Ataque, toma, saqueo y quema del palacio municipal antiguo en 1916 en la villa de Santiago Tuxtla, Ver.

El 09 de mayo del año en curso se cumplen 104 años de la quema del palacio municipal antiguo (actual museo de la ciudad) por facciones rebeldes pseudo villistas, fue el asalto numero 16 el que sufrió la Villa de Santiago Tuxtla destruyéndose con el incendio los archivos coloniales más importantes de la costa del sotavento veracruzano, desde Tlacotalpan hasta Catemaco.

General Porfirio Díaz Mori. (Foto | Internet).

La información que se tiene sobre estos acontecimientos es muy escasa y confusa. En el libro “la real villa de Tuxtla” del maestro Eneas Rivas Castellanos en el capítulo “hechos y fechas” (página 66) menciona que, en 1916, las facciones villistas dispersas en la región, asaltaron, saquearon y quemaron el palacio municipal, defendida por el coronel Antonio Vélez, quien es derrotado, hecho prisionero y pasado bajo armas. Pero no menciona el día ni el mes en que ocurrió este hecho, además no entra en detalles de los acontecimientos sucedidos. Por otro lado, Antonio Vélez no era coronel sino capitán primero y no fue pasado por las armas, sino que se suicidó.

Hilario Carlos de Jesús Salas Rivera precursor de la revolución en los Tuxtlas en 1906. (Foto | Internet).

En el libro “Santiago Tuxtla – Los hombres y mujeres que lo forjaron” escrito por Don Bulmaro Palma Montesano en el capítulo “quema del palacio municipal” (página 32, 33, 34 y 35) nos dice que el 09 de Agosto de 1916 los generales Raúl G. Ruiz y Alberto Nájera al frente de 400 hombres, atacaron la plaza de Santiago Tuxtla y vencieron al capitán Antonio Vélez y al teniente Justino Rosario los cuales tenían en la guarnición 60 hombres, después de que la “hazaña” que culmino con el triunfo de los atacantes, estos no conformes incendiaron el palacio municipal produciendo la irreparable pérdida del archivo que se supone tenía documentos muy importantes.

Miguel Alemán González precursor de la revolución en los Tuxtlas en 1906. (Foto | Internet).

Lo escrito por Don Bulmaro Palma es parcialmente cierto, equivocándose en el mes de este acontecimiento ya que esto sucedió el 09 de mayo de ese año, tampoco coincide con los datos del número de atacantes y defensores. Tampoco nos da detalles de estos hechos, ni nos describe las muertes del capitán Vélez y del subteniente Justino Rosario (no tenía grado de teniente).

Francisco Ignacio Madero González iniciador de la revolución mexicana en 1910. (Foto | Internet).

Esta crónica toma como base los escritos “mis recuerdos de la revolución” del Capitán Primero de caballería José Giadáns Millán publicados en la revista los Tuxtlas No. 28, con fecha de mayo de 1966, en donde nos narra estos acontecimientos, ya que en ese entonces el participaba del lado de los constitucionalistas en la revolución mexicana en los Tuxtlas. Además, al capitán Giadáns le toco pacificar a la villa de Santiago Tuxtla después de estos funestos acontecimientos.

General José Victoriano Huerta Márquez usurpador y asesino de Madero. (Foto | Internet).

Para poder comprender estos hechos tenemos que visualizar de manera integral sus orígenes que fueron el porfirismo, analizar el movimiento precursor de la revolución en los Tuxtlas, el inicio de la revolución mexicana de don Francisco I. Madero; la contrarrevolución del chacal Huerta; el constitucionalismo de Venustiano Carranza y la guerra civil que se generó por la ruptura con Francisco Villa, todo lo anterior es necesario para poder ubicarnos en la época en que ocurrió la quema del palacio municipal en la Villa de Santiago Tuxtla.

Venustiano Carranza Garza primer jefe constitucionalista. (Foto | Internet).

EL PORFIRISMO.

“Que ningún ciudadano se perpetúe en el poder y esta será la última revolución”. Porfirio Díaz Mori

Fuerzas rebeldes que operaban en la región de los Tuxtlas en 1914, 1915 y 1916. (Libro “Los Tuxtlas” de José González Sierra).

