AnoranzasPor: Elgie Cameron Calo

Confía

¿Cómo haces para tener fe?, ¿Cómo haces para seguir esperando, cuando nada de lo que esperas sucede?

Si al menos existiera en el aire un tímido olor a promesas que se cumplen. Pasos lejanos de la persona amada, que regresa. Si crujiera alguna hoja seca a tus espaldas, diciéndote que has recuperado la audición perdida. Pero nada de lo que esperas sucede y escuchas desanimado lo que las demás personas cuentan acerca de los hechos extraordinarios que Dios obra en sus vidas.

El otro día alguien me dijo: “Tengo la impresión de que cuanto más espero en Dios, el más se olvida de mí”. Jesús sabía que, este tipo de pensamiento iba a asaltar muchas veces las mentes de sus hijos. Por eso, un día aseguró a Pedro. “He rogado por ti, para que tu fe no falte”.

La fe es confianza. Cuando tú conoces a una persona, sabes que puedes confiar en ella, tienes la seguridad de que no te fallará. Puede incluso demorar por circunstancias que después sabrás, pero estás seguro de que no te fallará. La conoces bien.

Esto te conduce de nuevo a Jesús, no es posible tener fe en Jesús y en sus promesas, si no convives a diario con él. Esa convivencia te lleva a conocerlo y entonces tienes la seguridad de que, aunque aparentemente sus promesas demoran, él no te abandonó.

Esta ahí, cerca de ti, esperando el momento oportuno para mostrarte la salida. Me anima la idea de saber que Jesús está en este momento rogando al padre por mí, para que mi fe no falte. Es que la única manera de ser feliz en este mundo de tinieblas, es saber que, aunque se demore, la luz de nuevo día brillará.

Jesús le dijo más a Pedro. Le dijo que otra de las maneras de sentir menos el dolor y las dificultades es estar ocupado en testificar a los demás respecto al amor de Dios: “Una vez vuelto, confirma a tus hermanos”, una vida centrada en uno mismo es con frecuencia una vida llena de ansiedad.

Cuanto más miras al reloj, pareciera que el tiempo no corre; pero cuando te olvidas de la hora y empiezas a trabajar, el tiempo vuela.

Has de este un día más de convivencia con Jesús y de servicio a las personas. No temas de nadie, ni de nada; no desesperes si las cosas que esperas todavía no sucedieron. Toma las palabras su las cosas que esperas todavía no sucedieron y toma las palabras de Jesús como si fueran para ti. “Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto confirma a tus hermanos”.