• El Cancionero Picot…

A partir de los años 50 del siglo pasado, hacían su aparición en las ciudades y villas de Los Tuxtlas un grupo de jóvenes con sus respectivas mochilas…Se desparramaban por los cuatro puntos cardinales del poblado, para repartir de casa en casa el Cancionero Picot…

El Cancionero no falta en los hogares. También se obsequiaba en las boticas y farmacias, pues anunciaba un popular producto medicinal anti ácido: la Sal de Uvas Picot . Era editado por los Laboratorios Picot, seguramente subsidiarios de alguna empresa extranjera.

Algunos lo recordarán. Tal vez por ahí, alguien guarde un ejemplar de esa publicación que empezó a editarse en 1932….Cada año el Cancionero recopilaba los éxito de moda, así como los temas tradicionales del repertorio de compositores e intérpretes mexicanos..

Era un cuadernillo de tamaño media carta de 32 páginas. En su interior no sólo se publicaban letras de canciones, también viñetas de los compositores y cantantes del momento, así como anuncio de los productos patrocinadores.

Además de ser compendio de canciones y viñetas de músicos, otro atractivo era la serie de dibujos de los personajes caricaturescos alrededor de los cuales giraba la publicidad: Chema y Juana…

Caracterizados como pintorescos “mexicanitos”, Chema era un charro barrigón, bigotudo y coqueto, afecto las bebidas y al buen comer, causantes de sus muchos males estomacales… Juana era una china poblana chaparrita “cuerpo de uva”, de grandes trenzas y negros ojos de papel volando, que siempre estaba atenta a curar a su Chema de las molestias, ocasionadas por su afición a la comida y las bebidas espirituosas, con la Sal de Uvas de Picot…

Ese era el argumento central de un sinnúmero de situaciones chuscas y divertidas, descritas en cuartetas octosílabas…Por cierto, corre la versión de que renombrados poetas, entre ellos Salvador Novo, fueron autores de los simpáticos versos y chascarrillos publicados en el Cancionero.

Para complementar el número tradicional, a mediando el año aparecía otra edición especial ampliada, de una cien o más páginas. Esos ejemplares se obtenían en las farmacias o boticas canjeadas por cierta cantidad de sobres del producto patrocinador. En Catemaco, en las boticas “Del Carmen”, de don Salvador Arana o en la del “Sagrado Corazón” del popular don Francisco, Panchito, Rodríguez, estaban disponibles los cancioneros.

La publicidad no se concretaba al cancionero… En tiempos cuando aún no había televisión, la radio imperaba en los hogares…La marca era reforzada por el programa “La hora Picot”, que semanalmente se transmitía a través de la escuchada emisora XEW, con un elenco de famosos cantantes de moda.

Según historiadores de la publicidad, las caracterizaciones de la pareja Chema y Juana fueron creadas en 1932 por el dibujante César Barca; posteriormente otros caricaturistas como Ernesto -el Chango- García Cabral, los mantendrían activos en las portadas a todo color y en las viñetas de las páginas interiores del Cancionero…

El Cancionero Picot fue una acertada y exitosa campaña de publicidad directa, pues cubrió, durante extensa época, la mayoría de los hogares de casi todo el territorio nacional…Lo leían grandes y chicos. Debido a ello, las canciones y sus interpretares ganaban popularidad ante el gran público, apoyados por los programas musicales de la W… y los ingeniosos jingles en la voces de conocidos cantantes, como el que transcribimos…

“Qué sabrosa y refrescante es la Sal de Uvas Picot.

Es de todos el laxante que más fama conquistó.

En la tienda, el estanquillo, ahí lo puede usted comprar…

Sobre todos a las personas que les gusta trasnochar…”

Por los años 62 o 63, los laboratorios Picot retiraron el cancionero de su campaña de publicidad. Quizá en ello influyó el impacto de la televisión, los programas musicales en vivo, la accesibilidad a los discos fonográficos y luego a los casetes; así como a nuevas publicaciones de temas musicales… Sin embargo, en algunos acontecimientos se editaron números especiales, como el dedicado a la Copa de futbol de 1983; pero su circulación fue restringida, ya no masiva…

Recordamos el Cancionero Picot porque durante larga época, fue un difusor de la cultura musical y llegó –como los almanaques- a ser parte de la vida cotidiana, en nuestras comunidades…

Por su lectura, complementada por la radio, en nuestros pueblos se conocieron compositores y se cantaron y popularizaron temas de genuina música mexicana.

(shg)