Mar. Jul 14th, 2026

LAS HISTORIAS DE MI ABUELO

La Historia jamás contada del Curandero más grande de los Tuxtlas, don Manuel Utrera Salazar.

“¡Vieja, apúrate a meter los leños a la casa; ya está oscureciendo!…
“¡Niños, dejen de jugar al escondite, se les va aparecer el Ave María Purísima!…
“¡Todos temerosos se metían corriendo a la casita; el abuelo les decía a todos, cierren las puertas, las ventanas, voy a sahumar la casa y a regar agua bendita… Hoy es un día fuerte, hoy jueves a las 12 de la noche los curanderos, yerbateros y en pautados harán su Misa Negra en el Cerro del Mono Blanco, para dar inicio al Primer Viernes de Marzo…
“Cenen y a dormirse niños, mientras nosotros rezamos; en esta noche escucharán aullar los perros, tocarán las puertas, maullar gatos; arriba de la casa escucharán caer cosas, arañarán y les hablarán… No tengan miedo, son los Demonios en busca de una luz o los Brujos que los utilizar para curar o los que aprenden o se desarrollan como brujos en este día…
“Poco a poco, la noche fue cayendo en el pueblito perdido en la Selva de Los Tuxtlas; la claridad de la luna se reflejaba en las tranquilas aguas de la Laguna; los grandes apompos en la oscuridad semejaban grandes Demonios, apunto de tragarse a algún despistado que no se acordaba que era el Primer Viernes de Marzo…

Manuel Utrera Salazar, el Mayor Brujo de Catemaco y toda la Región, quien retara al Demonio Blanco en su cueva, en el Cerro del Mono Blanco. (Foto | D’Meme Absalón Leal)
Manuel Utrera Salazar, el Mayor Brujo de Catemaco y toda la Región, quien retara al Demonio Blanco en su cueva, en el Cerro del Mono Blanco. (Foto | D’Meme Absalón Leal)

—“¿Viejo tú conoces a muchos curanderos?
“¡Sí Vieja y mis respetos para ellos!… Te voy a contar la vida de don Manuel Utrera Salazar, fue el Curandero Más Grande de la Historia de nuestro pueblito…
“En la calle Real (hoy calle Madero), a un lado de la casa de don Antonio Pérez y Palma, vivía el señor Felipe Utrera Chigo y su mujer Antonia Salazar Ixtépan; tenían 5 hijos Felipe, Bernardino, Manuel, José y Ángela Utrera Salazar…
“Te contaré la historia de Manuel y sus anécdotas…
“Manuel Utrera Salazar, nació en el año de 1906, su padre decía nació el 7 de marzo a las 12 de la noche del Primer Viernes de Marzo, un numero cabalístico y con una Luna Llena y con Agua de la Laguna fue bañado…
“En 1920, dejaron de vivir en la calle Real y llegaron a vivir a la calle sin nombre, (hoy Iturbide esquina Ocampo); su infancia la pasó como cualquier niño de su edad, pero era muy curioso, gustaba de jugar con las culebras, arañas o diferentes animales ponzoñosos y hablaba con ellos y le obedecían…
“Sus padres solo decían este niño tiene un Gran Don…
“A los 15 años empezó curando picaduras de culebras con diferentes hierbas, disipelas con zapos y limones; a dar limpias con albaca y huevo; pero él quería saber más, y a los 20 años un Primer Viernes de Marzo se internó en la Selva camino por El Arenal, rumbo al Cerro del Mono Blanco, donde decían que se encuentra una cueva y que ahí vivía el Ave María Purísima…

“Pasaron los días y después de cuarenta días, Manuel regresó, nadie supo que pasó pero regresó igualito, pero todo el pueblo decía que tubo pacto con el Demonio; se volvió mujeriego y parrandero… No sé cuántas mujeres cayeron rendidas a sus pies, pero fueron varias, pues conozco como a 30 hijos en el pueblo…
“Manuel se volvió famoso, curando los blanco y lo negro, venia gente de todas partes del Estado y de la República Mexicana; se comenta que cuando vino el Presidente de la Republica Adolfo López Mateos lo fue a visitar muy temprano a su casa, junto con el Gobernador Fernando López Arias…

El famoso Cerro del Mono Blanco (Demonio Blanco),  donde los antiguos chamanes, curanderos, yerbateros, culebreros, chupadoras y brujos adoraba o hacían sus pactos, con el Demonio el Primer Viernes de Marzo. (Foto | D’Meme Absalón Leal)
El famoso Cerro del Mono Blanco (Demonio Blanco), donde los antiguos chamanes, curanderos, yerbateros, culebreros, chupadoras y brujos adoraba o hacían sus pactos, con el Demonio el Primer Viernes de Marzo. (Foto | D’Meme Absalón Leal)

