1927
Una acentuada depresión-económica; abatió a la Región de Los Tuxtlas.
Durante la lucha armada, cuando los enemigos del Carrancismo votaban al agua durmientes y rieles de los puentes del ferrocarril, quedaba el recurso de pasear volteados y arrastrados los armones de mano, (no se conocían los de motor) sobre las anchas viguetas de acero, mientras no llegaban los nuevos materiales para la reparación de4l desperfecto; pero, después del 6 de diciembre de 1926, en el que cayeron al agua dos largas secciones completas, del puente sobre el río de San Juan el paso y el transporte en la forma normal se hizo imposible por vez primera; ya que a la interrupción se unía, la distancia de cincuenta y un kilómetro de camino en pésimas condiciones y no había forma de transbordar por falta de locomotora y equipo.
Ese repentino aislamiento trajo una marcada depresión económica en grado sumo, y además por la sonada quiebra de la “Cuatotolapan Sugar Compañy” empresa dueña del ingenio, que paralizó todas sus actividades.
El comercio perdió su ritmo normal, y los obreros quedaron sin trabajo por la falta de ocupación en todas partes.
En otro orden, la agitada campaña política para la presidencia de la República, acompañada hasta los brotes de rebeldía en varios puntos del país; pusieron a prueba la resistencia de esta Región Tuxtleca, en la que sus habitantes tuvieron la necesidad de apretarse el cinturón y doblar la espalda durante más horas, principalmente; durante el segundo semestre que fue el más duro; habiendo comenzado en ese año la gran crisis económica mundial, que fue causada por la primera guerra mundial de 1914.
1928
Se inició el cultivo de plátano roatan en nuestro municipio.
Al comenzar el año 1928, la situación se hizo desesperante en la zona del ingenio Cuatotolapan, que en septiembre anterior se declaró en quiebra, y no obstante que la maquinaría estaba lista y en perfectas condiciones, lo mismo que los plantíos de caña, solo faltaba dinero para el movimiento general.
Empleados, obreros y campesinos; necesitaban trabajo y no se retiraban por no tener dinero para ello, tenían la esperanza de que algún empresario azucarero llegará a hacerse cargo de la zafra, fue a mediados de enero que se supo que llegaría el empresario Gonzalo Urquiza, quien lo primero que hizo fue revisar los plantíos, inspeccionar la maquinaría, y después quiso conocer al personal, los que reunió en una junta para proponerles las siguientes condiciones:
1.-Se trabajará la zafra únicamente tres meses, que durara la molida y elaboración del azúcar, no habrá cultivos ni reparación de maquinaria, pues solo se levantará la zafra y nada más; el que acepte tendrá que firmar un compromiso de no promover ningún movimiento de huelga por más salario o cualquier otra ventaja, ni exigir ningún beneficio ni recompensa al cerrar la fabrica.
Claro que la precaria situación económica de los “sin trabajo” no admitía ninguna discusión de tales condiciones, y tuvieron que aceptar para ahorrar algún dinero que les sirviera para salir de allí a la mayor brevedad.
Ya liquidada la zafra y viendo cada uno de los cesados la manera de salir y rumbo que tomarían; pasó como una semana, pero dejando a su familia para regresar por ella, enseguida salió en busca de nuevos horizontes el ex empleado Alfonso Ruiz Peña, quien volvió con la grata noticia de que la vecina hacienda de Chacalapan, propiedad del norteamericano Claudio Dunning, preparaba tierras para plantar cien mil cepas de plátano roatan, al comenzar la próxima estación de lluvias, por lo que el vio la posibilidad de ir a trabajar allá.
Por tan halagüeña noticia se hizo una reunión de empleados y obreros cesados en la que se acordó, que el grupo escribiera pidiendo las tierras a don Salvador Cabada, para plantar roatan en la hacienda de El Laurel, de la que el era copropietario y apoderado, separada de la Chacalapan solo por el río, ante tan decidido entusiasmo el ex empleado Manuel Simonin que había sido jefe de campo y conocedor del cultivo de la planta; ofreció venir a tratar personalmente con Cabada, quien no solo concedió el permiso amplio para todos sin cobrarles el primer año de renta.
En la plantación de Chacalapan algunos agricultores de aquí, como Don Bonifacio Solana, Don Manuel Cano, Don Rafael Suárez y Alejandro Fernández, ya preparaban sus tierras para hacer plantaciones.