El héroe de la guerra de reforma, la batalla del 5 de mayo en 1862 en la intervención francesa y el segundo imperio de Maximiliano, el Gral. José de la Cruz Porfirio Díaz Mori el 8 de noviembre de 1871 se levantó en armas (plan de la Noria) contra Benito Juárez por su tercera reelección. El 18 de Julio de 1872 Juárez fallece en la ciudad de México, perdiendo el levantamiento de la Noria su razón de ser. Subiendo a la presidencia Don Sebastián Lerdo de Tejada.

Fuerzas rebeldes que operaban en la región de los Tuxtlas en 1914, 1915 y 1916. (Libro “Los Tuxtlas” de José González Sierra).

El 10 de enero de 1876 con el plan de Tuxtepec nuevamente Porfirio Díaz se levanta en armas por la reelección de Sebastián Lerdo de Tejada, triunfando contra las fuerzas lerdistas en noviembre de ese año y continuo su lucha contra José María Iglesias presidente de la suprema corte de justicia que por ley sustituyo a Lerdo de Tejada, derrotándolo en marzo de 1877, convirtiéndose el Gral. Díaz como presidente de la republica el 5 de mayo de 1877.

General Miguel Alemán González y su tropa en el municipio de Catemaco, Ver. (Libro “Los Tuxtlas” de José González Sierra).

Porfirio Díaz ejerció el cargo de presidente de México en 7 ocasiones, ocupando la presidencia por 31 años, época denominada como el Porfiriato, incumpliendo indudablemente su palabra dicha en el plan de la Noria.

EL MOVIMIENTO PRECURSOR DE LA REVOLUCION EN LOS TUXTLAS.

Croquis elaborado en la segunda década del siglo XX que muestra parcialmente la región de los Tuxtlas, así como la ruta del ramal del ferrocarril del burro (Rodríguez Clara a San Andrés). (Revista regional los Tuxtlas, edición número 31.)

La lucha anti porfirista en la región sur de Veracruz y los Tuxtlas la encabezaron el coronel Hilario C. Salas, Donato Padua y Miguel Alemán González en 1906 en la sierra de Soteapan, cercana a pocos kilómetros de Catemaco en los macizos montañosos de la región de los Tuxtlas. Los grandes espacios selváticos incomunicados permitieron a los alzados desarrollar pequeñas guerrillas que mantuvieron en estado de inquietud tanto a la población como a las autoridades de la zona.

Capitán Primero José Giadáns Millán a la edad de 24 años (1914). (Revista regional los Tuxtlas, edición número 28.)

LA REVOLUCION MEXICANA

A nivel nacional el movimiento revolucionario contra le dictadura del Gral. Diaz la encabezo Don Francisco Ignacio Madero González el 20 de noviembre de 1910, derrotando a las fuerzas federales en Ciudad Juárez en mayo de 1911, renunciando Porfirio Díaz a la presidencia el 25 de mayo de ese mismo año, partiendo al exilio en donde fallece en Paris Francia el 02 de Julio de 1915 durante la primera guerra mundial.

Vista de la plaza independencia (hoy parque Olmeca), en medio el parque Juárez y al fondo el cuartel que fue atacado por los rebeldes (actual palacio municipal). (Foto | Fundación Santiago Apóstol).

Con el triunfo de Francisco I. Madero, este ganó en las elecciones más democráticas que ha tenido el país y ocupo el cargo de presidente de la republica el 06 de noviembre de 1911, periodo que no termino por la contra revolución encabezada por el embajador de U.S.A. Henry Lane Wilson, el Gral. Victoriano Huerta y Félix Diaz en el llamado “el pacto de la embajada”. Madero es obligado a renunciar y es asesinado el 22 de febrero de 1913, dándose un golpe de estado quedando en el poder el chacal Huerta, personaje que se hizo muy famoso debido al popular corrido de la revolución denominado “la cucaracha”.

A lado izquierdo de esta foto se ve la casa de Tulita Muñoz Ortiz que fue por donde entraron al cuartel los rebeldes. (Foto | Casa de Cultura de Santiago Tuxtla).

