Animalia, Por: Maricarmen García Elías

Los animales y el regreso a clases.

Estamos próximos a regresar a clases, los niños cuyos padres acertadamente los han educado con responsabilidad en el cuidado de sus mascotas, seguramente pasaron estas vacaciones muy contentos al lado de sus perros, gatos, hurones o cualquiera que sea su mascota y a la cual pudieron disfrutar más tiempo gracias a este período vacacional.

Por otro lado, aquellos niños a los que erróneamente no se les permite tener mascotas o las tienen pero sus padres no los han enseñado a amar y a respetar, pues sencillamente estas vacaciones fueron como cualquier otra, sin nada espectacular.

Pero se trate del niño que se trate, —es decir—, que ame o no a sus mascotas, para los animales esto no importa, ellos aman a sus dueños incondicionalmente a pesar de todo y el regreso a clases es un cambio drástico en el que también extrañan y se sentirán un poco solos, por eso es importante que los niños aprendan a organizar su día y a distribuir tiempo para las tareas, las clases extras, los talleres o cursos y también el espacio en el que conviven con sus mascotas, no perder este vínculo es muy importante para ambos.

Un estudio realizado en Estados Unidos ha revelado que el 75% de los niños, con edades comprendidas entre los 10 y 14 años, acuden a sus animales de compañía cuando se sienten preocupados o ante situaciones difíciles.

Estos datos nos dejan ver la relación y el vínculo tan especial que se crea entre los niños y sus mascotas.

Según la psicóloga Raquel Sánchez, tener mascotas ayuda a los niños a ser más responsables, aprenden a respetar a la naturaleza y crecen desarrollando un carácter más abierto y sociable, lo que le ayudará en el resto de sus relaciones afectivas.

El primer paso es enseñar a ambos como deben tratarse y jugar para no hacerse daño. Para ello es muy importante que los primeros contactos entre el niño y el animal estén supervisados por un adulto que oriente al niño sobre cómo tratar a su mascota.

Por ejemplo, es muy frecuente que los más pequeños carguen al gato de forma inadecuada, jalen al perro o aplasten al hámster, esto debemos corregirlo hablándoles y dejándoles en claro que los animales también sienten dolor, por lo que no deben hacer nada que los lastime.

Del mismo modo y sobre todo en el caso de los perros, deberemos enseñar a éste que el niño está siempre por encima de él en la jerarquía familiar. Para ello podemos seguir unas pautas simples como saludar primero al bebé cuando lleguemos a casa, darle de comer antes o hacer que siempre reciba las atenciones el primero. Por supuesto, esto nunca significa que debamos ignorar a nuestra mascota.

Para Raquel Sánchez, “…Los niños que comparten su vida con un animal crecen más felices y sociables a la vez que se potencia su autoestima”.

Además los niños obtienen bienestar físico, puesto que está comprobado que acariciar a un animal hace que nuestro cuerpo segregue endorfinas, reduciendo así, el estrés y la ansiedad. Una amiga a la que nunca dejaron acercarse a un animal y tenía una idea equivocada de ellos, me dijo un día cuando le regalé un perrito, “…Mari tenías razón mi papá no nos dejó tener animales pero este perro me ha ayudado mucho a sacar lo mejor de mí, no sé cómo pude tener una infancia sin una mascota”. Lamentablemente algunos padres de familia siguen pensando que tener una mascota enfermara a los niños o los distraerá, pero para eso existe la higiene y la educación.

Otro de los valores muy importantes que transmiten los animales a los niños es la empatía, cuidar a una mascota les enseña a ser más compasivos y entender mejor el sufrimiento o los problemas de los demás.

También les enseña a afrontar y entender los procesos vitales del ser humano como el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte.

Otra de las grandes ventajas es que los niños que tienen animales suelen ser más responsables que el resto. En un primer momento, cuando el niño tenga entre tres y cuatro años, se le pueden dar pequeñas tareas en relación con la mascota como jugar con ella a una determinada hora. Por supuesto, a esta edad es fundamental la supervisión, puesto que el niño aún no controla sus impulsos agresivos.

A partir de los diez años puede ser la edad perfecta para empezar a darle más responsabilidad como darle de comer, llenarle el comedero de agua o sacarlo a pasear con correa (de preferencia pechera y no collar). A pesar de esto el animal debe depender de la responsabilidad que estén dispuestos a asumir los padres, nunca el niño, por eso debe tenerse mucho cuidado al escoger una mascota, lo primero es adquirirla en base al espacio que tenemos en casa y el dinero que tenemos en el bolsillo, también se recomienda no adquirir animales en extinción ni aves, pues éstos son autosuficientes y deben estar siempre libres.

También los padres de familia deben prestar especial atención a los niños que maltratan a sus macotas, si por más que ustedes los corrigen, los niños no hacen caso o se empeñan en volcar maldad y maltrato a una mascota, deben proporcionarles asistencia psicológica hasta que dejen de hacerlo, según estudios de especialistas que trabajan en el FBI, éste es uno de los signos claros de un niño que está en riesgo de convertirse en delincuente y en una persona violenta cuando es adulto.

En definitiva, un niño puede encontrar en su mascota al compañero ideal de juegos y un apoyo incondicional. Del mismo modo, a través del animal el niño tendrá una mejor sociabilización, expresará de un modo adecuado sus emociones y aprenderá valores tan importantes como la responsabilidad, el cariño y la empatía, este regreso a clases no olvidemos pasar tiempo con nuestras mascotas.

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