La Unión Europea acordó imponer sanciones contra colonos israelíes señalados por participar en actos violentos contra población palestina en Cisjordania, poniendo fin a varios meses de bloqueos y desacuerdos internos dentro del bloque europeo.
La decisión fue tomada durante una reunión de ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Bruselas y representa un cambio importante en la postura diplomática de la UE respecto al conflicto entre israelíes y palestinos.
De acuerdo con funcionarios europeos, las sanciones contemplan restricciones de viaje y el congelamiento de activos en territorio europeo para personas y organizaciones vinculadas con ataques y agresiones contra palestinos en zonas ocupadas.
La alta representante de Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, confirmó el acuerdo y señaló que “el extremismo y la violencia tienen consecuencias”, afirmando que el bloque europeo logró avanzar luego de meses de estancamiento político.
El cambio se produce después de que Hungría dejara de bloquear el paquete de sanciones tras la llegada de Péter Magyar al gobierno húngaro. Bajo la administración anterior de Viktor Orbán, Budapest había impedido que la medida fuera aprobada.
Según información difundida por medios internacionales, las sanciones alcanzarían a cuatro organizaciones israelíes y tres individuos relacionados con violencia de colonos, además de incluir a integrantes de Hamás.
La reacción del gobierno israelí no se hizo esperar. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, rechazó la decisión europea y aseguró que imponer sanciones contra ciudadanos israelíes es una medida “inaceptable”.
En las últimas semanas, organismos internacionales y gobiernos europeos han expresado preocupación por el aumento de la violencia en Cisjordania ocupada, donde comunidades palestinas han denunciado ataques, intimidaciones y desplazamientos forzados por parte de colonos extremistas.
Aunque algunos países europeos han impulsado medidas más severas, como revisar acuerdos comerciales con Israel, dentro de la Unión Europea todavía no existe consenso suficiente para avanzar hacia sanciones económicas más amplias.

