- Taller Anticorrupción en Veracruz
- Candidatos presidenciales intercambio de lodo
Este fin de semana, en que los candidatos a la presidencia de la república, supuestamente no pueden hacer proselitismo a su favor, por encontrarse en el periodo llamado inter campaña, lo cierto es que se dedicaron a darse con todo lo que pueden y al final de cuentas se resumen en acusaciones mutuas de corrupción, en las que como diría Pancho López el filósofo de mi pueblo: ven la paja en el ojo ajeno y no miran la viga que tienen en el propio.
Los tres tristes tigres, intercambiaron acusaciones, por ejemplo Andrés Manuel López Obrador que trata a toda costa de mantenerse en la línea de “amor y paz” no se puedo aguantar las ganas y pidió investigar el asunto de los “moches” en el que se involucra a Ricardo Anaya, que cuando fue coordinador de los diputados del PAN fue cuando se descubrió esa acción irregular en la que incurrían los legisladores del blanquiazul para quedarse con el 10 por ciento de todos los recursos que promovían para obras municipales.
Pero también se fue contra el candidato del PRI, y dijo que si en verdad se quiere castigar la corrupción en México, se tiene que castigar a Anaya, pero también a José Antonio Meade por supuestas irregularidades cuando estaba al frente de la SEDESOL.
Por su parte, Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, pidió al presidente Enrique Peña Nieto sacar las manos de la elección y dejar a la ciudadanía elegir con libertad el futuro del país.
Anaya aseguró que el Ejecutivo Nacional usa a las instituciones de seguridad, como la PGR, para desacreditar su campaña, en vez de que esté al servicio de la República.
Pero también Pepe Meade quien fue el único orador en el acto de celebración del 89 aniversario del PRI, al que no asistió la otra hora llamado Primer Priista del País, el presidente Peña Nieto, aseguró que sin importar el partido implicado, que se castigue a quien haya violado la Ley.
Pero seguramente que no se refería a los militantes de su partido, sino a los del vecino de enfrente, al ya saben quien, pues sin nombrarlo dijo que no permitirán que regrese un México de caudillos ni de mesías y sostuvo que nuestro país no quiere una aventura política ni un salto al vacío en los comicios del 1 de julio donde se renovará la Presidencia de la República.
“No vamos a permitir que regrese un México de Caudillo ni de mesías “, advirtió.
Meade convocó a los priistas a dar “la batalla de sus vidas” en estos comicios, pues les advirtió que perder es hipotecar el futuro de nuestros hijos y poner en riesgo las instituciones que este partido ha creado para darle estabilidad a nuestro país.
En ese sentido, y en clara alusión al candidato del PAN-PRD-MC, acusado de lavado de dinero, Meade reconoció que hay un fundado enojo en México por la inseguridad, la violencia, la impunidad y la corrupción que se registra, por lo cual aseveró que se castigará a todos los que hayan violado la ley “sean del partido que sean” pues “el que la hace, la paga”.
¿Cómo queremos a México? Lo vamos a construir juntos. Ese México chingón lo vamos a construir juntos. ¡Y juntos vamos a ganar!
Y aquí están presentes también con su energía los petroleros. ¿Y con quién están los petroleros? Se preguntó, aunque no mencionó al líder nacional del sindicato Carlos Romero Deschamps y actual senador del PRI.
Tampoco se deslindó del presidente de la república como lo han sugerido algunos analistas políticos, todo lo contrario, dijo que con Enrique Peña Nieto los mexicanos forjamos un pacto por el país. Muchos son los resultados: el sistema de justicia penal inició la transformación más profunda que ha tenido en más de un siglo; el Estado recuperó la rectoría de la educación; junto con los mejores maestros dotamos de una educación de calidad a nuestros hijos; la modernización de sectores como el energético, el de telecomunicaciones y el agroindustrial, ha dado pie a la más alta generación de empleos en la historia, superando, y por mucho, lo registrado en cualquier sexenio anterior; y le hemos ido ganando terreno a la pobreza, sobre todo aquella que más aflige a todos, la pobreza extrema.
Todos esos avances que mencionó el candidato presidencial del PRI, Pepe Meade, que parecen más bien buenos deseos que realidades.
En el juicio histórico del PRI se aprecian grandes aciertos y también errores.
Reconoció que hay en México legítimas expresiones de enojo y decepción, hay en México un fundado reclamo, malestar e indignación por la inseguridad y la violencia, por la impunidad y la corrupción.
Pero a pesar de todo eso, aseguró que vamos a ganar porque somos millones de priistas y millones de ciudadanos motivados, unidos. Conscientes de lo que está en juego.