Tras el asesinato de Madero, Venustiano Carranza de la Garza se proclama primer jefe del ejército constitucionalista y encabeza la guerra civil para derrocar a Huerta, apoyado por Francisco Villa, Álvaro Obregón, Pablo González y Emiliano Zapata. Huerta es derrotado el 13 de agosto de 1914, exiliándose del país.

Palacio municipal antiguo quemado (actual museo de la ciudad). (Foto | Fundación Santiago Apóstol).

Tras la derrota de Huerta las facciones vencedoras realizan en Octubre de 1914 la famosa convención de Aguascalientes en donde Carranza pierde el cargo de primer jefe y es nombrado como presidente provisional Eulalio Gutiérrez Ortiz por lo anterior se da la ruptura de los principales jefes de la revolución, quedando 2 bandos, uno encabezado por Francisco Villa y Emiliano Zapata y el otro por Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, continuando con la tercera etapa de la lucha fratricida, Carranza huye al puerto de Veracruz en Enero de 1915 para dirigir la lucha contra Villa.

Palacio municipal antiguo remodelado en 1938. (Foto | Fundación Santiago Apóstol).

En 1915 José Doroteo Arango Arámbula (Pancho Villa) libra contra Álvaro Obregón las batallas más sangrientas de la guerra civil (Celaya, La trinidad y Aguascalientes) en donde Villa fue derrotado en el Bajío quedando prácticamente destruida la famosa división del norte, huyendo Villa al norte del país.

Placa conmemorativa de la remodelación del palacio municipal antiguo. (Foto | Ing. Carlos Rafael Mendoza Fernández).

U.S.A. reconoce a finales de 1915 el gobierno de Carranza situación que fue aprovechada por el gobierno alemán del Kaiser Guillermo II que estaba en lucha contra Francia en la llamada primera guerra mundial (1914 – 1918) y apoyo a Villa para generar un conflicto internacional entre México y Estados Unidos. Lo que quería el imperio alemán era nuestro petróleo ya que México en ese entonces era el primer productor en el mundo del llamado oro negro.

En la madrugada del 09 de marzo de 1916 cientos de villistas atacaron el pueblo de Columbus, Nuevo México con el pretexto de represalia al reconocimiento oficial del régimen Carrancista.

Los datos anteriores son un panorama general de los acontecimientos que ocurrían en el país, pero entrando en materia en la región del Tuztlan estos fueron los hechos:

• En 1911 Pedro A. Carvajal atacó y tomo Catemaco.

• En 1913 el gobernador de Veracruz Antonio Pérez Rivera nombró jefe político del cantón de los Tuxtlas a Alberto Olivares un represor que quedo en la memoria colectiva como un símbolo de la dictadura Huertista.

• En febrero de 1914 fue asesinado el coronel Hilario C. Salas por el Mayor Pastor López quedando al mando de los insurgentes el coronel Miguel Alemán González.

• En 1914 el constitucionalista Cándido Aguilar, encargo al general brigadier Antonio Portas que desde Coatzacoalcos levantara a la sierra de los Tuxtlas contra el dictador Huerta por lo que el carrancismo tomó auge en esta zona.

• En San Andrés Tuxtla en 1914 simpatizaron con el constitucionalismo Don Juan O’Bando, el profesor Juan de Dios Palma Ostos y Jesús Martínez.

• El 28 de Julio de 1914 se llevó al cabo el desembarco en Sontecomapan por cientos de hombres procedentes de Tuxpan al mando de Antonio Portas, apoderándose de Catemaco y San Andrés Tuxtla.

• El general tuxtleco José Diaz Carvallo nacido en Santiago Tuxtla el 19 de abril de 1894, encabezó en su pueblo natal la rebelión contra el gobierno del usurpador Victoriano Huerta a fines de noviembre de 1914 a la cabeza de un puñado de tuxtlecos entre los que se encontraban: José Joaquín Lira; los hermanos Alberto, Porfirio, Francisco y Palemón Diaz Carvajal; Félix Cadena; Pedro José Oliveros; Juan Carbonel; Rafael T. González; Juan Manuel González; Ángel y Alberto Ruiseco entre otros.

