Ciudad de México. — En el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la mortalidad por esta enfermedad continúa en aumento en México, con una tasa nacional de 18.7 muertes por cada 100 mil mujeres en 2024.
De acuerdo con los registros más recientes, Chihuahua, Sonora y la Ciudad de México figuran entre los estados con mayor número de decesos por cáncer de mama, con tasas superiores a las del promedio nacional. Aunque los datos oficiales por entidad federativa de 2025 aún no han sido publicados, especialistas advierten que la tendencia al alza podría mantenerse debido a los retrasos en diagnósticos y tratamientos oncológicos.
El cáncer de mama se mantiene como la principal causa de muerte por tumores malignos en mujeres mexicanas, con más de 8,400 defunciones reportadas en 2024. Organismos de salud señalan que la detección tardía sigue siendo el principal obstáculo para reducir la mortalidad, pues más del 60 % de los casos se diagnostican en etapas avanzadas.
El incremento sostenido de muertes por cáncer de mama refleja una brecha significativa en el acceso a servicios médicos especializados, sobre todo en regiones rurales o con infraestructura hospitalaria limitada. Mientras que estados como la Ciudad de México y Nuevo León concentran unidades oncológicas equipadas, entidades del sur del país, como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, carecen de suficientes programas de detección y seguimiento.
Además, los efectos económicos de la pandemia y los recortes presupuestales en algunos programas de salud pública han afectado las campañas de prevención y la cobertura de mastografías, reduciendo la posibilidad de diagnósticos tempranos.
El panorama nacional evidencia la necesidad de fortalecer las políticas de salud enfocadas en la detección temprana, educación y atención integral del cáncer de mama. Incrementar la cobertura de mastografías gratuitas, garantizar tratamientos oportunos y descentralizar los servicios médicos son acciones urgentes para reducir la brecha regional y evitar más muertes prevenibles.
La lucha contra el cáncer de mama no solo debe limitarse a octubre; requiere un compromiso permanente del sistema de salud, las autoridades y la sociedad para garantizar el derecho a una vida libre de enfermedades detectadas demasiado tarde.