En la inauguración del Primer Taller sobre el Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz, en las instalaciones de la USBI de Xalapa, el gobernador del estado Miguel Ángel Yunes Linares recordó como enfrentó al sistema corrupto que, durante doce años, hizo todo y más que todo, para evitar que llegara a ser electo.
Yunes Linares explicó que a partir de 2004 se aplicó el lema de que “en política todo lo que se puede comprar es barato” y efectivamente, se compró todo, se compraron magistrados, diputados, directivos de órganos electorales, se compró la conciencia de quienes tenían a su cargo tareas importantes, como era la tarea de supervisar el ejercicio del gasto público y se empezó a institucionalizar la corrupción.
Esto propició una situación muy crítica en Veracruz, que los recursos presupuestales no fueran suficientes, que en Veracruz empezara una etapa de endeudamiento acelerado, que no sirvió para que mejoraran las condiciones de la universidad o del sector salud, de seguridad, sino que fue directo a la bolsa de quien había sido electo gobernador y de sus funcionarios.
En 2010, nuevamente la elección para gobernador, tomé la decisión de retar al poder y volver a participar y entonces no me enfrenté a un partido ni a dos, me enfrenté a todo un sistema corrupto, que hizo absolutamente todo, y más que todo, para evitar que hubiera un cambio en Veracruz, porque sabían lo que un cambio representaría para ellos y sus cómplices.
Por unos cuantos votos, que siempre habrá duda sobre su origen, no tuve la oportunidad de ser gobernador y tomé la decisión de quedarme a reconstruir mi proyecto y en 2016, me volví a postular.
Lo hice a pesar de que se había modificado la Constitución para que solamente fuera por dos años el período de gobierno y de esa manera desalentar el deseo de participar en esa elección.
Me postulé, convencido de que Veracruz requería un cambio, y durante muchos meses, durante años, denuncié lo que estaba sucediendo en Veracruz.
Y la respuesta fue brutal, brutal, recibí todo tipo de ofensas, tuve que enfrentar una campaña que lastimó no solamente a mí, sino que lastimó a mi familia, tuve que enfrentar a todo un sistema, que hizo uso absolutamente de todo lo que puedan imaginar, incluso, atentar contra la vida de uno de mis hijos, para desalentar el ánimo de participar y el ánimo de que hubiera un cambio en Veracruz.
Ellos sabían perfectamente bien lo que habían hecho y sabían que si había un cambio, habría consecuencias. La decisión de los veracruzanos fue que el cambio sucediera, y al llegar, yo que me precisaba de saber hasta dónde había enraizado la corrupción, me empecé a sorprender de no límite de lo que habían hecho.
De acuerdo a un dato de la Auditoría Superior de la Federación, solamente en el gobierno de Javier Duarte desviaron 60 mil millones de pesos, es decir, el presupuesto de 12 años de la Universidad Veracruzana.
Hoy Veracruz vive una etapa distinta, en apenas 15 meses, puedo decirles que invertimos en infraestructura, educativa, que invertimos en obras de salud, que invertimos en un programa social que llega a 700 mil familias, que invertimos en muchos otros aspectos de la vida institucional que son relevantes.
¿Cómo lo hicimos? Simplemente cerramos las vías de corrupción, las más relevantes, en algunos casos nos ahorramos dos o tres mil millones de pesos, con una profunda decisión, pudimos salir de una crisis de 20 mil millones de pesos al inicio del gobierno, a cerrar el año pasado con tres mil millones de déficit y cerraremos la administración probablemente, dejando en caja dos mil millones de pesos y sin haber endeudado ni con un peso a Veracruz.
En contraste, este mismo día, el delegado del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Francisco Javier Anaya Ruiz informó que el Gobierno de Veracruz mantiene adeudos por 21 mil millones de pesos por concepto de créditos, incluyendo los 17 mil millones correspondientes a la reestructuración de la deuda estatal que realizó la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.
En conferencia de prensa, explicó que la mayoría de los créditos contratados fueron por la pasada administración estatal encabezada por Javier Duarte de Ochoa, por lo que existen varios créditos a diversos plazos.
Anaaya Ruiz recordó que el crédito contratado recientemente, que fue un refinanciamiento, fue a 30 años, pero existen de 25 y 20 años, los cuales están registrados en las páginas de la Sefiplan, por un adeudo total de casi 21 mil millones de pesos que son 17 mil millones que fueron reestructurados y 4 mil que se otorgaron en 2015.
En lo referente a los municipios, se otorgaron 120 créditos por un monto mayor a los mil 688.7 millones de pesos, esto en el periodo 2014-2017, mismos que corresponden a dos tipos, los créditos simples y los créditos FAIS, estos últimos utilizados para el mejoramiento de la infraestructura básica de los municipios, electrificación y vivienda.

