Cochinero en la 4T

  • La prensa del Congreso
  • Cabezón Aldo Valerio

ESCALERAS: La 4T con su “purificación moral y honestidad valiente” está en “prueba de fuego” en Veracruz. Durante varios días, par de medios, quizá más, han ventilado en el tendedero las presuntas tropelías y trastupijes del vocero de la LXV Legislatura…Aldo Valerio Zamudio, quien arañando el presupuesto, y en donde si es cierto, se ha ido “cabezón”.

Y “cabezón”, gracias, primero, a que como diputado local y jefe máximo, Zenyazen Escobar, lo designó quizá por la antigua amistad de cuando era stripero y Aldo cadenero en el antro correspondiente donde el secretario de Educación redondeaba el salario magisterial bamboleando las nalguitas en bailecito sexual y excitante.

PASAMANOS: Después, cuando Juan Javier Gómez Cazarín llegó al Congreso y quedó como líder, todo indica, gracias a Zenyazen, Aldo Valerio fue ratificado y es cuando, todo indica, ha vivido vientos ultra contra súper favorables.

Por ejemplo, han publicado La Jornada-Veracruz y el periódico digital, alcalorpolítico, en el segundo semestre del año 2019 ejerció trece millones de pesos de presupuesto y en el año 2020, dieciocho millones.

Y, entonces, Aldo Valerio se manifestó: Uno, en plena pandemia del año pasado que gastó dieciocho millones de pesos en medios para crear y recrear la súper imagen de Gómez Cazarín.

Dos, de esa cantidad, 6 millones de pesos en medios fachada, es decir, pura faramalla, medios incluso sin reporteros.

Tres, y de esa cantidad, dos millones de pesos a medios morenistas, es decir, propiedad de gente militante o funcionarios de MORENA.

CORREDORES: En total, tráfico de influencias con unos treinta y dos medios, varios, fachada, entre ellos, se afirma, cinco de su propiedad operando con prestanombres.

En su momento, el diputado local, Magdaleno Rosales Torres, lo denunció en un medio radiofónico, pero nada, absolutamente nada pasó. Quizá, porque s abstuvo de una denuncia penal. Acaso, un calambre para presionar a Gómez Cazarín. Quizá, un calambre al gobernador.

BALCONES: En el destripadero de Aldo Valerio, el pago de 240 mil pesos al periódico digital, vaya nombrecito, Tsunami Veracruzano, que tsunámico fue cobrando el billetito del Congreso porque, insólito, ningún reportero tiene y solo publica boletines.

De ser cierto lo anterior, entonces, se trataría de una de las peores corrupciones en los 25 meses del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, el jefe máximo del poder político, el tlatoani, el gurú, el chamán, el mandamás, a quien la historia juzgará, sin absolverlo como a Fidel Castro, por tanto pillaje solapado en la 4T.

De ser así, habría de preguntarse si tan poderosos en el gobierno de Veracruz son Zenyazen Escobar y Juan Javier Gómez Cazarín.

Y si lo son, ¿a qué se debe tanta fuerza para alcanzar los más altos decibeles de impunidad?

PASILLOS: De manera indicativa y significativa la crucifixión de Aldo Valerio sucedió días después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, tumbó la ley número 248 de Comunicación Social aprobada fast track por la LXV legislatura y que versaba sobre el Padrón Estatal de Medios de Comunicación creada en la 4T para, “asegún”, purificar la relación gobierno y prensa.

Quizá elemento distractor, como significa el estilo personal de ejercer el poder. Pero con todo, ahí está el estercolero en el palenque público.

Terrible, desencantador, será que el tendedero de la ropa sucia, sin lavar, únicamente quede en un reality-show mediático. Y Aldo Valerio siga impune. En el cargo. “Metiendo la mano al cajón” con todo el respaldo oficial, a menos, claro, que “pase copia” más arriba.

  • Vida atroz

La vida en Veracruz sigue igual de oscura y sombría. Atroz. En Ciudad Mendoza, una mujer de unos treinta años despachaba en su local de juguetería. La venta de juguetes baratos para los niños pobres de la región. Era el lunes 4 de enero. Tiempo suficiente para agotar existencias. Los padres que suelen comprar los regalos para los niños con anticipación.

Entre los locatarios aún estaba vigente y latía el crimen del jueves 31 de diciembre. También, comerciante en pequeño.

