Añoranzas, Por: Elgie Cameron Calo

Conforme a tu palabra

Una de las personas más conocidas del planeta es María, la madre de Jesús. La niña sencilla de 16 años que un día dispuso su vida al servicio de Dios, se convirtió en una persona admirada y seguida en los cuatro extremos de la tierra. Su nombre atraviesa tiempo, cultura, raza e idioma. Brilla en la memoria y en las emociones de millones de seres  humanos.

No corrió detrás de la fama; no buscó gloria. Quiso únicamente servir: “He aquí la sierva del señor”, dijo “Hágase conforme a tu palabra” y sin embargo, es reverenciada  por todas las generaciones.

“Dios da barba a quien no tiene quijada”, me decía un día de esos, Anny, su sueño era ser estrella de televisión  y pensaba que yo podría ayudarla de alguna forma “Usted conoce mucha gente” me dijo con un brilla en los ojos “He luchado, he tocado puertas, me he esforzado, pero estoy lejos de ver mi sueño hecho realidad ¿por qué personas que no quieren ser famosas consiguen todo?”

Yo tengo parientes en Televisa, le dije, pero mi perspectiva es diferente. Por eso yo no recurrí a ellos.

La fama, el dinero, el poder, el prestigio no pueden ser el objetivo de la vida. La verdadera motivación debe ser el servicio, lo demás es consecuencia.

Si haces de la vida una obsesión por alcanzar cosas, puedes incluso conseguirlas pero ¿de que te valen? Continuaras insatisfecha y vacía, correrás entonces detrás de las sensaciones alucinantes del placer, pensando que es eso lo que falta para llenar el vacío de tu corazón. Y un día descubrirás que desperdiciaste los mejores años de tu vida corriendo en pos de pompitas de jabón, ilusión, espejismo. Sentirás un sabor amargo en la boca, sabor de derrota, tristeza obsesiva, depresión.

La pureza, la simplicidad y la humildad de un aniña como María nos enseñan el secreto del éxito. Hoy los grandes profesores de liderazgo escriben acerca del “líder ciervo”. Parece el gran descubrimiento de la última década. Se habla y se enseña sobre como desarrollar la inteligencia emocional. Las empresas envían a sus ejecutivos a asistir a seminarios para que aprendan algo que la virgen María con su actitud enseño siglos atrás.

Por eso hoy antes de salir en busca de tus sueños, detente y piensa ¿Cuáles son tus motivaciones? Al hacerlo, reflexiona en la virgen María, que respondió: “He aquí la sierva del señor, hágase conmigo conforme a tu palabra”.