Sáb. Jun 20th, 2026

El polifacético limón

Imagine un producto que sirva como remedio, desinfectante, articulo de limpieza y tratamiento de belleza; un producto que sea comestible y rico en aceite esencial y cuyo jugo se pueda beber; un producto que venga en un empaque atractivo, esté disponible en todo el mundo y sea barato. Es probable, incluso, que usted tenga uno en su cocina. ¿De qué estamos hablando? Del limón.

Se cree que el limón es originario del sureste asiático. De allí empezó a viajar gradualmente al oeste, hacia el Mediterráneo. El árbol que lo produce, el limonero, prefiere el clima templado, razón por la cual se da tan bien en países como Argentina, España, Italia y México, además de zonas de África y Asia. Despendiendo de la variedad y la región, un árbol maduro rinde anualmente desde 200 limones hasta la asombrosa cantidad de 1,500. Las variedades cultivadas florecen en distintas temporadas, por lo que hay cosecha todo el año.

El limón echa raíces en Italia.

Si los antiguos romanos cultivaban o no limones, es una cuestión muy debatida. Se sabe que conocían la sidra, otra fruta de la familia de los cítricos muy parecida a un limón grande. Por ejemplo, en su obra historia natural, el historiador romano Plinio El Viejo, menciona específicamente el árbol de sidra y su fruto. Pero, según destacados especialistas los romanos también conocían el limón. ¿Cómo llegan a esa conclusión? A partir del gran número de frescos y mosaicos en los que parece observarse esta fruta y no la sidra. Un caso lo tenemos en una villa desenterrada en la ciudad de Pompeya, ciudad famosa por haber sido cubierta por las cenizas y lava del volcán Vesubio, a la que muy apropiadamente se llama “la casa del huerto”. Se le conoce con este nombre porque está decorada con frescos en los que parecen varias plantas, entre ellas un limonero. Cabe la posibilidad, sin embargo, de que se le consideraba un árbol exótico destinado exclusivamente a fines medicinales. En realidad, no hay manera de saber si su cultivo era fácil ni lo extendido que estaba.

Aunque la isla de Sicilia, con sus largos y cálidos veranos y sus suaves inviernos, se ha convertido en el líder italiano en la producción de cítricos como el limón, hay otras regiones –sobre todo costeras- donde también se cultivan limones de calidad superior.

Al sur de Nápoles, se ubica el bellísimo pueblo de Sorrento, y más al sur, la costa de Amalfi: en espectacular corredor de 40 kilómetros (25 millas) al borde del mar. Enclavados en pequeñas ensenadas que salpican el litoral, se encuentran los pintorescos pueblos de Amalfi, Positano y Vietri sul Mare, por mencionar solo algunos.

Tanto Sorrento como la costa de Amalfi producen limones con indicación geográfica protegida, un certificado que garantiza que realmente, provienen de esa región. Los lugareños cuidan celosamente sus árboles, y no es para menos, pues han tenido que usar su ingenio para plantarlos sobre empinadas laderas en terrazas, donde estos se bañan de sol y entregan a sus dueños limones jugosos y exquisitamente perfumados.

No hace falta mucho espacio para tener un limonero en casa. Basta un balcón soleado, ya que los limoneros enanos crecen bien en tiestos y inhacederos. A estos hermosos árboles ornamentales les gustan los lugares llenos de luz y sin viento, y prefieren crecer contra una pared. Eso sí, en caso de que la temperatura baje demasiado, en invierno, hay que cubrirlos o guardarlos bajo techo en los viveros y en muchas casas de Canadá, estos arbolitos son sumamente apreciados, pues todos los cítricos tienen que ser importados y comprados a precios estratosféricos. Más que un sabor.

Muchas personas desinfectan sus tablas de picar, frotándolas, con la mitad o desmanchan el fregadero con una mezcla de jugo de limón y bicarbonato de sodio en vez de cloro, y se dice, que medio limón dentro del refrigerado o del lavatrastes, elimina los malos olores y deja un aroma a fresco.

El limón es rico en ácido cítrico, un conservador natural que aporta un gusto agrio a los alimentos y bebidas.

La piel o cascara, y la corteza blanca, por su parte, son ricas en pectina, un espesante, emulsionador y gelatizante utilizado en la industria alimentaria. Además, de la cascara se extrae un aceite muy apreciado por dicha industria, así como por la farmacéutica y la de cosméticos.

En fin, la lista podría seguir y seguir. Como vemos, el limón no solo es una fruta llena de color y sabor, sino también muy polifacética.

La vitamina C.

La vitamina C, es vital, para el desarrollo y el sostén del cuerpo, afortunadamente se encuentra en muchos alimentos, como en los vegetales de hoja verde, el tomate, el pimiento, la grosella negra u la fresa. Los cítricos –entre ellos el limón, obviamente- son una de las principales fuentes de esta vitamina. La cantidad que contiene un limón depende de diversos factores, como por ejemplo, las condiciones climáticas que existían durante el desarrollo del fruto, el grado de madurez cuando se cosechó e incluso su ubicación en el árbol.

En algunos países, la dosis diaria recomendada para adultos saludables es de unos, 100 miligramos. Un limón de tamaño promedio aporta la mitad de la dosis.

Bueno San Andrés, sólo me resta decir…que, después que me has dado alas, sentémonos en la mesa de manteles blancos que has dispuesto para mí en el techo del municipio. Dispongamos a disfrutar de este rico, y suculento pay de limón; mientras nuestros ojos disfrutan del exuberante paisaje selvático, y nuestros ojos se miran para decirnos ¡Bon Appetit! ¡Buen provecho!