Por: Dr. Roberto Francisco Enríquez Hernández.
Hoy hemos arribado a un año más de vida. Desde su fecha de nacimiento, 5 de Noviembre del 1930, Diario Eyipantla ha ido evolucionando en tres etapas que han sido marcadas, por quienes en cada una de ellas, llevaron la dirección de este buque informativo. Originalmente gestado por y para el magisterio. Transformándose posteriormente en un trigarante informativo, dónde líneas políticas, sociales y económicas, tanto de derecha, cómo del centro o neutras, así como las de izquierda; integraban la temática de cada una de sus notas, columnas, colaboraciones y reportajes. Haciendo alusión lo anterior, a los vocablos que intrínsecamente lleva su nombre (eyi=tres chorros, pantla=cascada). Casa de pluralidad expresiva, que ha sido cuna de tantos comunicadores que empíricamente forjaron sus inicios de la mano de grandes maestros y directores. Nombrar a cada uno, es casi imposible, pero fueron estandarte en la trayectoria de este medio impreso hasta el día de hoy. Como todo en la vida, se han abierto y cerrado ciclos. Y en esta actual tercera etapa, del merecidamente llamado Decano de la Prensa Regional, correspondió a Don Roberto Francisco Enríquez Valencia ( Q.E.P.D.), tomar la estafeta a mediados de los años setenta y seguir dándole vigencia a este estandarte del periodismo de la región. Llegado el siglo XXI, agregó a su nombre la palabra Milenio , que lo distinguiría de ahí en adelante como evidencia de su adecuación a la modernidad en todos los ámbitos. Hoy son tiempos difíciles en general para el periodismo, nuestros verdaderos soldados, que en tinta y sangre defendieron esta noble profesión, muchos se han ido. Los aires actuales se perciben diferentes, hay modernidad y más herramientas que alejan a la tinta y el papel de la tradicional lectura en la sociedad. Y a las cuales Eyipantla Milenio ha tenido que adaptarse, actualizarse y sobrevivir. Los que hoy tenemos la fortuna de presumir al único medio impreso de la región, sentimos un compromiso enorme de mantenerlo vigente, a pesar de un ambiente enrarecido que se perciben para la actual libertad de expresión; la cual es lamentable reconocer que el propio comunicador ha permitido que se coarte. Hemos «abaratado» en muchos escenarios la labor de «comunicar». Y «vendido» la dignidad de prevalecer, cómo fieles testigos de la verdad y el bien informar. Pero la esperanza no se pierde. Y nuevos y buenos aires vendrán. Hoy toca celebrarte, Diario Eyipantla Milenio , y desearte larga vida, pues eres parte de la nuestra y esencialmente de esta sociedad Tuxtleca. Quienes no te conozcan aún, lo hagan y vean en ti al longevo testigo transmisor de tantas historias de nuestra gente. Gracias por mantenerte erguido, tan orgulloso de prevalecer y ser historia viva y tradición. Felicidades Diario Eyipantla Milenio, Voz Libre al Servicio de la Colectividad

