Vie. Jun 19th, 2026

Creerá la autoridad que con la estrategia política de “a tiro por viaje” satanizando a sus antecesores se posicionará en el imaginario popular y su liderazgo político y social se multiplicará en alturas insospechadas.

De todo los acusan. El botón nuclear del discurso impetuoso para llegar a los medios.

Que dejaron deuda pública canija.

Que se arrastra enorme deuda bursátil.

Que la violencia crece y crece porque ellos abrieron las puertas a los carteles y cartelitos.

Que Veracruz huele a pólvora y sangre por culpa de los tres.

Que sus antecesores se aliaron con los malandros y por eso hay tantos secuestros, desapariciones, asesinatos y fosas clandestinas y hasta cadáveres colgando de los árboles, como el último, en San Andrés Tlalnelhuayocan.

Van tres años con el mismo discurso.

Cierto, lo decía Joseph Goebbels, el súper Ministro de Información de Adolf Hitler, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Pero más allá de que las mentiras sean ciertas, caray, tres años después con la misma cantaleta ha creado y creado un hartazgo social.

Incluso, habría de escudriñarse si un discurso así permite posicionarse en la cancha pública y en la preferencia ciudadana.

Y si un discurso tal cae bien en la población electoral y en los ciudadanos de a pie.

Y es que lo han repetido tantas veces que mucho se duda sea efectivo y eficaz para ganar feligreses en la capilla guinda y marrón.

En todo caso, si tanto daño económico, social, educativo, de salud y de seguridad y procuración de justicia causaron Yunes Linares, Duarte y Fidel Herrera a Veracruz hay instancias penales para una demanda jurídica y proceder.

Nada de llevarlos a un juicio político, sino a una denuncia penal concreta y específica.

Pero, bueno, para la autoridad basta y sobra con seguir enlodando el nombre de los tres y por eso mismo, la mitad del gabinete legal y ampliado y la otra mitad también le entran al festín de la denostación y la cacería.

 

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

 

Los policías hablan mucho del síndrome de Estocolmo. Es la enfermedad sicológica y siquiátrica donde la víctima termina enamorada del secuestrador.

Se ignora si el síndrome de Estocolmo tenga extensión conceptual, entre otras cositas, para describir a un gobernante, un político, cuando vive con la obsesiva obsesión del rencor y el odio y la venganza en contra de sus antecesores.

Más, si los califica de pillos y ladrones y él mismo se declara y cree y siente ángel de la pureza.

Pero al paso que vamos, tres años ya, bien pudiera existir el riesgo de que la autoridad esté enamorada de los tres antecesores (Yunes, Duarte y Fidel) y/o de alguno de los tres.

Además, el riesgo que dice el sicólogo del barrio de que con tanto odio y rencor el alma, el espíritu y el corazón envejecen y se pudren en la frescura de cada día.

Habría de preguntar al politólogo y/o sociólogo si la autoridad habría obtenido resultados concretos y específicos en la población electoral y los ciudadanos de a pie desparramando tanto odio en contra del trío de antecesores.

Por ejemplo, que el número de feligreses de su capilla y/o en su capilla registrara un crecimiento exponencial.

Incluso, si con el bombardeo discursivo, MORENA habría ganado más simpatizantes y militantes y que otra interpretación y significado tienen los cincuenta alcaldes electos y siete diputados desertores de sus partidos para volverse guinda y marrón.

Bastaría referir que mientras la autoridad vive encarcelada con sus tres fantasmas, el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, reveló que ha interpuesto doscientas denuncias penales contra yunistas, duartistas y fidelistas.

Y a la fecha, caray, a la mitad del camino, únicamente hay par de detenidos, los dos funcionarios de la secretaría de Finanzas y Planeación, uno con Yunes Linares, y el otro, con Javier Duarte.

Por un lado, entonces, la obsesión demoledora con los antecesores.

Y por el otro, el pésimo resultado para atender con hechos concretos y específicos las doscientas denuncias penales del ORFIS.

Más, las doscientas carpetas de investigación abiertas por la Contraloría y que siguen integrando en contra de exfuncionarios acusados de pillos y ladrones.

Con todo, nunca debe olvidarse la enseñanza bíblica de que “los carniceros de hoy serán las reses del mañana”.

Más, “cuando se ponen de pechito” y “ordeñan la vaca y meten la mano al cajón”, pues ni modo que en verdad, en verdad, en verdad sean ángeles de la pureza.