Añoranzas, Por: Elgie Cameron Calo

Conocer a Jesús

Alicia parecía un festival de colores y de vida; un arcoíris deslumbrante. ¡Siempre, era así! Para ella, todo era colorido. La seda rosada dibujada la exuberancia de su amor; el blanco lino la hacía melancólica cuando lloraba; y el terciopelo rojo combinaba con la insensatez de su alocado corazón.

Decía que amaba a Jesús; que el Cristo del evangelio era el gran amor de su vida; que, por él, sería capaz de hacer cualquier cosas. Pero, jugaba con la vida y manipulaba los principios.

Argumentaba que un Dios de amor no era coherente con las reglas; que los mandamientos eran cosa del pasado; los limitaba a una montaña llena de humo, fuego y sonido de trompetas. Ella prefería el Calvario, el monte del amor, donde Jesús pagó por sus pecados.

¿Para qué preocuparse en obedecer? La “Gracia de Cristo” era, para ella, un manantial de agua fresca, que le permitía vivir como se le antoja y así vivió.

Hasta el día en que descubrió sus sueños despedazados. Entonces, la seda rosa ya no tenía atractivo, ni el lino blanco; tampoco el terciopelo rojo. No había más alegría en su vida.

El apóstol Juan, ya lo había advertido, siglos atrás; “El que dice yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un, mentiroso”. La mentira con dice con la oscuridad. Por eso, aquella tarde, que podría haber sido alegre, se volvía triste, a alegre, a pesar del sol inmenso que ardía, como bola de fuego, hundiéndose en el mar.

Nunca es tarde para revisar lo que llamas “Cristianismo”. Quien dice conocer a Jesús, no toma al Maestro de la mano y lo lleva por donde, quiere.

El cristianismo auténtico es sumisión a un Dios que te conduce hacía la tierra de la libertad; liberación del libertinaje y de la tiranía de los deseos humanos.

Mira a lo lejos hoy, y pide a Jesús, que te ayude a andar con él. Porque “El que dice; yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es, mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente, el amor de Dios se ha perfeccionado; por eso sabemos que estamos con él”.