Las gavillas pseudo villistas que incursionaban en los alrededores de la Villa de Santiago Tuxtla, aprovechando las circunstancias y como lo dice el refrán “a rio revuelto, ganancia de pescadores” tomaron por asalto varias veces a esta población, cometiendo desmanes y fechorías para dar rienda suelta a su ambiciones, sus frustraciones y complejos; saqueando comercios, casas particulares y violando a las mujeres, por lo que esta villa vivió días muy difíciles en esa época, teniéndose muchas veces sus habitantes que vivir y esconderse en los montes y serranías aledañas.

En 1915 los pseudo rebeldes villistas que operaban cercano a esta villa y cuyo jefe era Don José Joaquín Fernández, tenían establecido un campamento en el cerro del vigía. Su guarida estaba situada a un costado de las haciendas de Bastepec y Cobata de la propiedad de la sucesión de bienes del señor Andrés Fernández Ortiz. Por el camino de herradura que conducen de Santiago Tuxtla a la ranchería de Los lirios, después de pasar el arroyo de Zapoapan y al llegar al rancho de Cobata se seguía hacia la izquierda, subiendo y caminando en zigzag se llegaba al campamento rebelde, de donde se dominaba toda la parte de frente y la mayor parte del camino, con parapetos naturales formado por las enormes piedras y sinuosidades del terreno, lo hacían inexpugnable.

Tal era el panorama que se vivía en esta villa en 1916. A continuación, relataremos lo acontecido en el ataque, toma, saqueo e incendio del palacio municipal de acuerdo a lo descrito en sus memorias de la revolución por el capitán primero José Giadáns Millán, el cual textualmente nos dice:

ATAQUE Y TOMA DE SANTIAGO TUXTLA

“El 09 de mayo de 1916, la villa de Santiago Tuxtla fue atacada al despuntar el alba; un grupo de gente al mando de los generales Nájera y García Lugo acompañados de los hermanos Gamboa, etc. Asaltaron y tomaron el cuartel muriendo la mayor parte de los defensores entre ellos el jefe del grupo el capitán primero Antonio Vélez de las fuerzas del coronel Constantino, el incendio del palacio municipal y el XVI saqueo a toda la población.”

COMO FUERON LOS ACONTECIMIENTOS.

“El capitán primero de caballería Antonio Vélez al mando de aproximadamente 30 hombres bien armados, pertenecientes a las fuerzas del coronel Teodoro Constantino, cubría la guarnición de la plaza de Santiago Tuxtla; ocupaban como cuartel la antigua casona del Dr. Margarit de origen español y estaba precisamente en donde está hoy el palacio municipal; era una casa construida de mampostería con techos de teja de barro y su construcción era completamente de tipo colonial; tenía un corredor en escuadra que daba la vista al parque y a la calle del ayuntamiento, formado por arquerías; estos arcos estaban tapados con piedras de gran tamaño formando unas especies de parapetos o trincheras de uno y medio metros de alto; solo un tramo, el que daba frente a la puerta de la casa, la trinchera no tapaba de pilar a pilar por que quedaba un espacio libre de un metro de ancho y por él se entraba y se salía al cuartel. Para los defensores de la plaza era una fortaleza inexpugnable y lo hubiera sido si los que la defendían hubieran tenido conocimiento militar, que hubieran sabido tirar, hubieran tenido menos nervios, para aprovechar su parque. Pero la gente del capitán Vélez no tenían esas cualidades o conocimientos y se concretaban en saber cargar y descargar su arma.”

“El cuartel de Santiago Tuxtla estaba comunicado telefónicamente por hilo directo del cuartel a la jefatura del sector de San Andrés y Vélez tenía órdenes determinantes de rendir novedades diariamente a las seis de la mañana, cosa que no siempre lo hacía, una vez por estar cortada o más bien dicho reventada la línea, etc. El caso es que las partes se recibían en forma esporádica por lo que la falta de parte el día del ataque a nadie le llamo la atención porque era común y corriente.”

“El enemigo en número aproximado de 200 hombres al mando del general Nájera y como subjefe el general García Lugo; de esos 200 hombres, la cuarta parte vendría armada y muy mal parqueadas; los 150 restantes eran gente de campo que no vivía con las armas en las manos, gente humilde, campesina que venían obligados por amenazas y si bien les iba, acondicionados al fruto del saqueo o manos libres; como es de suponerse, no toda esa gente venía montada; el 50% venía a pie armados con machetes; su obligación era de hacer bulto y gritar a mas no poder para infundir pánico a los defensores del cuartel.”

