Mié. Jun 3rd, 2026

El Gran Kayman / Catemaco, Ver.—La prostitución ha sido definida como fenómeno social, propio de las grandes, su ejercicio continuo y público, es aún mayor en cuanto a su origen, su permanencia y su proyección; acumula una determinante conducta comunitaria de apremio, poco feliz para quienes directamente de eso viven y para aquellos terceros que dependen de la actividad enlazándose la indolencia con la arrogancia en detrimento de la sociedad.

Se da que la prostitución encubre caminos perjudiciales “de humana tolerancia para los involucrados”, donde la oferta es descarnada y sucia. Sin recato de edad. En municipios turísticos como Catemaco, en ese rubro, lo normal aflora.

Salubridad solapa este y otros vicios y al encubrirlos se está garantizando el fluir sin trabas de la corrupción política y su modus vivendi. Quiénes con ciertas dádivas económicas dan protección a ‘enganchadores’, ‘lenones’, cantineros, homosexuales, encargados de antros, piqueras, prostíbulos, discotecas y lugares de ‘aparqueo’.

En estos lugares la prostitución es la joya de la corona, hermanada con el alcohol y drogas, lo que en términos de preocupación social debería tener de parte de las autoridades municipales y sanitarias un mayor control prioritario, hasta lo posible evitar sus funestas consecuencias en los miembros de la sociedad que actúa a su lado.

En la mágica ciudad, en cuanto cae la noche, se apelmaza aquel comercio anónimo en genuino y franco estereotipo de una competencia por un cliente.

Hasta en las calles de la ciudad se da este fenómeno “permitido” por sus principales controladores.

La Policía Municipal Preventiva, ahí tiene un productivo negocio, otorgando permiso a una prostituta que brincó de un negocio a otro, sin ningún control sanitario, exponiendo a sus posibles clientes a contagios, al recibir los especiales servicios de esa dama.

Imperan los homosexuales coludidos con esta prole, que actúan en la clandestinidad, en ese círculo vicioso que denigra a la sociedad.

Mi admiración y respeto a quienes dan muestra de capacidad, honestidad y sentido de responsabilidad, son útiles a la sociedad y a sus familias.

¡Claro! Hay los uno y los otros, porque en la actualidad la homosexualidad, lejos de ser lago vergonzoso, es un lujo que está de moda.

En cierto antro, un lenón, del cual omitimos su nombre por obvias razones nos decía: «Le tememos más a los guardianes ‘disque’ del orden, bajo presión estamos trabajando nada más para ellos, ellos cobran a las prostitutas, a los homosexuales…

—“Por la supuesta seguridad que brindan a los tugurios; por ella, si les gusta una mujer además de quitarle su tiempo y dinero. Lo que consumen de bebidas embriagantes no lo pagan y cuidado como te opongas, por cualquier pretexto te clausuran el negocio, en Catemaco eso lo estamos padeciendo…

            «Nos estamos reuniendo un grupo sólido de canineros y vamos a hablar con el Presidente Municipal. Esto no puede seguir así, están malas las ventas y todavía tenemos que mantener a los policías municipales…»

            Así las cosas en ese paradisíaco municipio, donde la actuación de la Policía Municipal Preventiva sigue en el ‘ojo del huracán’.