Texto/Iván Calderón, Fotos/Juan Carlos Absalón, San Andrés Tuxtla, Ver.—A pesar de la difícil situación que la población mexicana ha atravesado a través de su historia, siempre se ha caracterizado por ser una sociedad de grandes hábitos, tradiciones y celebraciones, al grado que se han sorprendido a nivel mundial, como es que mediante la aculturización de nuestros antepasados con los diferentes usos y costumbres que llegaron con el mestizaje, sobresaliera la celebración a los muertos.
En la región de los Tuxtlas, como en todas las regiones de Veracruz, se celebran y se recuerdan a nuestros fieles difuntos, colocando diferentes ofrendas relativas a cada lugar y región del país.
Los alimentos, las flores, los dulces, las fotografías y el olor a incienso, entre otros elementos más constituyen parte de la forma de cómo recordamos a nuestros muertos, siendo estas costumbres unas de las más arraigadas entre los diferentes sectores de la sociedad mexicana.
En entrevista para este medio de comunicación la señora Magdalena Martínez señala que a lo largo de los años su madre le enraízo el ofrecimiento de un altar de muerto en honor a su abuela y que ahora al paso de los años ella, cada día de muertos, coloca junto con sus hijos un altar donde recuerda a su difunta abuela y ahora a sus padres, “Esta es una tradición que va de generación en generación”, señala la señora Martínez.
Al respecto Magdalena Martínez asegura “En mi altar ponemos de todo, comida que les gustaba a mis padres y la que recuerdo que le ofrecían a mi abuela, damos fruta, pan, leche, licor, dejamos vasos de agua, flores y velas, además ponemos nuestras imágenes y oramos por el eterno descanso de nuestros difuntos”. Acentúa.
Cabe destacar que hablar del “Día de Muertos”, es hablar de una añeja tradición donde desde ante de la llegada de los españoles, los habitantes de estas regiones ya recordaban en sus calendarios a la partida de sus difuntos y que a la llegada de los españoles, estas tradiciones se fusionaron con las celebraciones de “Todos Santos” y “Fieles Difuntos”.
Es necesario decir que en la región tuxtleca poner un altar no es nada fácil, ya que se necesita tener el debido conocimiento del simbolismo que representa cada ofrenda, ya que en cada región tiene significados diferentes, como la colación de los arcos de madera, las flores, y los niveles de cada altar que en muchas ocasiones simbolizan los estrados de la existencia de cada personaje, siendo regularmente tres niveles que simbolizan “el cielo, la tierra y el inframundo”, o los hay hasta de siete niveles representando “los siete infiernos, el purgatorio y el cielo”.
Por otra parte es preciso mencionar que las veladoras representa “El fuego”, el papel de china “El viento”, las cenizas “La tierra”, entre otros simbolismos más, como la sal y el agua que representa “La pureza” entre otros más, sin olvidar mencionar la famosa flor de cempasúchil que señala originalmente desde la entrada hasta la salida del altar “La ruta de los muertos” y las deliciosas calaveritas de azúcar que en si, tienden a dignificar a los vivos anunciando de una forma festiva que todos algún día vamos a llegar a la muerte.
Día de Muertos y Halloween0
Antes de la afamada globalización, cuentan “Los más grandes”, que los niños de los Tuxtlas y de Veracruz, ya salían en estas fechas a pedir “Su calaverita”, costumbre que consistía en cantar algunos versos a cambio de unas cuantas monedas,
“Ahora resulta que todos piden su Halloween”, señala en tono molesto don Alfredo Aguirre quién fue entrevistado a la salida del panteón municipal la mañana del 1 de Noviembre, y argumentó que no se vale que los niños y jóvenes de hoy en día celebren más las costumbres americanas “Que no nos pertenecen”, que las mexicanas, “Siendo mayormente culpables de esto los padres y los maestros”.
En este sentido el quejoso afirmó que es necesario que las autoridades estatales, municipales y educativas den mayor difusión a la costumbre de día de muertos en los diferentes niveles, afirmando que en vez de que los profesores pidan disfraces y hagan festivales de Halloween, se ejecuten más concursos de altares, fomentando así nuestras verdaderas costumbres mexicanas.
El Panteón
La mañana del 1 de Noviembre cuando se celebra a los muertos más pequeños, los pasillos y las tumbas del panteón municipal de San Andrés Tuxtla lucen apacibles, la gente recorre las vendimias de flores para que en la medida de sus posibilidades puedan recordar a sus fallecidos.
Para algunos visitantes “Vivos” al panteón, este día significa de reflexión, otros de celebración y para los más pequeños tiene el significado del sabor a pan de muerto, calaverita de azúcar y hasta los inicios de bebidas alcohólicas con los famosos “Nanches curtidos”, pero a pesar de la crisis y de la falta de efectivo, como en toda tradición mexicana, “Quién sabe como le hace uno, pero siempre tenemos para flores, pan y café, en fin, así somos los mexicanos”, nos dice un albañil que fue a ver a su madre, quién quejándose de los altos costos de las flores, asegura “Que si le alcanzó para llenar de flores aunque sea una vez al año a su jefecita”.

