Clausura del Año Santo de la Misericordia en la Diócesis de San Andrés Tuxtla

  • Busquen la vida, busquen a Jesús, eleven la insignia de la Cruz: Mons. Fidencio

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COMUNICADO DE PRENSA

SAN ANDRÉS TUXTLA, VER.

 

En punto de las 10.30 de la mañana del día sábado 26 de noviembre fue cerrada la Puerta de la Misericordia, en la Santa Iglesia  de la Catedral de San Andrés Tuxtla, Ver.,  por manos de Monseñor Fidencio López Plaza, V Obispo de esta iglesia particular.

Entre vítores y aplausos Monseñor López Plaza, salió hacia el atrio principal de la Catedral para elevar una oración por los frutos que este año de Misericordia ha dejado no sólo en esta diócesis sino en el mundo entero.

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La Puerta de la Misericordia, abierta en noviembre del año 2015 por el Papa Francisco, es el umbral mediante el cual el cristiano puede pedir la absolución de sus pecados, una vez que se haya confesado y atraviese por ella. Esta Puerta fue abierta en cada una de las Catedrales de este país y de todo el mundo.

Posteriormente dio inicio la procesión de las ocho foranías que conforman esta Diócesis de San Andrés Tuxtla.

Al frente de la columna, el servicio litúrgico, para que los presentes no olviden la solemnidad de este acontecimiento, y detrás de ellos la alegría, los cantos, aplausos y porras de los jóvenes Discípulos Misioneros de las cuatro de la tarde, que en esta ocasión con sus coloridos atuendos y la bulla que les caracteriza, fueron quienes hicieron de esta procesión algo único e irrepetible, ya que al mismo tiempo cargaban en hombros el símbolo de la Cruz de San Andrés Apóstol, algunas iban adornadas con ofrendas de la región, mismas que serían obsequiadas durante las visitas que realizarían a las casas de los alrededores.

Por las calles de esta ciudad episcopal, caminaron lo mismo jóvenes que adultos, padres, hijos, ancianos, enfermos, laicos, sacerdotes, religiosas, diáconos, seminaristas y demás, para dar testimonio fiel de que la misericordia de Dios llegó a esta Diócesis y se encarnó en nosotros.

Pasado de las once de la mañana el contingente arribó al Estadio de béisbol “Aurelio Ballados Lara” de esta ciudad, y los miles de fieles buscaron acomodo en las gradas y asientos dispuestos para la Solemne Eucaristía, que presidió nuestro Obispo López Plaza.

En su homilía Monseñor Fidencio recordó a los jóvenes, “salir del gallinero” y “ser como las águilas que buscan las alturas y la vida” “no busquen el olor a muerte como los zopilotes” “busquen la vida, busquen a Jesús”; posteriormente invitó a todos los presentes a elevar la insignia de la Cruz, o hacer con la mano el signo de ella, para la bendición en esta Clausura del Año Jubilar de la Misericordia.

A los dirigentes de los grupos DM4, Monseñor Fidencio bendijo y les colocó su cruz de madera de San Andrés Apóstol, en medio del canto de “Misericordiosos como el Padre”, entonado por el Coro de la Catedral.

Minutos más tarde nuestro Obispo envió a los jóvenes misioneros para hacer presencia en los barrios de la ciudad, como testigos fieles del amor que en este año Jesucristo nos ha regalado y aunque ha llegado a su conclusión, no se debe entender como un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino como un recordatorio de lo que es la vida del cristiano: la práctica de la Misericordia, tomar la miseria, la pobreza del otro y cargarla en nuestro corazón, así como Cristo cargó con las nuestras.

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