Mié. Jun 3rd, 2026

Durante su conferencia dominical, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Monseñor José Francisco González González, hizo un llamado urgente tanto a la sociedad como a las autoridades para priorizar el fortalecimiento de la familia como base de la solución a muchas problemáticas sociales, incluyendo el aborto.

Lamentó que las mujeres embarazadas reciban tan poco respaldo para llevar a término sus embarazos, y expresó su preocupación ante la creciente normalización del aborto, el cual —según afirmó— no es una solución, sino una herida profunda tanto para la madre como para el hijo. “Aunque se presente como un derecho, el aborto deja consecuencias irreversibles para ambas vidas involucradas”, declaró.

El arzobispo reconoció que muchas mujeres enfrentan circunstancias difíciles y dolorosas durante el embarazo, pero insistió en la necesidad de atender las causas que generan esa desolación, en lugar de recurrir al aborto. Subrayó que, incluso si un bebé no puede ser recibido por su familia biológica, existen otras familias dispuestas a acogerlo, porque “la vida es sagrada y debe ser protegida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural”.

Monseñor González también expresó su consternación por el reciente hallazgo del cuerpo sin vida de un bebé en una banca de la Parroquia Inmaculada Concepción de la capital chiapaneca. “Fue una noticia desgarradora”, dijo, al referirse al abandono del menor dentro del templo.

En este contexto, hizo hincapié en que la pobreza muchas veces empuja a las personas a tomar decisiones desesperadas. Por ello, instó a las autoridades a enfocar sus políticas públicas desde una perspectiva familiar, argumentando que invertir en la familia no solo es un acto de justicia social, sino también una apuesta por un futuro más justo. “A menudo se destina dinero público a cosas innecesarias. Mejor sería canalizarlo hacia el fortalecimiento familiar”, concluyó.