“También se cuenta que los días primero de cada mes, por las noches se reunía en una casa que tenía atrás de su casa, varias personas entre hombres y mujeres, llenaban todo de veladoras y cirios negros, y escuchaban gritos y gruñidos y luego todo quedaba en silencio y nadie sabía a qué hora salían las personas”.
—“¡Hay Viejo, me da miedo!…
“Me contaba Tía Melecia Ramírez que siempre que bajaba a la cala, a comprar mojarritas en el corredor de la casa de Manuel, está un Señor Negro meciéndose en un sillón, fumando un puro…
“Y cuando Melecia se encontraba a Manuel le decía que por las noches, afuera de su casa, había un hombre; Manuel se reía, solo le decía “No pasa nada, es el Jefe que me viene a cuidar”…
“También tío Colacho Acua que, cuando iba por leña, por el rumbo del Arenal, se encontró a Manuel muerto y que perros negros lo despedazaban y los zopilotes lo picoteaban…
“Asustado llegó a la Comandancia para que fueran, y cuando llegaban… Encontraban a Manuel, sentado, descansando y riéndose; la gente le tenía miedo…
“Un día, una de sus mujeres, Tía Ángela Hernández, me contó que fue con Manuel rumbo al Cerro Puntiagudo, dejándole en claro, le dijo: ‘Voy al Cerro a buscar al Jefe… Aquí te quedas a recolectar hierbas’…

“Pasaban las horas, ya Ángela asustada miraba a un Hombre Grande y Feo, que estaba fumando atrás de unos árboles…
“Ya casi anocheciendo, bajaba Manuel con las ropas desgarradas y él todo ensangrentado, solo le decía le gané al Jefe; volteaba y le decía al Hombre “¡fuera!”…
“Se escuchaba un gruñido y brincaba entre los matorrales, dejando un olor a azufre… La gente le tenía respeto…
“¡Imagínate Vieja que, don Manuel Castillo, tenía su cantinita cerca de su casa, cuando nos íbamos a echar un fajo, llegaba Manuel se ponía a Tomar y cuando no tenía dinero mandaba a cortar hoja de naranjo, lo enrollaba en su mano, las soplaba y se convertían en un billete y pagaba…
“Y, cuando se iba a su casa, en el cajón ya no había dinero, puras hojas”.

La estampa de La Muerte, que siempre estaba en el altar de su casa donde curaba lo Blanco, y su altar dedicado a lo negro,  se encontraba en el Cerro del Mono Blanco. (Foto | D’Meme Absalón Leal)
La estampa de La Muerte, que siempre estaba en el altar de su casa donde curaba lo Blanco, y su altar dedicado a lo negro, se encontraba en el Cerro del Mono Blanco. (Foto | D’Meme Absalón Leal)

—“¡Viejo!”
“Manuel vivía dolo, no en un tiempo se fue fuera y trajo a vivir con él a una señora de nombre Flora y a su hijo; y con flora procreó al último hijo que le puso Manuel…
“Vieja, ¿sabes qué vi en la cantina de Manuel Castillo?… Que llegaba en su Caballo y cuando ya no tenía dinero, le ponía su sombrero al caballo, le hablaba al oído y le pegaba al caballo, este se dirigía a su casa y pateaba el portón, salía doña Flora, le ponía dinero en el sombrero y el caballo regresaba a donde estaba Manuel y seguía tomado…
“Hay Vieja, hay muchos dimes y diretes de Manuel Utrera Salazar, de maldiciones a casas, a terrenos, que tantos hijos que tenía no los dejaban entrar a su casa, se habla de una muerte; Manuel enriqueció, tenía hectáreas en La Magdalena, ganado, casas y dinero…
“Los años pasaron y Manuel empezó a enflaquecer, a secarse poco a poco hasta que murió el 21 de Septiembre de 1969, fue una noche tenebrosa en el pueblo…
“Me comentaban que se metieron varios pichos negros a su casa; al otro día que lo llevan a enterrar caminaban toda la calle Ocampo los cuatros cargadores cuando de pronto tronó la caja y empezó a pesar como que se subió alguien arriba de la caja, que a los hombres se les doblaron las piernas y antes de llegar a la Iglesia, tronó la madera de la caja y dejó de pesar…
“Y el escándalo en parque, de los pichos negros volando y los perros aullando, lo llevaron al panteón, y dicen que, algunos curiosos se asomaron adentro de la caja, para ver a Manuel por última vez…
“El asombro y miedo que dentro de la caja no había nada, solo la ropa…
“Pasaron otros años, doña Flora vendió el terreno y se fue a vivir al rancho en La Magdalena donde tuvo una muerte trágica; todos los hijos formaron sus hogares con su esfuerzo y de aquella inmensa fortuna no quedó nada…
“Solo queda en recuerdo de los catemaqueños del Mayor Brujo que tuvo Catemaco y que todos llamaron Manuel Utrera Salazar, el “en pautado” quien le ganó al demonio del Cerro del Mono Blanco…
“¡Vieja ya hay que dormir, ya es medianoche y todos los Demonios saldrán a recorrer el pueblo!”.