
Un cuento catemaqueño de los pájaros llamados ‘Pepes’
“¡Alístense chamacos, que vamos a leñar!… Ya se acerca Semana Santa que son los días grandes y hay que respetar…
“¡Vieja, alista el itacate nos vamos temprano y debemos ganarle al Sol!”
Los niños contentos decían —“¡Vamos a comer mucha escobilla, para tener la lengua mora-da, mixmalaga o uveros que son bien dulces”, que son frutitas silvestres de la región.
Muy temprano tomaron el camino del Arenal; a la entrada del camino hay una Cruz de Madera, se persignaron y continuaron su camino.

Los grandes árboles de amates, de jobo, chancarro y ciruela cundoria, parecían centinela cuidando la entrada a la montaña, grandes parvadas de ‘Pepes’, con su escandaloso cantar, les daban la bienvenida…
El abuelo con su machete cortaba, cortaba los árboles y brazos secos, y juntándolos poco a poco hacia su tercio de leña.
Llego la hora de desayunar, todos unidos muy contentos, todos comían y a lo lejos se escu-chó el escándalo de los “Pepes”.
Dijo el Abuelo —“¡Por allá viene alguien!… ¡Ya los ‘Pepes’ los descubrieron, ya están con su escándalo!”.
Dijo un chamaco, —“¡Abuelito! ¿Por qué los pájaros ‘Pepes’ te descubren que vienes cami-nando por algún lugar?
“¡Sí hijo, los pájaros ‘Pepes’ hablaban como los cotorros!”
—¿Y qué pasó Abuelito, porque ya no hablan?
“Les voy a contar una historia, que viene como tradición de nuestros abuelos… ¡Pongan atención!…
“Decían que, cuando Jesús nació en Belén, fueron muchos animalitos y aves, entre ellos se encontraban ‘los Pepes’, que se encargaron de avisarle a todos los animalitos y aves que había nacido el Rey del Mundo…
“Cuando los animalitos, fueron a ver al Niño Dios, se acercaban para arrullarlo con sus tri-nos, ‘los Pepes’ se quedaban a cuidar a fuera y cuando alguna persona se acercaba al pesebre, ellos empezaban a gritar y los animalito se escondían…
“Así fueron conocidos ‘los Pepes’ por escandalosos…
“Cuando José y María fueron avisados por el Ángel Gabriel que salieran de Belén y se es-condieran en Egipto, porque el Rey Herodes, mandó a matar a los niños de dos años, salieron por la noche a escondidas, pero no se fueron por el pueblo si no por las cañadas o montes…
“Así estuvieron huyendo, cuando fue la matazón de todos los niños inocentes…
“Un día iban huyendo de los soldados romanos, cuando todos ‘los Pepes’ empezaron a gri-tar ahí van, ahí van a los soldados y por poco los atrapan…

“Cuando de repente, vino una luz cegadora y ‘los Pepes’ ya no vieron por dónde se fueron José, María y Jesús, y escucharon una voz que les dijo, “¿Qué no ven avecitas que con su voz están descubriendo al hijo de Dios?”…
“¡Como un castigo, dejarán de hablar como el ser humano hasta que encuentren su per-dón, volverán hablar nuevamente!…
“Pasaron los años, ‘los Pepes’, se volvieron mudos, solo miraban y entre ellos se contaban su historia de lo que les ocurrió hace varios años…
“Un día, la parvada de ‘Pepes’, se encontraba tomando agua en el rio Jordán, cuando vie-ron llegar a un hombre barbado, como de 33 años, que fue bautizado por Juan El Bautista y volvie-ron a ver una luz en forma de paloma blanca y escucharon la voz que les dijo…
“Este es mi hijo amado y en Él confío, y ‘los Pepes’ recordaron su historia, que les habían contado sus antepasados cuando a ‘los Pepes’ se les fue la voz… Se avisaron entre ellos y siguieron a Jesús en todo su peregrinar… Volaban y se apostaban en los árboles para escuchar sus enseñan-zas…
“Comieron migajas de pan del Milagro de la Montaña, estuvieron en el Monte de los Oli-vos; al ver a los romanos llegar con Judas Iscariote, revoloteaban y revoloteaban y no podían avi-sarle a Jesús que lo atraparían…
“De sus picod no salía ni una voz, ni un graznido…
“Cuando Jesús fue atrapado, volteó con su dulce mirada al árbol donde estaban los pájaros y les sonrió y les dijo; ‘ya pronto volverán hablar, gracias por cuidarme”…
“Los Pepes sufrieron en carne propia, todo el tormento de Jesús; querían ser grandes para defenderlos de todos. Muy tristes estuvieron en su crucifixión…
“Los siguieron muy de cerca, cuando fue enterrado en su sepulcro… Ahí permanecieron un sábado y volvió a aparecer la luz cegadora que despertó a todos ‘los Pepes’ y vieron cómo la piedra se movía y una luz blanca salía del interior; maravillados vieron que Jesús resucitó y las aves se alegraron…
“Como reverencia, bajaron sus cabecitas, entonces Jesús les habló dulcemente… ‘Su gran fe les ha salvado, ya que son creación de mi Padre, volverán hablar y andar por el mundo recor-dando este gran día… Estarán en los caminos, bosques, montañas y poblados y cuando los hom-bres se acerquen griten de emoción y dígale que el hijo del hombre ha resucitado’…
“Los Pepes volvieron hablar y le dijeron a Jesús; ‘Gracias mi Señor pero no queremos vol-ver hablar, aprendimos una gran lección, que no debemos de juzgar ni señalar a nadie sin conocer-lo, porque atrás de nosotros hay alguien que nos está juzgando, ¡Bendito seas!…
“Jesús los bendijo y ‘los Pepes’ se fueron muy alegres graznando como todas las aves de la Creación…
“¡Así es chamacos, por eso ‘los Pepes’, cuando se encuentran en camino se alegran y a su modo cantan y te avisan que alguien se acerca en el nombre del Señor…
“Las aves se deben de cuidar, no matarlas… Bueno chamacos, ya se acabó la comida y el Cuento… Vamos a seguir recogiendo la leña que se nos hace tarde”.