Todavía más: la lideresa de todos ellos. Rocío Velázquez, de 51 años de edad, ejecutada. Y su esposo, herido en la cara y la clavícula.

Entonces, unos sicarios llegaron a su tienda de juguetes. Y sin más, dueños del día y de la noche y de la vida humana y del destino común, le dispararon. Y la mataron.

Fue en la periferia del mercado Morelos. Sobre la avenida Belisario Domínguez, entre las calles José María Morelos y Miguel Hidalgo. En la colonia Centro.

Una mujer más asesinada. A quemarropa. Con alevosía, ventaja y premeditación. Le dispararon más tiros que a Rosita Alvírez, la famosa canción interpretada por Emilio González, El Piporro, en el siglo pasado.

Desde el palacio de Xalapa dirán aprisa y con prisa que se trataría, digamos, de un ajuste de cuentas. Quizá un machismo enfermizo. Acaso, celos aniquilantes.

Pero de igual manera, nadie descartaría el cobro del llamado derecho de piso establecido por los malandros.

En todo caso, negarse a pagarlo.

Duro y rudo, el terrorismo en su más alto decibel, cuando se ultra contra súper confirma que los carteles y cartelitos, malosos y malandros, sicarios y pistoleros, ladrones y rateros, asaltantes, parecieran tener, o tienen, fuero para operar en Veracruz, sin que nadie los toque, moleste, irrite, perturbe, desafíe, persiga, detenga, encarcele, someta a proceso penal y sea sentenciado.

“LA VIOLENCIA ES INEVITABLE, Y NI MODO”

Se ignora el número de cadáveres que el secretario de Seguridad Pública habrá visto y contabilizado en su vida.

Acaso sus viajes oníricos de cada año estén llenos de muertos, cadáveres, huesos y sangre.

Quizá habría soñado con formar parte del ejército, digamos, de Pancho Villa, la famosa División del Norte, integrada por treinta mil guerrilleros, soldados, villistas.

Pero desde cuando apareció en el primer acto público en Coatzacoalcos en una escuela primaria para saludar a los niños con pistola al cincho, quedó claro que convive con la muerte.

Y si Veracruz está encumbrado en el tiempo de MORENA en el palacio de gobierno de Xalapa como el primer lugar nacional en secuestros y feminicidios, entonces, quizá al titular de la SSP le resulte natural.

Lo dijo Agustín Silvestre Acosta Lagunes con frase bíblica, memorable y citable:

“La violencia es inevitable, y ni modo”.

Pero los niños huérfanos y las parejas viudas y los padres ancianos con tantos familiares asesinados y desaparecidos y sepultados con fosas clandestinas viven el peor infierno del mundo.

Caray, la mujer de treinta años de edad asesinada en el mercado de Ciudad Mendoza con toda la saña y barbarie propia de las guerras.

Uno de los primeros asesinatos del año 2021 cuando el 6 de junio sean elegidos los 212 nuevos presidentes municipales y cincuenta diputados locales y treinta federales.

Y aunque está dicho habría de recordarse que en el año 2016 Javier Duarte perdió con su candidato a gobernador por el oleaje de inseguridad, incertidumbre, zozobra e impunidad.

Y en el año 2018, Miguel Ángel Yunes Linares también perdió la candidatura a la silla embrujada del palacio con su hijo, el primogénito, de candidato, porque el tsunami de violencia continuaba invicto, inderrotable.

El día de la toma de posesión, el góber de la 4T aseguró que en dos años pacificaría Veracruz, de igual manera como Fernando Gutiérrez Barrios lo haría en cuarenta días luego del desastre social heredado por Acosta Lagunes con “La Sonora Matancera”.

El primero de diciembre del año 2020 se cumplieron los dos años. Y estamos igual. O peor. Peor, porque entonces, con la 4T excesivas, demasiadas expectativas se levantaron. Y el desencanto ha sido espantoso.

Simplemente, la fe social, la fe colectiva, la fe pública, se ha perdido.

Dígase, por ejemplo, si los familiares de la mujer de 30 años asesinada en el mercado de Ciudad Mendoza votarán por los candidatos de MORENA, de igual manera como tampoco sufragarán por el partido de López Obrador los miles de familiares de mujeres y hombres, niños, jóvenes y ancianos secuestrados, desaparecidos y asesinados.