Una red criminal con operaciones en México y Estados Unidos logró vigilar de forma directa a agentes de la DEA e informantes protegidos en Washington, D.C., durante un juicio federal celebrado en septiembre de 2024, según reveló Matthew W. Allen, jefe de la DEA en Los Ángeles, en una audiencia reciente ante el Congreso estadounidense.
Allen informó que el espionaje ocurrió mientras se desarrollaba el proceso judicial contra Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Menchito”, identificado como figura clave dentro de una organización trasnacional dedicada al narcotráfico. De acuerdo con su testimonio, los responsables del crimen organizado realizaron seguimiento físico a personal federal y a testigos colaborativos dentro del territorio estadounidense, lo que calificó como una amenaza directa a la seguridad nacional.
Al mismo tiempo, en México se registraron hechos violentos presuntamente ligados al juicio. Entre ellos, un atentado contra la familia de un informante, donde la hija perdió la vida y la esposa resultó gravemente herida. También se reportó el asesinato de un militar mexicano en circunstancias relacionadas.
“A esto es a lo que nos enfrentamos: una estructura paramilitar con alcance global, dispuesta a asesinar familias y a seguir a personal estadounidense en nuestro propio territorio. Esto no es solo criminalidad, es terrorismo”, declaró Allen ante legisladores en el Capitolio.
Las revelaciones han generado profunda inquietud entre autoridades de ambos países, al confirmar que estas organizaciones criminales están actuando con una capacidad operativa y logística comparable a la de un actor armado internacional, cruzando fronteras físicas y legales con aparente impunidad.

