Jue. Jun 11th, 2026

A pesar de haber sido liberado en México el pasado 5 de abril, Ernesto Rafael Fonseca Carrillo, mejor conocido como “Don Neto”, continúa figurando en la lista de fugitivos más buscados por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Las autoridades estadounidenses mantienen abierta su ficha, en la que lo acusan de una serie de delitos federales graves, como el secuestro y asesinato de un agente federal, extorsión, conspiración para cometer actos violentos, encubrimiento y complicidad.

La razón por la que «Don Neto» solicitó su libertad y se le concedió el pasado domingo, a la edad de 95 años, es porque, a grandes rasgos cumplió con la totalidad de su sentencia de 40 años en prisión por su responsabilidad en el asesinato del agente de la DEA.

En su sitio oficial, la DEA ofrece detalles sobre Fonseca Carrillo: nacido en 1942, de complexión delgada, con una altura de 1.75 metros, aproximadamente 73 kilos de peso, y ojos y cabello color café. La ficha, que incluye una imagen en blanco y negro, advierte que el sujeto es “armado y peligroso” y que en el pasado ejerció como abogado. Su caso está radicado en el Distrito Central de California, donde enfrenta cargos que continúan vigentes.

El 7 de abril de 1985, tras la localización de los cuerpos del agente Enrique “Kiki” Camarena y del piloto Alfredo Zavala, Fonseca fue detenido en una playa de Puerto Vallarta, Jalisco, gracias a un operativo del Ejército Mexicano con apoyo de información proporcionada por la DEA. Posteriormente, fue condenado por la justicia mexicana a 40 años de prisión por su participación en los asesinatos, considerados uno de los hechos más delicados en la historia de la relación bilateral en materia de seguridad.

En 2016, debido a su avanzada edad y deteriorado estado de salud, se le concedió el beneficio de prisión domiciliaria. Desde entonces, ha permanecido bajo resguardo en un domicilio particular ubicado en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, monitoreado con un brazalete electrónico. Su hija, Joana Carrillo, ha declarado públicamente que su padre padece diversas enfermedades degenerativas, entre ellas cáncer de colon, hipertensión, reumatismo severo, parálisis parcial y un avanzado deterioro cognitivo. “Ya no reconoce ni en qué año vive”, declaró ante medios de comunicación.

Rechazo a la extradición y tensiones bilaterales

En 2015, el gobierno estadounidense solicitó su extradición con el objetivo de juzgarlo por los mismos hechos en su territorio. Sin embargo, el entonces secretario de Relaciones Exteriores de México, José Antonio Meade, rechazó la petición basándose en el principio constitucional de non bis in ídem, que impide juzgar dos veces a una persona por el mismo delito. Esta postura fue respaldada por un juez federal, cerrando el camino legal para su entrega a las autoridades estadounidenses.

A pesar de esta negativa, Estados Unidos nunca ha dado por cerrado el caso. La DEA ha reiterado en varias ocasiones su intención de llevar ante la justicia a todos los involucrados en la muerte de Camarena, crimen que consideran un acto de agresión directa contra su país y sus agentes en el exterior.

Nueva demanda en Estados Unidos

El 21 de marzo de 2025, los familiares de Enrique Camarena interpusieron una demanda civil en una corte federal del Distrito Sur de California. En ella, acusan a Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo —fundadores del extinto Cártel de Guadalajara— de terrorismo internacional, asesinato premeditado, y daño emocional severo, entre otros cargos.

La denuncia, amparada en la Ley Antiterrorista de 1991, busca obtener una compensación económica por los daños causados. Según el documento, los acusados planearon y ejecutaron el secuestro de Camarena como parte de una estrategia para intimidar a las autoridades de Estados Unidos y asegurar la continuidad de sus operaciones criminales. De acuerdo con el relato judicial, el agente fue raptado frente al consulado estadounidense en Guadalajara, llevado a una propiedad de Caro Quintero, donde fue torturado durante más de 30 horas, y finalmente asesinado. Su cuerpo apareció, junto al de Zavala, en una zona rural de Michoacán.

Figura emblemática del narcotráfico

Ernesto Fonseca Carrillo es considerado uno de los arquitectos del narcotráfico moderno en México. Originario de Badiraguato, Sinaloa —una región conocida por ser cuna de varios capos históricos—, comenzó su carrera criminal en el tráfico de marihuana, para luego convertirse en una figura central del Cártel de Guadalajara. Bajo su liderazgo, y el de sus socios, esta organización controló gran parte del tráfico de droga hacia Estados Unidos en la década de 1980, sentando las bases de los poderosos cárteles que surgirían más adelante.

Durante sus primeros años en prisión, diversas investigaciones periodísticas revelaron que Fonseca gozaba de privilegios inusuales dentro del penal, como acceso a comida gourmet, bebidas alcohólicas e incluso la organización de fiestas privadas, lo que evidenciaba su influencia y poder económico.

Hoy, debilitado física y mentalmente, su figura aún representa una espina clavada para las autoridades estadounidenses. Para la DEA, ni la edad ni las condiciones de salud eximen a Fonseca Carrillo de la responsabilidad penal por uno de los crímenes más simbólicos contra un agente federal fuera del territorio estadounidense.