Cuidemos el ambiente…

Yo viví 46 años 8 meses junto al famoso Tajalate. Cuando los hijos de los ricos se metían a mi patio o al siguiente, con rifles o tiradores para matar a los pajaritos por puro gusto, yo los correteaba y les decía: “¡Si se van a comer los pajaritos, mátenlos!”

Enseguida bajaban los rifles y tiraban las piedras. Los asustaba diciéndoles que ya los conocía  y los iba a acusar con sus padres.

De esta forma jamás volvieron. Nunca los acusé. Como teníamos 3 palos de mango y 2 de naranja y un árbol de Paraíso, en la mañana y a las 4 ó 5 de la tarde se llenaban de pajaritos de distintas clases. Llegaba una manada de Calandrias, Primaveras, Azulejos, 3 pajaritos rojos  y unos amarillos. A un rojo, el más grande le puse Pipiolo, le chiflaba y venía rápido revoloteando por estar cerca de mí como a un metro de distancia. A las Primaveras trataba de imitar su canto chiflando. A un amarillo le puse Piolín; el Pipiolo se iba en la Primavera y regresaba en el cambio de horario. Debajo del árbol de mango, les ponía migas de pan, fruta y agua en una tina chica, tomaban agua y se bañaban, metían la cabecita y la volvían a sacar.

Soy de la tercera edad, voy a cumplir 80 años. Me vine a vivir con mi hija, pero acá no hay patio. Me gustan mucho las flores y los pajaritos y mariposas. Por eso les digo: Cuiden la naturaleza que Dios nos regaló. 

Soy María Aurora Pineda de Báez.
Febrero 27 del 2011