Alude catedrática de la Disciplina de Formación Cívica y Ética.
La familia como pilar de la formación moral de sus miembros, no debe ser desatendida por quienes estamos involucrados para su integridad y permanencia.

Hermilo Coto Xolot / San Andrés Tuxtla, Ver.—En el marco de la problemática moral social que presenta el mundo cotidiano, cuyo peso fundamental se concreta en la etapa crucial de la adolescencia y la juventud, misma que por su magnitud en la sociedad es por demás cuestionada, pues sin duda alguna su alcance en la manera de ser, de actuar y de pensar reprobables en detrimento de la integridad de este ser humano, y de no enfocar patrones ideales y reconstructivos en el contenido de la educación y modos de conducta adecuados, (sea por las instituciones, por los padres, por los maestros, la familia y demás entidad involucradas en esta tarea), es casi seguro que sigamos condenando a la juventud y la familia en una disfunción inevitable, insegura y casi ajena a los valores que suponen una vida integral, armónica y organizada que reclama la sociedad en su conjunto.
Así lo supone la catedrática en el área de Español, Formación Cívica y Ética, de la escuela secundaria federal para trabajadores “León Medel y Alvarado” de esta demarcación, Miriam Salomé Solana Artigas, al señalar que, “las escuelas, y los maestros comprendiendo el Plan de Trabajo y todo cuanto se relacione con la estructura académica de los planteles, deben ser timones de guía cotidiana, y los maestros de todos los niveles educativos, fundamentalmente quienes impartan las disciplinas vinculadas con los valores humanos y universales deben manejar la enseñanza efectiva y responsable, asimismo práctica y adecuada a la naturaleza de esta etapa crucial del adolescente; siendo por igual impulsadores y promotores de los valores morales, necesarios y urgentes para guiar un estudiantado hacia una vida sana, productiva, útil y eficiente, feliz, donde permee la libertad y el respeto; que sean ellos también, (los jóvenes), gestores autónomos de consolidar la base fundamental que rescaten los auténticos valores morales y hagan de sus familiares el ideal, el pilar y el bastión de la auténtica organización social”.
La maestra Solana Artigadas graduada en la disciplina de Español por la Universidad Veracruzana, es asimismo, licenciada en educación media, por la Escuela Normal Superior “Dr. Manuel Suárez Trujillo” y con título de maestría en el nivel de educación básica, afirma también que “actualmente el adolescente vive una crisis de identidad debido a su natural etapa, y factores tangenciales del medio geográfico y la cultura, pero más se percibe por los factores nocivos emergidos por el mundo de la tecnología contemporánea y otros de carácter social, empezando por los núcleos familiares desintegrados, disfuncionales y por la violencia sistemática que se vive a granes rubros a nivel social”.
La maestra en referencia, cuenta con una antigüedad de 22 años de servicios, desempeñados en la enseñanza de los niveles básicos y medio superior, también ejerce el cargo de subdirectora administrativa del prestigiado “Instituto Cultural Los Tuxtlas” y Regidora Municipal de esta cabecera y, por decirlo así, gestora e impulsora de los valores éticos y morales a través de su cátedra que ha manejado con mucha eficacia y responsabilidad en beneficio de muchos adolescentes y jóvenes que cursan la educación secundaria. Añade que “es muy importante que en la familia como base y pilar de la sociedad, los padres deben de sentar las bases de una educación con principios morales fundamentales muy bien orientados, iniciando con el respeto, la disciplina, el amor inherentes, y demás, en función del desarrollo de la vida del ser, porque la misma sin duda alguna constituye el futuro pleno y feliz del adolescente, o desafortunadamente donde se condena casi por completo la vida integral de este ser”.
Nuestra mentora concluye exhortando “a todos los involucrados, como planes y programas curriculares y lo que se concrete a la escuela en general, definan bien sus objetivos y metas, a favor de un camino asequible a las necesidades que reclaman los jóvenes, otorgándoles los instrumentos intelectuales y espirituales idóneos, necesarios y tangibles para hacer de los jóvenes y en un futuro no lejano, ciudadanos bien formados, útiles y forjadores de un México mejor”.
