Vie. Jun 19th, 2026

El 9 de octubre, la Real Academia Sueca de Ciencia otorgó el Premio Nobel de Química al bioquímico estadounidense David Baker, destacando su trabajo en el diseño computacional de proteínas. Este proyecto, que comenzó hace más de dos décadas, fue impulsado por la colaboración con el mexicano Daniel Adriano Silva Manzano, quien dedicó diez años a profesionalizarse para convertirse en su socio.
En una entrevista Silva recordó con orgullo el momento en que Baker visitó el laboratorio donde se encontraba en el año 2004, puesto que había dado una conferencia en la Facultad de Medicina de la UNAM, aunque el científico fue invitado a recorrer las instalaciones, optó por visitar el laboratorio donde trabajaba aquel joven de 24 años en ese entonces, fue así como entablaron una conversación que se extendió por varias horas. Este intercambio dejó una impresión duradera en Daniel, quien sintió un fuerte deseo de colaborar con Baker en el futuro.
Sin embargo, en ese momento, la inexperiencia de Silva lo impidió, aunque eso no significó un obstáculo pues Baker le había hecho una promesa, luego de proponerle que lo buscara cuando estuviera listo para adentrarse en el diseño de proteínas.
Daniel se graduó en Bioquímica Básica y obtuvo su doctorado en Ciencias Bioquímicas.
Tras una estancia de tres años en Hong Kong, Silva se comunicó nuevamente con el científico estadounidense en 2014, logrando una beca para unirse a su equipo en la Universidad de Washington. Durante diez años, trabajaron juntos en el diseño de proteínas terapéuticas y en la creación de la empresa Monod Bio, que utiliza inteligencia artificial para desarrollar herramientas de investigación y diagnósticos más eficientes y accesibles.
Daniel enfatizó la calidad de la educación recibida en la UNAM, destacando que su formación le permitió competir en el ámbito internacional. Su colaboración con Baker no solo ha contribuido al avance científico, sino que también busca mejorar la salud y el bienestar de la humanidad a través de nuevas medicinas y diagnósticos.
Por otro lado, expresó su orgullo por el reconocimiento a Baker, destacando la importancia de visibilizar el trabajo de quienes estudian las proteínas.