POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.
Capítulo 14.
En Milán fuimos a la plaza de Duomo, está ubicada en la parte central de la ciudad, y alberga edificios históricos rodeados de arte y cultura milenaria. Ahí se encuentra la espléndida catedral de Milán, la cual ha sido construida a través de cinco siglos agregando bellos elementos. La catedral es patrimonio histórico con imponente belleza arquitectónica resultado de siglos de trabajo al arte sacro.
De Milán nos fuimos a Venecia, en el trayecto conocimos varios pueblos, Verona, La Laguna y Vicenza. Llegando a la estación llamó nuestra atención que enfrente de la terminal del tren hay un hotel llamado Canal, cuyas habitaciones dominan el gran canal principal. Nosotros decidimos dirigirnos hacía la famosa plaza de San Marcos, porque se localiza en el corazón de Venecia; su construcción se inició en el siglo IX, y ha sido considerada de las más bonitas del mundo. Incluso dicen que Napoleón Bonaparte alguna vez la definió como «el salón más bello de Europa.»
En la plaza de San Marcos, se encuentra el majestuoso palacio Ducal. Fue construido entre los siglos X y XI, y es considerado una obra maestra del gótico. Su interior tiene un elegante mármol de Verona y bellas esculturas y columnas creadas por diversos artistas a lo largo de los siglos. El palacio al margen de su belleza arquitectónica tiene en su fachada un suave color rosa y blanco, que se van modificando cuando caen los rayos del sol sobre sus paredes, otorgándole una magia especial con los cambios en sus tonalidades.
Esa tarde estuvimos presenciando el festival cinematográfico dónde presentaban La _noche del león. Después caminamos hacia el Ponte Rialto y vimos construcciones sencillas con bellas ventanas de inspiración clásica, donde se materializa todo. Estuvimos cruzando algunos puentes de la ciudad, existen 400 puentes en 12000 islotes, los puedes llegar a caminar y descubrir cada rincón del lugar sin llegar al aburrimiento. Resulta una ciudad de ensueño que surge entre aguas luminosas y espléndidas, engalanada con gran belleza de naturaleza artística, tradicional y hospitalaria.
El gran canal de Venecia es la arteria principal de la ciudad, recorrer el canal es admirar el realismo mágico del lugar. Aquí se cosecha el espíritu, dominan las góndolas en el verde de los canales del golfo, y nace la romántica epopeya de la historia. Se convierte en una imborrable experiencia por la vaguedad del Adriático, por sus iglesias, palacios y plazas. Es una gran aventura que nos permite soñar.
Cuando amanecimos sobre las aguas del Adriático, desayunamos algo ligero para irnos en un recorrido de día completo atravesando pueblos de Italia, para llegar a Barcelona. Ya en tierras catalanas nos encontramos con Irene, quien nos dio nuestros boletos para el viaje a Atenas. Salimos a las 23 horas por Air Europa, era el fresco otoño… un 17 de septiembre.
En el avión las azafatas estaban elegantemente vestidas, nos sirvieron una cena fastuosa mezcla helénica con catalana. Resultó un agradable vuelo, que se antojaba como un buen augurio de lo que sería nuestro viaje. Aterrizando nos encontramos en el aeropuerto a quien sería nuestra guía, Helena; quien nos acompañó al hotel Dorian o Marina, para descansar y prepararnos para las actividades que estaban preparadas el día siguiente.
Al otro día nuestro entusiasmo mayor era conocer el Partenón, esa arpa de mármol que cuelga en la península, en donde los primeros filósofos nos heredaron ese espíritu que vivimos en occidente. El Partenón se erige desde lo alto, imponente sobre las rocas dominando la ciudad. Se construyó entre 442 y 432 a.C. Impulsado por Pericles para expresar el poderío de Atenas. Son casi en su totalidad ruinas, ha perdido gran parte de sus columnas y techos. Es impresionante el visitarlo; sus ruinas revelan una legendaria y azarosa historia.
Los bailes folclóricos en la colina de Filopapas, la fiesta de vino en Dafta, Plaka, bailar el Sirtaks con la música Buzuki; estar en alguna taberna comiendo sus exquisitos platillos y tomando la resina de color de ámbar, caminar entre Omonia hacia la gran plaza llamada Sintagma. Al poner los pies en Atenas pareciera como si te mimetizaras con el paisaje; el cielo azul, la arena blanca, el Partenón, las mezquitas, las viñas… empezamos a ser parte de la historia donde hay un hilo de continuidad entre el mundo clásico y la Atenas antigua.

