Clamor de justicia por el crimen de Hortensia

 

  • Se espera que pronto lleven a la justicia a Gabriel Hernández González, quien está prófugo de la justicia.

AGENCIAS | MINATITLÁN, VER.- Gabriel Hernández González cometió uxoricidio en contra de su mujer Hortensia Reyes Balcázar, en la zona rural de Minatitlán, comunidad El Valedor; un pequeño poblado de 203 habitantes ubicado al sur de Veracruz.

Este crimen atroz sacudió las redes sociales, por la forma despiadada en que el marido disparó en el pecho contra su mujer teniendo en brazos un bebé, y todo por un triángulo amoroso con

Adriana Valdez Isidro, que terminó en tragedia.

Los hechos ocurrieron el jueves 19 de julio a las 10:00 horas, en casa de los padres de Hortensia: Francisca Reyes López de 52 años de edad y Anselmo Balcázar Jiménez de 49 años, quien ya está enfermo del corazón y su estado de salud se reporta como delicado.

Allá en el campo, no se habla de otra cosa más que de justicia, quieren ver en prisión a Gabriel Hernández González, hijo de Venancio Hernández Nava, patriarca de la iglesia católica del ejido El Chiflido, originario del municipio de Catemaco. Veracruz.

“Son machistas hasta la ignominia, cuando se casan los hijos de Venancio, no dejan salir a las esposas jamás; salen muy de vez cuando solo acompañadas de los esposos” dijo una mujer de la comunidad que omitió sus datos por temor a represalias.

Horas después del crimen, Venancio el abuelo, fue a buscar a su nieta más grande de ocho años de edad para llevársela, olvidándose de los demás nietos, otras dos niñas de cuatro y dos años “el bebé de nueve meses es el único que no quedó registrado”, reveló un familiar de Hortensia.

En tanto durante un operativo policial se le cuestionó al jefe de detectives de la policía ministerial, Félix Reyes González, sobre la detención de Gabriel Hernández y dijo que le están siguiendo la pista con tácticas de inteligencia mientras sale la orden de aprehensión, confiando que será capturado muy pronto.

“A Gabriel le faltan dos dedos de la mano derecha, que se los cortó con la reata de lazar ganado y mide como 1:60 metros de altura y pesa como 70 kilos, es un hombre chaparro, moreno, medio gordo” reveló gente del campo de aquella comunidad.

EL MOTIVO DEL CRIMEN

En el pueblo aseguran que Gabriel asesinó a su esposa, porque su amante, Adriana Valdez Isidro, salió embarazada y un día antes del crimen, Hortensia, se echó unas cervezas para soportar el trago amargo del desprecio y la traición, aunque ella no tomaba alcohol.

“No voy a derramar una sola lagrima por ese perro y con una cerveza quiero olvidar lo que me dijo, que Adriana ya está esperando un hijo de él y por eso me echó a golpes de la casa con todo y mis hijos”, siendo este el último reclamo de Hortensia contra su infiel marido.

Una hipótesis que el pueblo maneja, es que Gabriel y Adriana “huyeron juntos”, porque el homicida vendió unas vaquillas días antes para tener dinero.

Por otro lado, los pobladores del ejido La Nopalera dijeron, que el día del crimen vieron escapar con maletas a Adriana, sobre una camioneta blanca propiedad de su hermana que vive en el ejido Las Animas.
“No sé, pero el sábado se dieron cuenta que al parecer la abuela llevó a la niña a casa de Rocío Iturralde y la gente piensa que están escondidos en ese domicilio”, dijo una de las mujeres indignadas.
Asimismo, en la zona rural, es un secreto a voces que, Adriana Valdez, estuvo casada con un hombre adinerado, Arturo Cortázar San Juan, y la descubrió en amoríos con Gabriel.

“Arturo es un hombre joven, maduro y tranquilo, que le construyó un palacio a Adriana, hasta que la descubrió con Gabriel, fue que se separaron y se dedicó a criar con mucho amor a su hija”, es lo que todo mundo platica viajando sobre el transporte Mixto Rural.

A Hortensia, la recuerdan como una joven luchona de 26 años de edad, que se casó por la iglesia con Gabriel a los 16, siendo él dos años mayor que ella “vendía queso, montaba a caballo para ir por sus pailas de leche, y era la sirvienta en casa de Venancio”.

Siguió diciendo una tía, “de niña ayudaba a su papá a pescar, porque de la pesca sacaban el sustento de la familia, además de las labores del campo a las que también le entraba, fue muy alegre y limpia en su aseo personal”.

El caso ya le dio la vuelta al estado de Veracruz “gracias al Facebook” dijo otra de sus tías “quisiera que el DIF viniera a investigar al Valedor y a San Cristóbal, para que vean en qué condiciones quedaron los niños, porque todavía hay muchas cosas que la gente debe saber”.