2011, con los mejores deseos

Juan Carlos Absalón, San Andrés Tuxtla, Ver.—Dentro de unas horas muchos nos reuniremos en casa con nuestras familias a celebrar la llegada del nuevo año 2011, y el recuerdo y la nostalgia invadirán nuestros corazones por los buenos y malos momentos vividos, y el sentimiento profundo nos hará llorar cuando nos damos cuenta que hemos perdido a algún ser querido que se nos adelantó en el camino eterno, el camino que no tiene regreso.

Con la llegada del año 2011, vendrá esa lista de propósitos, y nos olvidamos de los propósitos que precisamente un año atrás hicimos y no cumplimos; pero así somos, los pretextos para celebrar no faltarán nunca, y nos olvidamos de muchos detalles, de los que debieran ser los principales.

Nos olvidamos de la familia que nos ayudó en los momentos difíciles; de los amigos que nos tendieron la mano y de toda esa gente que afuera tiene frío y hambre.

Nos olvidamos que tuvimos un año difícil por las catástrofes que se registraron y de toda esa gente que quedó a la deriva, sin un techo y que perdieron a sus seres queridos que las fuerzas de la naturaleza les arrebató; nos olvidamos por un momento que estamos viviendo tiempos violentos, y que la seguridad afuera de casa ya no existe, que estamos al acecho de la maldad y la perversidad de sujetos resentidos que al no lograr sus objetivos con trabajo y esfuerzo quieren quitarnos lo poco que tenemos.

Y es ahí donde los buenos propósitos deben surgir, por una cultura de equidad, de esfuerzo, de empuje para lograr buenos resultados, y para ello requerimos de la unidad, del trabajo conjunto y de buena fe, porque siempre estamos pensando en que aquella persona tiene más que nosotros, y en lugar de superarnos pensamos con envidia y con rencor, perdiéndonos en sentimientos negativos que nos distraen de nuestros buenos propósitos.

En nuestro querido México tendremos un año electoral y con ello esperamos que en el ámbito productivo nacional, este movimiento no afecte porque se avecina una desestabilización donde los conflictos políticos repercutirán en las economías y con ello el bloqueo de proyectos de desarrollo que al final de cuentas el sector más vulnerable, la gente sin trabajo y los que viven en extrema pobreza resentirán aún más la crisis.

Tuvimos un año difícil también por el incremento de violencia, “El México bronco despertó”; y no sólo quienes integran la delincuencia organizada; se gestan movimientos político-sociales que también exigirán al sistema mayor demanda a sus necesidades; el engaño del gobierno federal con los apoyos y la forma de dar dádivas para control a las clases marginadas, perdió el rumbo. Los apoyos económicos para “ayudar en la economía de la gente pobre”, perdieron el objetivo de ayuda por el de comprar la democracia.

En lugar de enseñar a pescar, les daban el pescado; ahora esa mala forma de enseñar a sobrevivir se convirtió en un vicio que habrá que erradicar.

Los gobiernos hoy día, con fiestas constantes pretenden ocultar o distraer la atención de los pueblos de la situación real que se vive actualmente; y es que México sigue y seguirá en problemas; y es que aunque lo neguemos no podemos faltar a las fiestas, ni a estas de fin de año ni a las que nos inviten porque es necesario olvidarnos un poco de todo lo que nos agobia; partidos políticos en disputa; enfrentamientos verbales entre gobernantes; incremento de la canasta básica; ejecuciones; violaciones; desapariciones; estallamiento de ductos de combustibles por descuido de paraestatales; incremento de desempleo, aunque los gobiernos digan lo contrario; el regreso de paisanos expulsados de Estados Unidos; asaltos; calentamiento global; destrucción de las reservas ecológicas; contaminación del agua; escases del agua en las ciudades; pérdida de fe en las iglesias por casos escandalosos que la sociedad tiene conocimiento; alteraciones genéticas como la clonación ya no de animales, sino hasta de seres humanos; el aumento de enfermedades contagiosas; y sería una interminable lista que no terminaríamos nunca.

Tan sólo citamos esta pregunta ¿Porqué ahora compramos el agua? Así también en un futuro acabando con nuestros bosques, hasta el oxígeno tendremos que comprar…

 Y por ello la reflexión, demos la cara a la vida, trabajando siempre con ánimo, con alegría y con la mentalidad de dar gracias a Dios por tener un trabajo y que con ello contribuimos al crecimiento de nuestras familias; es día de fiesta para festejar con los hijos, con los nietos, con los amigos, con todas aquellas personas con quienes siempre hemos convivido, por lo tanto hay que olvidarnos de las cosas malas de la vida.

El destino es incierto, y no sabemos que nos dolerá en los próximos 365 días del 2011, o que nos alegrará; pero aquí surge un buen propósito por algo suceden las cosas y aceptemos sin ninguna queja los retos y demos gracias a Dios por tener vida, salud, y trabajo, porque aunque hayamos perdido muchas cosas, mientras tengamos trabajo y salud, lograremos tener muchas cosas más, para bien propio y de nuestras familias.

Así como México padece de muchos males, tengamos la esperanza de que algún día se solucionen las cosas, de la forma que sea; porque algo muy parecido sucede en nuestros hogares, tenemos altas y bajas, pero nada es eterno, y algún día se resuelven también nuestros problemas.

¿O no es así? En ocasiones sin darnos cuenta, respiramos una paz, una tranquilidad y hasta felices nos sentimos, pues pensando en esos buenos momentos, pensemos así positivamente que tendremos un buen año, y disfrutemos al máximo de nuestros seres queridos, porque no olvidemos que el día sólo tiene 24 horas y que un día de vida, no será nunca igual que el siguiente.

Todos tenemos la vida que nos merecemos, la que Dios, según nuestro comportamiento, nos ha proporcionado, por lo tanto, hay que disfrutarla al máximo, ya que no sabemos cuándo se nos habrá de terminar, ya que eso solo el Dios Todopoderoso lo sabe, por lo que en estos días es mejor gozarla, vivirla, disfrutarla a lo máximo, ¡claro!, sin abusar, sino, como Dios manda.

En estos días demos las gracias a quien nos dio la vida, a nuestra madre y también a Dios, porque con ello, nos sentiremos mejor de nuestra conciencia y así dormiremos mejor que en los últimos días cuando estábamos agobiados por los problemas que se nos han presentado a cada instante, en cualquier lugar y en todo momento.

Por ello desde esta Redacción, hago presentes mis mejores deseos de prosperidad para todos ustedes amables lectores, donde quiera que se encuentren, en cualquier parte del mundo, que el 2011 sea de éxitos y que logren todos sus buenos propósitos.

¡Felicidades!

Juan Carlos Absalón

San Andrés Tuxtla, Ver., 31 de diciembre del 2011.

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