Sáb. Jun 6th, 2026

A LA ENFERMERA

ENFEDios te bendiga, mujer, porque cuidas

la salud del hermano que ha caído,

porque curas, amante, las heridas

de quien yace, en la cama, dolorido.

 

En tu ser la bondad se transparenta

y con bello fulgor se transfigura

en el suave color que representa

de tu traje la pública blancura.

 

Eres tú la piedad esclarecida

que el creador nos legó para que hubiera

quien de frente al dolor en esta vida,

con su amor nuestra vida defendiera.

 

Compañera invaluable del galeno,

de la ciencia, en el campo más sublime

que siguiendo al divino Nazareno

da consuelo y amor a quien hoy gime.

 

En este mundo en que muchos infrahumanos

rinden culto al demonio de la guerra,

la blancura de tu alma y de tus manos

son las flores de paz sobre la tierra.

 

Pablo B. Pineda Cortés / Enero 2014.