Columna: En la Opinión del Gran Kayman

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De aquellos brujos a los de hoy
Al mejor po$tor

Para nuestros antepasados indígenas Xochipilli, también era conocido como Macuilxochilt (o niño de las flores), divinidad que simbolizaba la primavera y el éxtasis; la danza y los cantos consistían en un llamamiento de la Primavera y la invocación que hacían a las Sagradas Energías de los 4 Vientos ejecutadas con tambores, caracoles y sahumerios con copal por Chamanes Hierberos y Curanderos. Llamados en tiempos prehispánicos como Tequitqui, o médicos indígenas.
Los rituales empezaban el Primer Viernes de Marzo y culminaban en el Equinoccio de Primavera, el 21 de Marzo.
La ancestral y auténtica medicina indígena, basada en el conocimiento y cultivo de la energía divina que llena el Universo, la han degenerado en la actualidad en ‘curandismo seudoreligioso y brujería’ ciertos vivales charlatanes que prevarican con la fe y la ignorancia de la gente.
El Primer Viernes de Marzo en Los Tuxtlas, ha tenido sus altibajos de credibilidad.
Tal celebración tradicional del Marzo Espiritual y Místico, alcanzó cierta resonancia mediática hace algunos en Los Tuxtlas, fomentándose una larga tradición de ‘Hombres de Poder’, los que dejaron huella, creando un linaje particular y extravagante por los cuales gozaron de fama nacional e internacional.
Entre los más afanados en su tiempo ‘El Cuate’ Chagala, en la colonial Santiago Tuxtla; Gilberto “La Diabólica” Rodríguez en San Andrés Tuxtla, y en la mágica Catemaco, don Manuel “Doctor” Utrera, y el más sobresaliente Don Gonzalo Aguirre Pech, al que consideraban poseedor de grandes poderes sobrenaturales. Gente que nunca se envaneció ante la fama lograda, la que solo utilizaron para dar prestigio y renombre a esos estradivarios municipios de la Región de Los Tuxtlas, cuyas obras aún existen como testigo mudo de su gran aporte social.
Las obras quedan ante la gratitud de la noble gente de esos mágicos pueblos. Hombres de poder ya no existen; en la actualidad son simples farsantes que se esconden tras aparentes prodigios.
El Primer Viernes de Marzo, en Los Tuxtlas es tradición de un antiguo asentamiento Olmeca, que recorre desde tiempos ancestrales hasta nuestros días.
Hoy en día, se ha convertido en mito con fines de lucro, con deforme celebración ha estado ligada sin respeto a lo más sagrado, a las prácticas seudoreligiosas por disque brujos de la cuidad; charlatanes que afirman curar todo tipo de males y enfermedades.
¿Por qué en tales obtusos cerebros, la brujería resulta una parodia de la realidad?
Estos entes, disque Brujos, bajo artimañas tratan de influir en la gente que poseen poderes sobrenaturales creándoles, en su momento, un circulo miedoso “que Satán los ayuda”. Solo son charlatanes posesos de la ambición al dinero y fatuo poder.
Con ello se hacen publicidad; se dan sus mañas para ser producto del mercado, lucrando con la fe de incautos y dañando la naturaleza de las tradiciones de esos maravillosos municipios de Los Tuxtlas. Creer en esta clase de farsantes es como emancipar a un político no hay a quien irle.