Mié. Jun 3rd, 2026

Uruapan, Michoacán.– El ambiente de luto por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, se tornó en reclamo y tensión durante su funeral, cuando asistentes a la ceremonia fúnebre agredieron al gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, al ingresar a la Funeraria San José, donde se realizaba el velorio.

El hecho ocurrió la tarde del 2 de noviembre, un día después del homicidio del edil, ocurrido durante el tradicional Festival de las Velas en la plaza principal de Uruapan. Al llegar al recinto funerario, el mandatario estatal fue recibido con gritos de “¡Justicia para Carlos!” y “¡Fuera, asesino!”, mientras familiares, amigos y ciudadanos exigían resultados en la investigación del crimen.

En medio de los reclamos, una mujer se acercó y golpeó en el rostro al gobernador, acción que quedó registrada en video y rápidamente se difundió en redes sociales. Pese a la agresión, Ramírez Bedolla y su equipo no respondieron y abandonaron el lugar pocos minutos después, acompañados por personal de seguridad y por Juan Manzo, hermano del alcalde fallecido y subsecretario de Gobernación del estado.

El funeral de Carlos Manzo reunió a cientos de personas que acompañaron el cortejo hasta la Pérgola municipal, donde se realizó una misa de cuerpo presente. Durante el recorrido, los asistentes exigieron que la muerte del alcalde no quede impune y que se investigue a fondo el ataque, ocurrido mientras Manzo convivía con familias durante las celebraciones del Día de Muertos.

Carlos Manzo, quien gobernaba como independiente desde septiembre de 2024, era reconocido por su postura crítica frente a la presencia del crimen organizado en la región y por haber denunciado en varias ocasiones la falta de respuesta del gobierno estatal ante la violencia en Uruapan.

La Fiscalía General del Estado y autoridades federales confirmaron que en el atentado uno de los agresores fue abatido y otros dos detenidos, mientras se amplía la investigación para determinar el móvil del crimen y posibles vínculos con grupos delictivos.

El asesinato y los hechos ocurridos durante el funeral han generado una fuerte indignación social en Michoacán, donde ciudadanos y colectivos demandan mayor protección a los funcionarios locales y una estrategia efectiva contra la violencia que afecta al estado.