Columna_33 por Carlos Lucio Acosta

La Sucesión en Veracruz
¿Aspirantes a Gobernar?

Las posibilidades reales de inscribirse en el juego de la sucesión gubernamental para el periodo comprendido del 2012 al 2018, son a lo sumo cinco.

Si bien es cierto que la lista de aspirantes es larga, también es verdad de que son excesivamente pocos los que reúnen el perfil requerido.

No es la intención el magnificar o el minimizar propuestas individuales o de grupo, sino la de emitir un punto de vista solventado en la independencia de criterio.

La tendencia colectiva señala en dirección a Miguel Ángel Yunes Linares, Dante Alfonso Delgado Rannauro, Javier Duarte de Ochoa, Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla.

En los últimos meses la idea de que cada partido político presente candidato, quedó superada por la posibilidad de las alianzas.

Dentro de ese esquema se formula el siguiente ejercicio especulativo, avalado por planteamientos emitidos por medios de comunicación impresa, radial, televisiva y de Internet.

En el primer escenario construido por analistas políticos, Miguel Ángel Yunes Linares, iría a la cabeza en alianza con los partidos Acción Nacional y Alianza Nacional; en el segundo, Dante Alfonso Delgado Rannauro, iría a la cabeza en alianza por los partidos Convergencia por la Democracia, de la Revolución Democrática y del Trabajo, y en el tercero, Javier Duarte de Ochoa, iría a la cabeza en alianza con los partidos Revolucionario Institucional, Revolucionario Veracruzano y Verde Ecologista de México.

En los pasillos especulativos de la política subrayan dos opciones con amplio rango de posibilidades.

Primera, Miguel Ángel Yunes Linares o Dante Alfonso Delgado Rannauro, en alianza con los partidos Acción Nacional, Alianza Nacional, Convergencia por la Democracia, de la Revolución Democrática y del Trabajo.

Segunda, Javier Duarte de Ochoa o Dante Alfonso Delgado Rannauro, en alianza con los partidos-Revolucionario Institucional, Revolucionario Veracruzano, Verde Ecologista de México, Convergencia por la Democracia,-de la Revolución Democrática y del Trabajo.

En semanas recientes también consi­deraron la posibilidad de que en el supuesto que Javier Duarte de Ochoa, fuese retirado de la contienda electoral, sería suplido por Héctor Yunes Landa o por José Francisco Yunes Zorrilla.

El criterio no suena descabellado si tomamos en cuenta la órbita en torno a la cual se mueven los dos jóvenes personajes de la política veracruzana.

Primero, Héctor Yunes Landa, diputado local por el distrito de La Antigua, representa una avan­zada del senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI.

Segundo, José Francisco Yunes Zorrilia, diputado federal por el distrito de Coatepec, representa una avanzada de Beatriz Paredes Rangel, presidenta del co­mité ejecutivo nacional del PRI.

Las piezas del ajedrez político encajan a la perfección.

Analistas independientes consultados por el reportero consideran de alto riesgo el sacar de la chistera otro personaje del concierto sucesorio a escasas se­manas de que partidos políticos anuncien la presentación de candidato en forma individual o en alianza.

El tiempo no está como para abrigar indecisiones.

Acéptese o no, todos, sin excepción, han venido trabajando de manera subterránea en el manejo de su imagen pública.

El tiempo oficial de campaña establecido por el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), resulta insuficiente para visitar a los siete millones 270 mil 413 habitantes, de acuerdo al último Conteo de Población y Vivienda, elaborado por el Instituto Nacional de Economía, Geografía e Informática (INEGI), en el 2005.

El trabajo es desgastante si tomamos en cuenta el proceso interno de selección de los cincuenta diputados locales, treinta de mayoría relativa y veinte de representación proporcional.

También, no hay que perder el dato de la sucesión gubernamental y la integración de formulas dé ­los 212 ayuntamientos, conformados por síndicos y regidores.

La tarea es para sudar la gota gorda y también la flaca.

Y si a lo anterior añadimos que el trabajo de los partidos políticos, no todos, pero si algunos, en las recientes elecciones federales, no cayó bien en el entendimiento del ciudadano común y corriente, el panorama no se antoja del todo fácil.

En la opinión de expertos en el manejo de procesos electorales, será factor de decisión el trabajo realizado en los recientes tres años por el gobernador, diputados locales, presidentes municipales, síndicos y regi­dores de los diversos partidos políticos involucrados.

               No hay el tiempo suficiente para improvisar estrategias como en los buenos partidos de beisbol.

Las posibilidades reales a la gubernatura son cinco, quizá seis. No más.

Tan genuinas que sólo dos de los diferentes partidos políticos cuentan con estructura y experiencia en las cuestiones electorales.

 Ellos son el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, los únicos que tienen comités en los 212 municipios.

Los restantes como el Partido Acción Nacional y el Partido Convergencia por la Democracia, centran su activismo en las cabeceras distritales y en las -siete ciudades con mayor densidad poblacional.

Los otros partidos están arrincona­dos en una de las esquinas del cuadrilátero político y elec­toral.

EL trabajo subterráneo quedó atrás.

Los amarres y golpes bajos, tuvieron su momento de conciencia, constancia y circunstancia, de acuerdo a las pócimas recomendadas por Miguel Alemán Valdés, aquel presidente del extinto Consejo Nacional de Turismo (CONATUR).

Los nuevos golpes, los que están a la vista de todos, serán frontales, sin consideraciones y sin el mínimo aliento de misericordia, menos remordimiento.

Esto no indica, según el punto de vista de viejos conocedores del teje y del maneje de la política, que no se puedan hacer ajustes de piezas y tornillos.

Desde luego que si es posible, pe­ro la experiencia y el conocimiento asimilado en el campo -de la arena electoral, no en la teoría libresca, en la charla del café de mediodía o en el desayuno especulativo, sugiere que la ejecución tiene amplio margen de riesgo.

Cambiar de montura a la mitad del río no es tarea inteligente, comentó en algún momento de su efervescente vida el periodista y político Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos, propietario de los diarios Política, de Xalapa, y EL Diario del Sur, de Acayucan.

Salvo, cuando se dispone de ciudadanos con amplio arraigo, popularidad comprobada, conocimiento del terreno y dominio pleno del quehacer político, como bien pueden ser los casos de Felipe Amadeo Flores Espinosa, diputado federal por el distrito de Huatusco, y de Jorge Uscanga Escobar.

Son dos ejemplos.

La campaña es a morir.

Todo o nada» Aquí no hubo, no hay y no habrá medias tintas. La lucha es a muerte.

¡¡Ave, Cesar, moriture te salutant!!