Vie. Jun 19th, 2026

Una:

Las doscientas denuncias que dice el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, ha interpuesto en la Fiscalía General en contra de políticos yunistas, duartistas y fidelistas.

Y a la mitad del camino sexenal, únicamente par de detenidos, los dos de la secretaría de Finanzas y Planeación.

Uno del bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, y el otro, del casi sexenio de Javier Duarte.

El saldo, entonces, es precarísimo y decepcionante.

Casi casi, una estafa, un fraude.

Dos:

De acuerdo con la Contralora Mercedes Santoyo hay en su oficina más de 600 (seiscientos) expedientes en contra de ex funcionarios acusados de desvíos de recursos públicos.

Y como el tiempo ha transcurrido sin dejar huella, entonces, están o estarían o de plano ya prescribieron.

Y hacia la mitad del viaje sexenal, apenas, apenitas, una Contralora lo descubre… y que nunca, jamás, se entendería, advirtió, olfateó Leslie Garibo.

Tres.

La 4T en Veracruz se ha caracterizado, entre otras cositas, por el primer lugar nacional en secuestros, extorsiones e impunidad.

También, por alternar el primer lugar nacional en feminicidios. Por ahora, que en segundo lugar según la Comisión Nacional de Derechos Humanos y que la secretaría de Marina quiso achicar en el quinto.

Pero…la 4T también ha repuntado en el número insólito de créditos bancarios que porque los antecesores dejaron un estercolero con las finanzas públicas, y ni modo, para que el barco siga flotando más y más y más empréstitos, sin que nadie en el gobierno de Veracruz, tampoco en la LXVI Legislatura, se ocupe del hoyanco financiero que están creando o ya llevaron al precipicio lunar.

El último crédito es de 7 mil 500 millones de pesos.

Raro y extraño cuando, por ejemplo, hay un subejercicio con los recursos federales y que, más raro todavía, han de retornar al gobierno federal.

Es más, al paso de la 4T hecha gobierno en Veracruz, ¡hosanna, hosanna!, el sexenio del señor García lleva la misma tendencia que Javier Duarte en el tratamiento de la deuda pública según observan quienes saben.

Y cuatro:

La exhibida que el senador de la república, líder de la bancada de MORENA, Ricardo Monreal Ávila, sigue haciendo al gobierno de Veracruz con los seis jóvenes encarcelados en el penal de Pacho Viejo, acusados de amenazar y con cuchillos a los policías, inciendo en el delito de «ultrajes a la autoridad» y que ha puesto «la carne de gallina» a los abogados para derogarlo.

Incluso, el ex procurador de Justicia de la Nación y de la Ciudad de México, Ignacio Rey Morales Lechuga, en contra del articulado.

Más todavía con la exhibida: El domingo 5 de diciembre, día de visita, el senador Monreal estuvo en Pacho Viejo visitando a los chicos y a los familiares como una medida más de presión para que sean liberados.

Se entiende: El señor Cuitláhuac García estará más molesto porque Monreal ya se le metió en su cancha empujando la carreta y pateando la pelota.

Y de paso, diciendo que la injusticia domina y predomina en Veracruz.

Más si se considera que AMLO, el presidente, excluyó a Monreal de su listita de presidenciables y Monreal se autodestapó y sigue afilando el machete, en tanto el góber jarocho está con Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno en la Ciudad de México, por la sencillísima razón de que es la favorita de AMLO.

¡Con todo, vaya exhibida de Monreal a Cuitláhuac!

 

GRAVES PENDIENTES SOCIALES

 

La 4T jarocha «está haciendo agua».

  1. El tsunami de feminicidios.
  2. El tsunami de secuestros.
  3. El tsunami de extorsiones.
  4. El tsunami de la impunidad.
  5. Veracruz, oliendo a pólvora y sangre.
  6. La disputa de los cárteles que lleva a crímenes de la población civil.
  7. Los plantones y la inconformidad de los Colectivos, integrados con padres con hijos desaparecidos.
  8. La ola de desaparecidos que iniciada con Javier Duarte sigue ahora con Cuitláhuac.
  9. Los agravios a los derechos humanos.
  10. El incalculable montón de niños huérfanos.
  11. Y de parejas viudas.
  12. Y de padres ancianos a la deriva económica y social porque sus hijos, padres de familia, fueron secuestrados, desaparecidos y asesinados.
  13. El descrédito que iniciado en el sexenio de Javier Duarte con la desaparición forzada (y por lo que le han expedido nueva orden de aprehensión, diecinueve cadáveres en una barranca en el municipio de Emiliano Zapata) continúa ahora con el señor García.
  14. El creciente, descarrilado y galopante desempleo. 140 mil personas cesantes en el primer año de la pandemia. 540 mil empresas, negocios y comercios quebrados.
  15. La discordia sembrada y multiplicada en todos los niveles sociales desde el palacio de gobierno de Xalapa.
  16. La indiferencia y el desdén, el menosprecio y el desprecio del gobierno de Veracruz para enaltecer y dignificar la calidad de vida de la población.

Más cuando el jefe del Poder Ejecutivo Estatal se define a sí mismo como «La Muñequita de los Juegos del Calamar» en vez, y por ejemplo, de sentrise y declararse y actuar, sobre todo actuar, como Superman y El Hombre-Araña o Batman, sin Robin (porque le gustaban los hombres) para redimir a la población en la miseria, la pobreza y la jodidez.

Las venas abiertas de Veracruz se convertirán en llagas purulentas para la 4T hacia el año 2024.

 

A NADIE TERMINÓ ESCUCHANDO JAVIER DUARTE

 

Javier Duarte se fue al vacío y el precipicio cuando, primero, perdió el piso. Por ejemplo, solía decir que «como gobernador me volví sexy», y, claro, las mujeres le sobraban.

Segundo, cuando declarado como la nueva generación política del país por Enrique Peña Nieto al lado de César Duarte, Roberto Borge y Aristóteles Sandoval, los 4 de infausta memoria, incluso, Aristóteles Sandoval asesinado, se sintió el mesías enviado por un Ser Superior para salvar Veracruz.

Entonces, tercero, desconoció la realidad avasallante con su lema filosófico y político de que «Aquí no pasa nada».

Cuatro, sus guardias pretorianos (Érick Lagos, Jorge Carvallo, Alberto Silva Ramos y Adolfo Mota Hernández) se volvieron sus rodeólogos y no dejaban pasar a nadie y le endulzaban el oído y halagaban, tan fértil que se había vuelto para el endiosamiento.

Y cinco, si algún secretario del gabinete legal, un diputado, un amigo, un cuate de parrandas, incluso, le alertaba sobre errores, fallas, equivocaciones, camines torcidos, desvíos de recursos, negocios ilícitos, empresas fantasmas, a todos desdeñaba.

En tales circunstancias, le pasó lo mismo que a Calígula quien en el ejercicio del poder llegó a pensar que los suyos lo estaban traicionado por atreverse a unas observaciones, digamos, incómodas.

Nadie quisiera, caray, que al señor García le pasara lo mismo, como en el caso, por ejemplo, de los créditos bancarios que continúa solicitando de manera desaforada y cuyo destino social concreto y específico se ignora, más allá, incluso, de su declaratoria.

Más cuando ni siquiera el olor putrefacto a pólvora y sangre y a cadáveres descompuestos le impacta.