Columna Región de Los Tuxtlas por Gustavo Gutiérrez Méndez

Luto en Los Tuxtlas por sentidos decesos

 “A  fuerza de acumular misterios nulos y de monopolizar el sinsentido, la vida inspira más espanto que la muerte… Es ella la gran desconocida.”

 

Dejaron de existir queridos y apreciados personajes históricos que han perfilado la historia; o más bien, han hecho la historia de esta bella Región Tuxtleca y que nunca probablemente olvidaremos, por este hecho fundamental de enseñanza y convivencia plena.

Estamos comenzando el año 2010 y ocurre en Catemaco el sensible fallecimiento de la señora Guadalupe Pereyra Vda. de Montoya, Madre del licenciado Tomás Montoya Pereyra, ex Alcalde de Catemaco y ex Diputado Local por Los Tuxtlas, sus demás hijos Prumencio, Ignacio, la profesora Trinidad y la profesora Carmen; nietos, sobrinos y demás familiares; de tal forma que políticamente también llamó la atención, pues estuvo en la velada en la casa de la familia Montoya Pereyra ubicada en calle Matamoros esquina con Rayón, hasta altas horas el licenciado Jorge Alejandro Carvallo Delfín, dirigente del CDE del PRI, así también apreciamos la llegada de algunos ex Alcaldes y amigos de la familia Montoya Pereyra, entre ellos don Arturo Lira Mújica de Saltabarranca; don Pablo López Yépez de Lerdo de Tejada, don Juan Chicatto Tress de Catemaco, el arquitecto Arturo Cárdenas Escobar de Catemaco.

 

En igual forma el deceso de “La Chatita” que en vida llevó el nombre de María del Carmen Taxilaga Martínez, próspera empresaria de tortillería; en fin, ambos personajes muy populares, con doña Lupe Pereyra toda una vida de trabajo en la que supo inspirar y profesar el amor, la  honestidad y el respeto por la vida de sus semejantes inculcando siempre a sus hijos estos valores con la confianza filial de una madre admirable y amorosa; algo similar ocurre con “La Chatita”. Ella siempre adoptó a niños de la calle y no los adoptó para esclavizarlos en el trabajo y que dependieran de ella como a su amo, sino para educarlos y enseñarlos a trabajar y darles carrera profesional sin arbitrariedades ni castigos; por el contrario les dedicó toda su vida y les depositó toda su confianza y no escatimaría nunca ni tiempo ni esfuerzo ni dinero.

Por ende es que asistieron fuertes contingentes, incluidos sus familiares más cercanos entre hermanos y sobrinos a sus funerales, desde la misa oficiada en la parroquia de San Juan Bautista, hasta el sepelio finalmente. Descansen en Paz.

 

Al siguiente día muere don Antonio Pérez Armengual, a los 84 años, quién por más de 15 años fuera Delegado de Tránsito y Vialidad; primero en ciudad Isla; luego en Juan Díaz Covarrubias del municipio de Hueyapan de Ocampo; posteriormente en la turística ciudad de  Catemaco.

Para los que no lo conocieron se desempeñó primeramente como  buen farmacéutico, pero de aquellos que preparaban las medicinas como ejemplo fehaciente lo hacía Pablito en San Andrés Tuxtla, pero don Toño siempre demostró capacidad  de conciliación y muchas veces ocupó el papel hasta de consejero; esto lo pudo haber hecho toda su vida porque tenía carisma en todo lo que emprendía, con arraigo total, compromiso y responsabilidad asumida y que le habían  encomendado como Delegado de Tránsito y Vialidad exitoso, y de estas personas quedan muy pocos, sólo con el señor José Luis  Olguín Martínez, ocupando un puesto similar allá en Lerdo de Tejada.

 

Y en consecuencia, la sentida muerte del doctor Luis Aguilera Ponce, quién a sus 57 años dio cátedra deportiva, cultural y humanitaria, en su apacible hogar de la calle Serapio Rendón Núm. 46, allí siempre nos recibía con gran afecto y templanza de hombre bueno; ahora su familia estará representada por doña Elvia Velazco de Aguilera, y seguramente atenderá a sus hijos y a sus nietos al estilo del estimado galeno que ayer, hoy, y siempre, quiso lo mejor para ellos.

“Dr. Luis Aguilera Ponce; tus amigos los periodistas y los deportistas nunca te podremos, olvidar entre ellos; don Pedro González Hernández, don Antonio Martínez y mucha gente del béisbol como Guillermo “El Huevito” Álvarez… Nunca podrán olvidar tus crónicas deportivas llenas de gran colorido y bagaje culto de altitudes mayores, tampoco tu privilegiada memoria para escribir y decir las cosas…”

“Por el cuerpo estamos atados a la vida… y a la muerte… Pero por el alma, podemos alcanzar la libertad plena y la vida eterna…