Este martes, el Senado de la República aprobó en lo general la nueva Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con 77 votos a favor y 33 en contra. Esta reforma establece un nuevo marco legal para fortalecer la coordinación en materia de seguridad entre los tres niveles de gobierno.
Entre los puntos clave, se ratifica que la Guardia Nacional será la principal institución de seguridad pública a nivel federal. Aunque estará adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se establece que su formación y actuación deberá guiarse bajo una doctrina policial de carácter civil.
La iniciativa también contempla que la Guardia Nacional focalice su presencia en regiones con mayores índices delictivos y déficit de policías locales, y que participe en tareas de inteligencia e investigación, en coordinación con las fiscalías y autoridades judiciales.
Sin embargo, el debate legislativo estuvo marcado por señalamientos de la oposición. El excandidato presidencial Ricardo Anaya advirtió que la nueva ley permitiría la geolocalización en tiempo real de los ciudadanos sin orden judicial, a diferencia de la norma actual, que requiere autorización de un juez de control.
Legisladores de oposición calificaron esta disposición como una puerta abierta a prácticas de vigilancia masiva, acusando al gobierno federal de fomentar un modelo de “Estado espía”. Por su parte, senadores de Morena rechazaron esas acusaciones y defendieron que la reforma busca fortalecer la seguridad nacional sin vulnerar los derechos ciudadanos.
La discusión en lo particular continuará en los próximos días, en medio de un ambiente de polarización entre las bancadas.