EL ASALTO

“El 09 de mayo a eso de las tres de la mañana, Nájera con su contingente entraba a Santiago Tuxtla, haciendo alto a una regular distancia del cuartel ocupando el puente y parte de la calle 16 de septiembre; la primera disposición de Nájera fue enviar una fracción de gente a la cuesta sobre el camino real a San Andrés Tuxtla, con el fin de que le sirviera de avanzada para informarle del peligro y además que cortaran inmediatamente la línea telefónica a San Andrés, cosa que se cumplió. El enemigo avanzó sobre el cuartel envolviéndolo para coparlo y abrió el fuego sobre la puerta central, donde se encontraba apostado el centinela de guardia con tiros aislados, que sirvieron para que los defensores se dieran cuenta del asalto; la sorpresa que se llevaron los soldados de la guarnición, fue enorme porque nunca creían ser atacados; carreras, gritos, órdenes y tiros más bien al aire, fue la contestación de los defensores de la plaza; poco a poco se fue generalizando el fuego; los rebeldes tiraban unos tiros aislados y los defensores de la plaza contestaban con descargas cerradas al rumbo, porque no veían a nadie y solo oían los gritos de la gente de Nájera; en esa forma ya de día los defensores se fueron agotando paulatinamente sus existencias de cartuchos; por más que el capitán Vélez les gritaba a sus hombres que tuvieran calma y que no desperdiciaran el parque, los nervios en tensión de los soldados que nunca se habían visto en situaciones semejantes, nerviosos y enloquecidos, se dedicaban a terminar cuanto antes con el parque que tenían. Después de 6 horas de tiroteos y angustia, con las bocas secas por la sed, las descargas fueron siendo más débiles y los intervalos más largos, como si ya estuvieran cansados de sostener una situación tan desesperante; varias veces los atacantes que se encontraban tras los asientos del parque intentaron efectuar el asalto de frente y tantas veces fueron retrocedidos, como entre los atacantes habían muchos tuxtlecos que conocían perfectamente el edificio y sus alrededores, acordaron entrar por la casa de Tulitas Muñoz, que colindaba con el cuartel por la parte posterior y dicho y hecho; fueron a tocarles las puertas y como no tuvieron contestación, forzaron una de las puertas, entrando por el patio y escalando una barda de unos dos metros y medio de alto, subieron a los techos de los cuartos interiores del cuartel; uno de los soldados que rondaba por ahí se dio cuenta y fue corriendo a darle aviso al capitán Vélez, quien con pistola en mano detrás de un pilar, estuvo deteniendo el avance del enemigo al que hizo algunas bajas; pero como este se multiplicaba y ya no teniendo más que un tiro en su pistola, rápidamente entró en un cuarto que servía de oficina y se levantó la tapa de los sesos.”

“El enemigo triunfante entro repartiendo balazos matando a cuanta persona encontraba dentro del cuartel. En el campanario de la torre de la iglesia se encontraban apostados unos soldados con el subteniente Faustino Rosario y se descolgaron por el pararrayo, logrando escapar y refugiarse milagrosamente en la casa del Sr. Daniel A. Diez, primo hermano de dos de los oficiales rebeldes; uno era Pedro Diez y el otro no recuerdo su nombre pero eran nativos de San Andrés Tuxtla, emparentados con muy de cerca de nuestro nunca bien recordado Genarito Mateo Diez; en esa casa encontraron protección y amparo, pero a Faustino Rosario ya se le había llegado y principió a decir que él se iba a presentar y darse de alta con los rebeldes; Don Daniel A. Diez, se apuró y le aconsejo que no lo hiciera porque lo matarían en cuanto lo vieran; que se escondiera y esperara la hora de poder irse a San Andrés; pero Faustino tomó en broma los consejos que le daban y muy fanfarrón se presentó a Nájera diciéndoles que se quería ir con él, Nájera se le quedo mirando de arriba abajo y montado en colera, le grito a uno de sus oficiales: maten a este cobarde, la orden se cumplió y cayó muerto cuan largo era … se le había llegado su hora.”

