• El pasado no acaba de morir y el presente no termina por consolidarse

“La adversidad tiene el don despertar talentos…”

Para algunos es difícil ser el adalid de una causa y de alguna ideología política, ya que estas aunque tengan estructuras racionales se convierten en dogmas de fe, las que en diversas épocas y circunstancias van condenando a la sociedad al manipuleo político. Pregunto, ¿seguirá siendo la política la sucia lucha por el poder para que unos tíos vivos manden y otros más tontos obedezcan?¿O debe servir para crear un orden transparente y humano?

Donde todos y cada uno de los cuidadanos puedan tener una vida digna. Véase, en política no hay verdades absolutas; la ciudadanía adopta nuevas conductas de sumisión frente al poder y ante quienes lo ejercen.

La siembra de dictaduras políticas determinan las estrategias de dominio trazadas por corruptos policastros que han dado a llamar burda y convenencieramente democracia neo liberadora, vía e instrumento que emplean para asegurar intereses hegemónicos sobre un pueblo amnésico, víctima de la manipulación. Ojo por ojo, en política deja a algunos ciegos. ¿Acaso no es posible mejorar sin destruir?

No es fácil hablar de consideraciones sobre la política como praxis que conjuga dinámicamente el juicio sobre la realidad y el acto por el cual busca su “transformación”. Olvidando por conveniencia propia que la política debe estar basada en la libertad y creatividad del espíritu humano.

Si bien reclama liderazgos definidos para su conducción necesita una elevada conciencia ciudadana, ya que la fuerza para el cambio radica en el grupo social, dicho sea de paso, la política debe correr en cauces de una dinámica para servir al pueblo y no a convenencieros intereses de grupos y personas. Más que nunca es necesario la vinculación entre el pensamiento y la práctica que se tiene que dar forzosamente en los sectores del quehacer político social.

La ideología ese conjunto de principios, tesis, ideas, valores, deben conjugar acciones de: coherencia, unidad y sentido respecto a un conjunto de propósitos y objetivos.

Nuestro país, igual que nuestro jarocho Estado, atraviesa una delicada etapa en la que el pasado no acaba de morir y el presente no termina por consolidarse. La realidad obedece a la lógica de los hechos y no al tamaño de nuestros deseos.

Véase, continuamente se pregunta porque nuestro glorioso estado de Veracruz se encuentra en la miseria aun siendo poseedor de los más variados recursos. No caben muchas respuestas, apenas las que indican una corrupción asociada al corporativismo, la entidad está convertida en botín de mafias, cofradías, caciquiles que por regiones o sectores se han asentado e impiden su desarrollo.

En lo que atañe a los partidos políticos puede afirmarse que su falta de congruencia entre la claridad del ‘discurso” y la acción concreta es razón por la que cada uno nueva sus piezas a conveniencia propia sin importar los intereses del pueblo.

El primitivismo que padecen la izquierda y la derecha no lo podrán superar sin un cambio fundamental en cuando menos tres campos: el de las actitudes, el de las conductas y el de la comprensión inteligente de la realidad histórica de nuestro jarocho estado de Veracruz.