Columna 33, Por: Carlos Lucio Acosta

Elecciones en Veracruz
¿Inclinación del Voto?

El candidato de los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Revolucionario Veracruzano a la gubernatura del Estado de Veracruz, para el periodo com­prendido del primero de diciembre del 2010 al último de noviembre del 2016, no levanta.

Javier Duarte de Ochoa es un desconocido en los componentes de aquellos círculos humanos que realmente acuden a depositar el sufragio a la urna.

Muchos suponen que por el hecho circunstancial de ocupar la titularidad de la secretaría de Finanzas y Planeación, es conocido por todos: los grupos sociales asentados en las regiones urbanas y rurales. Quienes así piensan, están absolutamente equivocados.

No tienen la menor idea de lo que es la fuerza del análisis sustentado en información pura, desprovisto del ma­noseo empleado por trabajadores de esas oficinas de gobierno, responsables o habilitadas como unidades de inteligencia y espionaje.

Duarte de Ochoa es conocido en los círculos económicos y financieros por la circunstancia del cargo ocupado dentro del gobierno local.

Pero si el meollo del asunto supone que millonarios, inversionistas, industriales y comerciantes, inclinarán el voto de sus asociados o el de sus trabajadores, vuelven a errar el disparo.

La experiencia ha demostrado en repetidas ocasiones que este tipo de personajes, junto con los llamados intelectuales, no son afectos a ejercer el derecho a elegir candidatos a cargos de elección popular.

La norma, hasta el momento documentada, consiste en que por lo regular, cuando simpatizan o comulgan con el proyecto político, se concretan en aportar determinada cantidad de dinero, para el inicio o sostenimiento de la campaña.

Pero, hasta allí.

Quienes realmente le ponen sabor al caldo de la de­mocracia funcional son la base militante, los sindicatos, la buro­cracia, los jodidos, los de abajo, los nacidos para perder, las familias numerosas, los desposeídos, los resentidos sociales.

Y a este territorio todavía no ha llegado la imagen, menos la palabra, los regalos o las promesas de campaña de Ochoa.

El rollo de que a los quince años repartía levadura y royal, encaja en uno de esos argumentos extraídos de alguna de las historietas escritas por Yolanda Vargas Dulché o, en el me­jor de los casos, de la respetada Caridad Bravo Adams.

La ficha curricular huele más a la de un maestro universitario que a la requerida por el hombre de responsabilidades públicas.

La licenciatura, el diploma, las maestrías y el doctorado, no sustituyen el conocimiento, experiencia, habilidad e inteligencia de sus compañeros de viaje.

El registro como candidato a gobernador ante el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), realizado el pasado domingo nueve de mayo del 2010, puso sobre el tablero político un punto:

Primero, el registro de candidatos presentó tres perfiles de cada uno de los participantes en la contienda.

a) Miguel Ángel Yunes Linares, candidato de los partidos Acción Nacional y Nueva Alianza, concentró el mayor volumen de asistencia, al grado de que no sólo llenó el salón principal, escaleras, pasillos y entrada, sino que la concurrencia que no logró pasar bloqueó el tránsito de la calle por espacio de varios minutos.

b) Dante Alfonso Delgado Rannauro, candidato de los partidos Convergencia por la Democracia, de la Revolución Democrática y del Trabajo, llevó una batucada y llenó el salón principal, pasillos, escaleras, planta baja, la entrada, sin que militantes, amigos, simpatizantes o seguidores, bloquearan la calle Juárez.

c) Javier Duarte de Ochoa, candidato de los parti­dos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Revolucionario Veracruzano, no sólo llegó tarde, sino que además, no contó ni con la mitad de la asistencia de sus contrapartes.

¿Desorganización o impopularidad?, comentaron algunos reporteros de la fuente, periodistas, fotógrafos, camarógrafos y columnistas.

Se dijo a los cuatro vientos de que el candidato del mucho dinero y de las pocas ideas, por ley puede gastar duran te más de mes y medio más de un millón de pesos diarios en campa­ña y hasta, el momento ha invertido más de 300 millones de pesos en el sostenimiento de la misma.

Demasiado derroche de recursos financieros frente a la miseria que azota la espalda de más de tres millones de veracruzanos en condiciones extremas de pobreza.

La figura, desde el punto de vista de la mercadotecnia, no sube de nivel a pesar del bombardeo sistemático de en­cuestas, espectaculares, primeras planas, televisión, radio, in­ternet, fotografías manipuladas y concentraciones ficticias.

La observación abre la posibilidad de que Duarte de Ochoa continúe en campaña, pero con la advertencia de que su escasa votación probable sea inclinada en favor de uno de los dos contrincantes, en un desesperado intento de salvar el proyecto continuista del gobernador saliente Fidel Herrera Beltrán.

¿Por quién inclinarán la balanza? ¿Miguel Ángel Yunes Linares? ¿Dante Alfonso Delgado Rannauro?

En el hermético círculo del poder se habla en voz baja sobre los temas agendados para su lectura, análisis, discusión y acuerdo:

Uno, analizar el número de votación obtenida por los partidos dominantes en las elecciones del 2004; dos, negociar el triunfo de algunas candidaturas a la diputación local y presidencias municipales; tres, no tocar, bajo ninguna circunstancia, el preocupante tema de la deuda a heredar por la administración local saliente; cuatro, que la jornada electoral del primer domingo de julio del 2010, no se defina en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; quinto, evitar la promoción de juicios de revisión constitucional en demanda de nulidad del proceso por cau­sas genéricas o nulidad de casillas.

La inclinación del voto se mece en forma peligrosa, debido a que los sufragios obtenidos por Acción Nacional en el 2004, afirman, confirman y reafirman la existencia de numeroso electorado a favor del blanquiazul en Veracruz.

Esa es la cuestión.

Sólo para tus ojos… La avispa no sirve sin el pollo.