EL SAQUEO

“Tan pronto fue tomado el cuartel, principio en Santiago Tuxtla, el saqueo general numero 16; arrasaron con todo cuanto había y lo que no podían llevárselo, lo desperdiciaban; en las tiendas fuera de los mostradores, encontraba usted, arroz revuelto con creolinas, frijoles, harina en grano tal que aunque se quisiera utilizar parte de lo abandonado, no se podría; se desato una borrachera general, desde los altos jefes hasta los humildes campesinos que vinieron obligados a tomar parte de este episodio, estaban materialmente borrachos, las hileras de bestias cargadas con costales llenos de cuanto encontraron, zapatos, huaraches, sombreros, ropa y lo que no se llevaron rodaba por media calle en estado inservible. Las mujeres eran codiciadas, muchas fueron ultrajadas en presencia de sus familiares que inútilmente pretendía auxiliarlas. Se cometieron desmanes que no pueden imaginarse persona que tenga cinco sentidos.”

EL INCENDIO

“Como si todo lo hecho fuera poco, los jefes regionales, los nativos de la región acordaron “incendiar el palacio municipal” y cuando el general Nájera supo por ellos mismos las pretensiones que tenían se opuso a ello pero los segundones los que habían de haber protegido los intereses del pueblo, se mostraron renuentes, a lo que Nájera contesto que él no se metía en eso y como Pilatos se lavó las manos y no podía hacer otra cosa; los hijos de Santiago Tuxtla se cubrieron de gloria al incendiar el palacio municipal. ¿No habían tomado el cuartel?, ¿no habían matado a casi todos los defensores del cuartel?, no se había apoderado de todas las armas?, militarmente el incendio del palacio municipal no tenía razón de ser; es que se encontraban ebrios de gloria y para que quedara un recuerdo inolvidable de tal gloriosa hazaña, quemaron el palacio municipal y con él, el archivo más valioso de toda una vasta región que abarcaba desde el puerto de Alvarado hasta Catemaco, incluyendo Tlacotalpan”.

“Entre los jefes rebeldes hubo uno que cuando las llamas devoraban con más fuerza el edificio, entusiasmado dijo ¡que espectáculo tan maravilloso! Estúpido, no sabía lo que estaba haciendo. No conformes con eso, querían quemar el cuartel, pero la casa estaba bajo la vigilancia y protección de Don Andrés Fernández Ortiz, que se presentó ante Nájera y con muchos trabajos consiguió que no se quemara … pesos más pesos menos.”

Hasta aquí lo narrado por el capitán primero José Giadáns.

EPÍLOGO

En octubre de 1916, el teniente coronel Pascual Cazarín, jefe del 251 regimiento de caballería que se encontraba en San Andrés Tuxtla y que pertenecía a la primera división de oriente del ejército mexicano, dio la orden al capitán Giadáns para que con un contingente de 40 hombres cubriera la plaza de la Villa de Santiago Tuxtla distante 3 leguas de San Andrés. El 15 de octubre entró el capitán Giadáns con su tropa instalándose en el cuartel que ocuparon las fuerzas del capitán Vélez.

Fueron recibidos por don Andrés Fernández Ortiz y la H. junta de administración civil que encabezaba como presidente Don Feliz R. Sosa y como secretario el joven Guillermo Mendoza Morfín.

Así quedó establecida la guarnición de Santiago Tuxtla al mando del capitán primero José Giadáns Millán que fue la que vino a poner fin a las incursiones de los rebeldes y a sus constantes saqueos a la población, ya que nunca más fue tomada esta plaza por enemigo alguno.

RECONOCIMIENTOS

Quiero agradecer de manera especial a la familia Castellanos Perea (al Ing. José Manuel Castellanos Giadáns y a su esposa Alma Emilia Perea Carmona) por compartir y proporcionarme toda la información esencial de esta crónica, facilitándome las revistas “Los Tuxtlas” para digitalizar esta información y conservar los escritos que publicó en esta revista el capitán José Giadáns Millán y de esta manera conozcamos todos los tuxtlecos de qué forma sucedieron estos lamentables acontecimientos.