Mié. Jul 8th, 2026

Los Tuxtlas, Ver. — La Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, uno de los pulmones ecológicos más importantes del sureste veracruzano, enfrenta una seria crisis ambiental derivada de la caza furtiva y la tala inmoderada, actividades que están provocando la pérdida acelerada de flora, fauna y ecosistemas esenciales.

La alarma fue emitida por habitantes de las comunidades de Belén Chico, Belén Grande y Revolución, quienes solicitaron la intervención de autoridades ambientales ante la presencia constante de personas dedicadas a extraer especies silvestres y talar árboles dentro del Área Natural Protegida.

En respuesta, integrantes del Comité de Vigilancia Comunitario de Vida Silvestre de Los Tuxtlas, elementos del Primer Batallón de Infantería, la Guardia Nacional y la asociación civil Regenerando Nuestro Entorno A.C., realizaron un operativo de inspección por diversas zonas afectadas. Sin embargo, hasta el momento no se registran personas detenidas por estos delitos.

Ecosistemas severamente afectados

Durante los recorridos se detectó la tala de porciones de selva mediana y baja perennifolia, además de afectaciones en bosques de pino, encino, sabana e incluso áreas de manglar, ecosistemas fundamentales para la regulación hidrológica y climática de la región.

La caza furtiva representa otra grave amenaza. De acuerdo con Cristian de Jesús Vargas Quino, presidente de Regenerando Nuestro Entorno A.C., especies como el tapir, venados y felinos como el jaguar, que ocasionalmente transitan por la reserva, están desapareciendo debido a la presión humana.

Cambio de uso de suelo: el problema de fondo

Los grupos de vigilancia señalaron que la región enfrenta el mismo desafío que gran parte del trópico mexicano: el cambio de uso de suelo impulsado por actividades ganaderas extensivas y políticas públicas que favorecen la deforestación.
Esta transformación del terreno ha reducido la vegetación original a pequeños fragmentos aislados, debilitando los procesos ecológicos y acelerando la pérdida de biodiversidad.

Acciones de conservación en marcha

Pese a las dificultades, organizaciones civiles y comunitarias han reforzado sus labores de educación ambiental, restauración ecológica y monitoreo constante, con el objetivo de mitigar el daño y promover la recuperación de los hábitats afectados.

“Día a día se trabaja en actividades para restaurar la selva y sensibilizar a la población, con la esperanza de que la fauna y la flora logren recuperarse”, expresó Vargas Quino.

La situación en la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas evidencia una crisis ambiental creciente, impulsada por actividades ilegales y el avance descontrolado del cambio de uso de suelo. Aunque la participación comunitaria y las acciones de vigilancia son fundamentales, resulta evidente que la región requiere mayor presencia institucional, estrategias de conservación más robustas y políticas públicas que prioricen la protección ambiental sobre los intereses económicos.
La supervivencia de uno de los ecosistemas más ricos del país depende de decisiones urgentes, coordinadas y sostenidas.