Tequila, Jalisco. — Un operativo conjunto de la FGR y la Guardia Nacional desató una tormenta política en el municipio de Tequila al descubrir que el Museo Nacional del Tequila, aparentemente cerrado por remodelación, estaba siendo habitado de forma privada por el alcalde Diego Rivera.
El hallazgo se volvió aún más controversial cuando, al notar la presencia de un camarógrafo de Televisa Jalisco cubriendo el hecho, el alcalde ordenó su detención. El acto provocó una ola de indignación que se extendió por todo el estado, y colocó al edil en el centro de una crisis institucional y mediática.
Aunque líderes morenistas trataron de minimizar la situación, el hecho puso en evidencia posibles actos de corrupción y abuso de autoridad. Rivera enfrenta ahora una investigación a nivel federal y creciente presión social.

