Agentes que iban a ser linchados son inocentes

  • La investigación señala que nada tuvieron que ver en la muerte del motociclista de Oteapan, quien se había accidentado y ellos acudieron a auxiliarlo, estando su patrulla estacionada.

DIARIO EN RED | OTEAPAN, VER.- Hasta el momento continúan las investigaciones ministeriales, en torno al caso de la agresión que sufrieron cuatro elementos de Transporte Público de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.

En hechos ocurridos el año pasado la noche del jueves 28 de diciembre a las 18:20 horas, en el entronque de la carretera Costera del Golfo y el camino al municipio de Oteapan, donde a golpes los quisieron quemar vivos.

Se pudo confirmar que los cuatro elementos se encuentran incapacitados, porque a uno le partieron la cabeza, a otro le dislocaron la mandíbula, además que les quebraron brazos, costillas y dientes.
Los agentes son: Nicolás Vega Ojeda (el gato) como de 60 años de edad, Jorge Rodríguez Cortés, Miguel Ángel Hernández y Samuel Romero Aguilar; estos dos últimos recién habían llegado de Xalapa.

Sobre los hechos se pudo conocer, de acuerdo a la versión de testigos que estuvieron en el lugar de los hechos, que los cuatro elementos se involucraron en el caso, por auxiliar a un motociclista que se accidentó.

Y la versión que manejan los testigos, es que jamás hubo un taxi involucrado y los agentes no atropellaron con su patrulla, al motociclista que resultó con muerte cerebral.

Cuentan que la patrulla estaba parada en el entronque a Oteapan y frente a ellos del otro lado de la carretera, se accidentó en su motocicleta un joven de 19 años de edad, quien derrapó golpeando su cabeza contra un poste.

Y al estarlo auxiliando los agentes, la turba enardecida se les fue encima a golpes con piedras y palos, otros a patadas y a puño limpio, acusándolos de tirar al joven que derrapó de su jaca de acero.
Quien la libró, fue el agente de la SSP, Samuel Romero Aguilar, porque una familia todavía alcanzó a entregarlo a la Fuerza Civil, antes de que cayeran en manos de los agresores que los rodearon a golpes.

Ya después de prender fuego a la patrulla para borrar evidencias, los hicieron caminar descalzos hasta la plaza pública en el centro de Oteapan frente al palacio municipal y la iglesia católica.
Ahí fueron sometidos a una buena dosis de golpes e intimidaciones por parte de la turba enardecida, que luego los entregó a la policía municipal y estuvieron presos 24 horas en la cárcel preventiva sin recibir atención médica.

Al día siguiente fueron sacados por elementos de la SSP, para entregarlos al fiscal de distrito de la Fiscalía General del Estado (FGE) en la unidad judicial del municipio de Cosoleacaque, donde fueron investigados.