Editorial

No hay noticia tan grande para un medio tan pequeño, ni medio tan grande para una noticia pequeña; todos tienen la misma función, informar objetivamente con el profesionalismo que el lector merece; por ello un medio que ha sobrevivido a tantas décadas y del prestigio que goza merece el respecto ganado.

Es por ello que sorprende “el juego del teléfono” que se dio a fines de semana donde los medios reciben diferentes “tips” de un evento que al final de cuentas, resultó político, cuando se trataba de fiestas tradicionales en una comunidad del municipio de Lerdo de Tejada, Ver.

Es claro que en San Andrés Tuxtla, existen diferentes medios de comunicación, impresos y electrónicos, y todos merecen respeto y consideración; es ahí donde la sensibilidad que quienes buscan notoriedad en el escenario político con mayores alcances con miras al futuro inmediato deben tener la seriedad de convocar no a través de, sino en forma directa y con responsabilidad.

Es así como el pasado fin de semana en la zona cañera una fiesta celebrada en la comunidad Santa Teresa, un evento religioso que al final se tornó en escenario político con la presencia del diputado Jorge Alejandro Carvallo Delfín, teniendo invitados especiales, alcaldes, ex alcaldes y demás, que pretendió tener la presencia de todos los medios no resultó como lo planeado.

Y es que no se puede enviar un autobús para llenarlo de reporteros como cualquier cosa, más aún si no se hace la respectiva invitación; el encono entre “líderes” informó y mal informó del suceso para que al final el vehículo se fuera casi vacío.

Hasta hoy, el legislador líder en el Congreso Local, tal parece que no tiene bien definido como pretende trabajar con los medios, por lo que estamos seguros retomará el liderazgo y comisionará a quien crea necesario ser el enlace propio de sus intereses políticos para que no suceda lo del pasado fin de semana en que al ser retirado uno de los que se pretendían voceros luchó contra el vocero en turno, exhibiendo total desorganización.

La democracia de los pretendientes en el escenario político, se muestra a través de los medios, y los medios somos los proyectores de su imagen para que la ciudadanía forme y aplique los criterios a cada uno de los actores políticos.

La mala influencia del que se siente desplazado y que se sentía exclusivo no hace otra cosa más que empañar la imagen de quien siempre ha tenido la buena relación con los medios de comunicación.