuanto menos, más se sufre.

Retorne la pasión a nosotros cada día,

para volver a la mística del alma,

guardémonos a coexistir en comunión,

resguardémonos a la pujanza del sol,

que una vez regenerados, creceremos,

pues un buen morar consiste en darse.

Quien resiste, siempre se esperanza,

y le asiste la capacidad de engrandecerse.