Añoranzas, Por: Elgie Cameron Calo

Ángeles…

 

El brillo de esa mirada de ojos azules desapareció tras la puerta, dibujando una sonrisa. El joven médico salió del cuarto, dejando a la familia sin entender nada.

El médico anterior les había sugerido que el niño ya estaba con muerte cerebral; incluso, les había sugerido que ese era el momento. Si deseasen hacer la donación de órganos. Por eso todos quedaron atónitos con la llegada del otro médico. El joven rubio, de ojos azules, con su bata blanca e inmaculada, entró sin dar aplicaciones, acarició la frente del niño, le tomó el pulso y salió.

Pero el brillo de la mirada de aquel hombre les trajo alivio, en medio del dolor. Nadie, dijo nada, se miraron uno al otro, percibiendo, inexplicablemente, que la esperanza había regresado a sus corazones un minuto después, el niño se quejó. Como un relámpago todos volvieron los oj0s hacia él. Gritos de alegría y emoción invadieron los corredores del hospital. El pequeño paciente continuó quejándose, mientras médicos y enfermeras invadían al cuarto respondiendo a los gritos de la familia.

Jamás se pudo entender el milagro; mucho menos, la presencia de un médico joven, rubio, de ojos azules, en el plantel de médicos de aquel hospital.

Fue un ángel afirma la familia, y el texto bíblico nos dice en hebreos:

A favor de los hijos de Dios en esta tierra, muchas veces esos ángeles cobran formas humanas para presentarse a los seres humanos, como en las oportunidades en que los ángeles se presentaron a Abrahán y a otros personajes bíblicos.

El peligro que corremos, con los ángeles, es el peligro de caer en el misticismo y creer que toda persona buena es un ángel, o en la incredulidad y creer que los ángeles no existen.

Sal hoy de tu casa o del lugar donde te hospedas, con la seguridad, de que en ningún momento, estas solo.

Dios tiene un equipo de ángeles, enviados a la tierra con el fin de trabajar en favor de quienes lo temen y lo buscan de todo corazón. No te olvides de la pregunta de el autor de la epístola a los hebreos hace, respecto de esos seres celestiales: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.