Al médico Luis Aguilera Ponce.
A 4 años de su desaparición física,
(12 de Enero del 2010)
tu cuerpo yace aquí, pero tu alma
ya está con el Señor, amigo mío,
gozando de esa paz y de esa calma
que tanto ambicionaste y que yo ansio.
Nos dejas el legado de tu ejemplo
sin par, como lo fue tu trayectoria
y sé que aunque no estas yo te contemplo
llevando tu recuerdo en la memoria.
Tú fuiste algo especial querido hermano,
apóstol de las artes y la ciencia,
que dabas, para bien, siempre la mano
llevando a Dios en tu alma y tu conciencia.
Ya fuiste a conocer esos jardines
sublimes del edén, y doy por ciento
que un coro celestial de querubines
te cantan, y la gloria te han abierto.
Poeta, quienes tanto te queremos
y fuimos compañeros en la vida
juramos que jamás te olvidaremos
pues nunca, a un buen amigo se le olvida.
Pablo B. Pineda Cortés / Enero 2014.

