Los cardenales de todo el mundo comenzaron a llegar al Vaticano este 5 de mayo de 2025 para participar en las reuniones previas al cónclave, la asamblea que elegirá al nuevo líder de la Iglesia Católica tras el fallecimiento del papa Francisco, ocurrido el pasado 21 de abril a los 88 años.
El cónclave, que se llevará a cabo en completo aislamiento dentro de la Capilla Sixtina, dará inicio oficialmente el 7 de mayo. No se espera que ese mismo día se conozca el nombre del nuevo pontífice, ya que el proceso de votación puede extenderse por varios días. Las deliberaciones y resultados serán anunciados al público mediante las tradicionales señales de humo: blanco para indicar que se ha elegido a un nuevo papa y negro si aún no se ha alcanzado un consenso.
El cónclave es un evento solemne en el que solo pueden participar los cardenales menores de 80 años, quienes en esta ocasión suman 133, con aproximadamente el 80 % de ellos nombrados por el propio papa Francisco. Antes de comenzar las votaciones, los cardenales asisten a una misa y entonan el “Veni Creator” en la Capilla Paolina para invocar la guía del Espíritu Santo.
Durante el cónclave, los cardenales emiten hasta cuatro votos diarios —dos por la mañana y dos por la tarde— hasta que un candidato alcance al menos dos tercios de los sufragios, es decir, 89 votos en esta ocasión. Las papeletas se queman tras cada ronda; si no hay resultado, el humo que sale de la chimenea es negro. En cambio, cuando hay una elección, se utiliza una mezcla especial que produce humo blanco, anunciando al mundo que hay un nuevo papa.

