Acribillan a la periodista María Elena Ferral en Papantla, editora del portal Quinto Poder

  • La periodista María Elena Ferral García y corresponsal de un diario local en Xalapa salió de las oficinas de un notario y en el camino a su auto un par de sicarios a bordo de una motocicleta le hicieron varios disparos, hiriéndola de muerte, donde horas después falleció

GAUDENCIO GARCÍA / 12HORAS / PAPANTLA, VER.-La violencia que se vive en Veracruz volvió a enlutar al gremio periodístico en uno de los estados más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, según evaluación de ONG’s.

La periodista María Elena Ferral García fue atacada a balazos la tarde de este lunes por un par de sicarios en pleno centro de esta localidad, falleció esta noche en el nosocomio del municipio de Poza Rica cuando se encontraba en terapia intensiva, informó el cuerpo médico.

Corresponsal de un diario local de la capital del Estado y editora propietaria del portal ‘Quinto Poder de Veracruz’, según testigos oculares, la periodista salió de las oficinas céntricas de la notaría número 6 y se dirigió a abordar su auto.

Era alrededor de las dos de la tarde cuando estaba a unos pasos para tomar su auto marca Mazda, con placas del

estado, de color rojo vino, pero al lugar, sorpresivamente aparecieron un par de sicarios a bordo de una moto le empezaron a disparar con una arma tipo calibre 45, narró la policía local.

En la calle de Javier Mina casi esquina con Obispo de las Casas quedaron 8 cartuchos percutidos. Los cuerpos de auxilio y del Ministerio Público levantaron el cuerpo aún con vida de la periodista y la trasladaron al hospital local.

En el centro hospitalario de Papantla fue intervenida de urgencia por diversas heridas que recibió de sus agresores. Las operaciones fueron exitosas, pero por instrucciones del cuerpo médico, fue traslada de urgencia al nosocomio regional de Poza Rica al filo de las 19:30 horas.

En el centro hospitalario, en terapia intensiva, Ferral García se debatía entre la vida y la muerte. Antes de las 21: 00 horas, el cuerpo médico reportó el fallecimiento de la periodista.

La comunicadora había denunciado desde hace varios años, en el 2016, amenazas e intimidación del cacique de Coyuntla, Basilio Picasso, exalcalde varias veces de esa localidad serrana papanteca y exdiputado local priista y panista, por haber hecho público los actos de corrupción en su demarcación.

Picasso, en realidad, se convirtió en amo y señor de cuchilla en Coyuntla y la región desde la época del gobierno priista de Rafael Hernández Ochoa (1974/80), con la salvedad de algunos gobiernos, se convirtió en un poderoso cacique millonario, a cambio de manipular los votos de la población indígena para favorecer al PRI.

Con don Fernando Gutiérrez Barrios (1986/88) estuvo a punto de ir a la cárcel por sus tropelías, abusos de poder, excesos y

crímenes como autor intelectual. La libró huyendo y refugiándose en Puebla, donde tiene prósperos negocios. Cuando el PRI lo abandonó, Picasso negoció su suerte con el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares.

Y tiene tiempo que anda tejiendo su futuro con el gobierno morenista y con los diputados de la LXV Legislatura local, para conseguir un salvaconducto que le otorgue inmunidad vitalicia a sus atropellos, despojos, robo de ganado y crímenes.

Condena unánime

El gremio periodístico veracruzano, por medio de una carta abierta dirigida al gobernador Cuitláhuac García, reprobó el recrudecimiento de la violencia, impunidad, falta de transparencia y justicia expedita en Veracruz en contra de la sociedad civil, en especial contra los trabajadores de los medios de comunicación.

Condenaron el asesinato cobarde y a mansalva de la editora Quinto Poder de Veracruz y pidieron al gobierno morenista cumpla con lo que estipula la ley para que se aplique todo el peso de la ley a los autores materiales e intelectuales del alevoso crimen.

Pidieron que el gobierno estatal destierre el doble discurso, la simulación, la impunidad y el debilitamiento del estado de derecho, porque hay una larga lista de homicidios contra periodistas que no se han esclarecido ni siquiera en un 10 por ciento.